Eduardo y Roberto Pérez Águeda, los hermanos vinculados en las tres tramas de corrupción.

Eduardo y Roberto Pérez Águeda, los hermanos vinculados en las tres tramas de corrupción. Guardia Civil

Reportajes

Los hermanos Pérez Águeda, los testaferros 'profesionales' detrás de 300 empresas pantalla de los casos Forestalia, Koldo y Sepi

Los hermanos Pérez Águeda son una pieza clave en la investigación. Su rol, presuntamente, era crear "empresas pantalla" para realizar pagos a altos cargos.

Otras historias: Teo, testigo directo del infierno en llamas de Bédar: "Una mujer francesa se ha quemado con sus perros, fue como una bomba"

Publicada

Dos hermanos aragoneses. Ambos socialistas. Mismo jefe: Fernando Samper, dueño de Forestalia. Un punto en común: la Guardia Civil sitúa a Eduardo y Roberto Pérez Águeda como presuntos testaferros en una trama de corrupción.

Los hermanos, presuntamente, no se limitan únicamente al caso Forestalia. Además de ello, sus nombres aparecen también en informes de las investigaciones de la Sepi y la trama Koldo.

Ambos buscaron siempre el anonimato. Pero sus nombres saltaron a la luz cuando, a finales de junio, el juez Pedraz los imputó en el caso Leire Díez junto a su jefe Samper.

Los hermanos Pérez Águeda, los testaferros imputados transversalmente en las tramas de Forestalia, Koldo y la SEPI Gustavo Molina

A los tres los denominaron el 'bloque aragonés'. Ellos, al parecer, no se codeaban en las grandes esferas. Su papel estaba en las sombras, en no ser vistos, pero sí en ser indispensables.

Forestalia

Para entender el entramado, uno de los hombres principales, según la Guardia Civil, es Eugenio Domínguez. Era el hombre encargado dentro de la Administración General para que la trama funcionara.

Se encargaba de emitir "resoluciones arbitrarias" en favor del grupo aragonés de energías renovables.

La Guardia Civil también indica que eludía los registros oficiales, además de usar memorias USB personales para los trámites relacionados con Forestalia, lo que creó una "vía paralela" dentro de la Administración y la "alteración de resultados técnicos".

Allí aparece Roberto Pérez Águeda. El propio Eugenio Domínguez reconoció que entró en la trama gracias a él por el "ofrecimiento de enriquecimiento" a cambio de una "recompensa por la firma favorable" y el "interés directo en el favor público".

"El principal y casi exclusivo beneficiario" de la participación de Domínguez era Forestalia, en el caso que está siendo investigado por la Unidad Central Operativa de Medio Ambiente de la Guardia Civil (UCOMA).

Por ello, a Roberto se le investiga como el representante de "una arquitectura societaria de holding diseñada para dar apariencia de legalidad a activos procedentes de presuntos sobornos".

La investigación detalla que habría creado al menos 300 empresas que servirían de pantalla para poder "triangular los activos" y favorecer "la opacidad mercantil" de las acciones de las firmas implicadas.

Pieza angular

Además de Roberto, también aparece su hermano Eduardo, un "intermediario clave o testaferro", según lo define la UCOMA en sus informes.

A Eduardo lo consideran el creador de "un carrusel societario" con el cual se ocultaron, a través de mercantiles casi sin actividad, los pagos que presuntamente se le hicieron a Domínguez.

En medio de ese proceso, habría realizado "transacciones sin lógica empresarial" por un valor de 5,2 millones de euros desde una "empresa pantalla" a su nombre hacia otra firma de Domínguez.

Las diligencias lo señalan como la persona que aporta su identidad para "crear una estructura de opacidad que permite recompensar económicamente los tratos de favor concedidos al grupo Forestalia".

Entre las mercantiles que representa está Caliope Innova, utilizada presuntamente como la firma "matriz para la compraventa de participaciones sociales de otras empresas determinantes en la estructura de la organización criminal".

Sobres secretos

A la Guardia Civil le faltaba una pieza para terminar de entender cómo funcionaba la trama: ya tenía los nombres, las transacciones y el modus operandi. Pero seguía sin resolver dónde se firmaban los contratos.

Allí entra un lugar clave: la notaría de Javier de Lucas Cadena. En ese lugar, presuntamente, se firmaron contratos privados de compraventa de participaciones sociales.

Sin embargo, para no dejar rastro, cuando se realizaba la firma los documentos se ocultaban en sobres cerrados y se guardaban dentro de una caja fuerte.

Además, Eduardo figura como representante de Babieca Investment. Esa empresa ha sido fundamental en la "organización criminal" debido a que es donde principalmente está la participación de firmas cuyos proyectos dependían del visto bueno de Domínguez.

Por otra parte, la Guardia Civil lo investiga porque su perfil tiene nexos con la trama Koldo a través de Servinabar.

"Es una pieza angular en la canalización y ocultación del beneficio económico" en la trama de Forestalia, explica la investigación.

Calle Serrano

El despacho de Roberto Pérez Águeda se encuentra en la calle Serrano de Madrid. Esa dirección termina siendo recurrente en diversas investigaciones de la Guardia Civil, como los casos Koldo, Sepi y Forestalia.

En medio de las diligencias, a los hermanos Pérez Águeda los vincularon con el entramado empresarial que rodea a Joseba Antxon Alonso, socio de Santos Cerdán e investigado en el caso Koldo.

Según la Guardia Civil, Alonso habría administrado Next Generation Caliope Innova. Esta empresa, vinculada al negocio de las renovables, es una de las que presuntamente se utilizaron para sobornar a un alto cargo de Ribera.

El punto en común: Next Generation Caliope Innova habría sido creada por Roberto. Los investigadores consideran que, mediante esa firma, Antxon Alonso habría sido un intermediario clave en la red de adjudicaciones públicas que también se investiga en el caso Koldo.

La imputación también detalla que esa empresa no tenía actividad operativa ni empleados, pero que llegó a tener activos por más de dos millones de euros casi sin facturación, lo que despertó sospechas.

Sepi

Otro de los puntos de conexión para Roberto está en la investigación sobre las ayudas de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi).

La Guardia Civil reveló que su nombre también aparecía en la estructura de Arapellet, una empresa que pertenece al grupo Forestalia.

Al parecer, esa firma recibió una financiación pública mediante Sepides. El total de la subvención fue de 17,3 millones de euros, y para que esto se diera, presuntamente se habría pagado al entorno del expresidente de la Sepi, Vicente Fernández.

Roberto figuraba en Arapellet como apoderado y el domicilio, nuevamente, era el de la calle Serrano. El mismo que comparte con cientos de empresas en medio de ese entramado.

Debido a ello, el despacho de esa calle madrileña es percibido por la Guardia Civil como un nodo societario de presuntas tramas de corrupción que están siendo investigadas.

En un principio, los tres casos (Forestalia, el entorno empresarial del caso Koldo y las ayudas de la Sepi) parecían ir por diferentes frentes. Pero ahora los investigadores se cuestionan el papel de los hermanos Pérez Águeda como un punto de conexión entre ellos.

Sin resolver

Roberto aparece vinculado al círculo del PSOE desde 2007, cuando fue designado por el Pleno de las Cortes de Castilla y León como consejero general de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Segovia.

Estuvo allí durante varios años hasta que llegó a Forestalia. Dentro de esa empresa, los trabajadores lo reconocían como "el abogado". Sin más. Poco sabían de su vida y de lo que hacía.

En un principio no tenía un despacho propio. Pero, de un momento a otro, su volumen de trabajo aumentó y ambas partes coincidieron en tener una oficina dentro de las propias instalaciones del gigante aragonés.

Hasta que, en la primavera de 2024, la Policía Nacional recibió una llamada desde Forestalia en la que se denunciaba que alguien había accedido a ese despacho, que parecía oculto y estaba cerrado con llave.

La empresa no quiso darle mucha importancia al asunto. No buscaba que eso trascendiera.

Lo que indicaron, en ese momento, es que alguien entró en las oficinas de Forestalia y robó el ordenador de Roberto. Ese dispositivo, según la Guardia Civil, tendría información confidencial que podría desvelar más detalles sobre la implicación en las tres presuntas tramas de corrupción.

El ordenador nunca se encontró. Tampoco al culpable. Sin embargo, los investigadores, en ese entonces, detallaron que quien tomó el portátil debía conocer al detalle la distribución de la sede y también la ubicación del despacho, dado que lo único que se llevó fue ese aparato electrónico.

Desde ese momento, los hermanos Pérez Águeda han renunciado al control de diversas empresas que presuntamente ellos mismos crearon.

Pese a que ambos siempre buscaron mantenerse en el anonimato y no estar en las altas esferas, la Guardia Civil los ve como piezas clave para desenmarañar tres presuntos casos de corrupción.