La caseta de socorrismo que se desplomó en la playa de El Mojón, en San Pedro del Pinatar, junto a una foto del difunto Álvaro Navarro García, una gran promesa del fútbol sala murciano.
La "indignación" del padre de Álvaro tras morir aplastado por una caseta de socorrista: multa de 1.080€ para los responsables
Vicente Salas, Juan Manuel Esquiva e Hilario López, la cúpula de Protección Civil en San Pedro del Pinatar, reconocen un homicidio por imprudencia. El Ayuntamiento pagará una indemnización de 197.461 euros.
Más información: Álvaro, la promesa del fútbol sala de 18 años que murió al caerle una caseta de socorrista sin pilares
La cúpula de Protección Civil en San Pedro del Pinatar -Vicente Salas Henarejos, Juan Manuel Esquiva Sánchez e Hilario José López Gualda- se ha declarado culpable de un homicidio por imprudencia que le costó la vida a Álvaro Navarro García: una promesa del fútbol sala que murió con solo 18 años, tras ser aplastado por una caseta de socorrista que se desplomó en la playa de El Mojón.
“Cerramos un proceso en nuestras vidas", subraya José, el padre del difunto Álvaro, tras haber soportado 4 años de espera para ver sentados en el banquillo de los acusados al jefe del Servicio de Emergencias y Protección Civil de San Pedro del Pinatar, Vicente Salas Henarejos; al coordinador, Juan Manuel Esquiva Sánchez, y al responsable del área operativa, Hilario José López Gualda. “Esto se podría haber resuelto antes”.
Pero a José y a su esposa, Altagracia, les ha tocado revivir en bucle la pérdida de su hijo durante 1.408 días, por culpa de que los juzgados murcianos son los más lentos del país con más de 221.000 procesos pendientes, a causa del déficit de medios que arrastran porque el Gobierno no atiende las peticiones del Tribunal Superior de Justicia de Murcia.
El juicio se ha saldado con un acuerdo con el que los procesados han evitado los 3 años de prisión que reclamaba la acusación particular, ejercida a través del conocido bufete MMB Abogados. “No es justo que nosotros hayamos perdido a nuestro hijo y que ellos se vayan de rositas pagando una multa de 12 euros diarios durante tres meses”, reflexiona José.
“Nosotros queríamos que ellos reconocieran su culpa y aceptamos rebajar la indemnización porque el dinero no nos iba a devolver a nuestro hijo”. José y Altagracia querían que su hijo quedase libre de cualquier responsabilidad en el desplome de la caseta de socorrismo, tal y como sostenían los responsables de Protección Civil para defender su inocencia.
En la sentencia se reflejará que Álvaro no tuvo culpa de nada: fue la víctima de “una chapuza” en la instalación del Puesto Lima 1 de Salvamento y Vigilancia en la playa del Mojón, cuya estructura se vino abajo la madrugada del 2 de agosto de 2022, dando una vuelta de campana cuando Álvaro, un amigo suyo y dos amigas, se encontraban sobre la pasarela de la caseta.
Álvaro Navarro García perdió la vida con 18 años, el 2 de agosto de 2022, por culpa de un puesto de socorrismo que se desplomó en la playa de El Mojón.
“El día del juicio, el magistrado les hizo saber que el montaje de la caseta de socorrismo fue una chapuza y que no había por donde cogerlo”. De hecho, la documentación que obra en la instrucción judicial es contundente sobre el estado que presentaba el Puesto Lima 1 de El Mojón.
"Consta que en el momento del siniestro, en la estructura del puesto de vigilancia en el que ocurrieron los hechos, faltaban las pilastras o soportes de madera que apuntalaban la terraza a la base de hormigón sobre la que se asentaba [...]".
La Policía Judicial de la Guardia Civil también era contundente sobre el estado del Puesto Lima 1: "En las seis imágenes del presente informe, se puede observar la terraza del puesto de socorrista". "En las fotografías, no se observa ningún tipo de puntal o vigas de apoyo que apuntalen la terraza a la plataforma de hormigón".
El padre de Álvaro lamenta que en la vista oral se ha demostrado que aquella caseta era una ruleta rusa: "El juez les forzó a reconocer su culpa". "Hicieron una gestión nefasta: el proyecto original no tenía nada que ver con el puesto que montaron. Este accidente tenía que ocurrir, le podría haber pasado a una madre que acudiera con su hijo al puesto de socorrismo por una picadura de medusa, pero le tocó a mi hijo".
Todo jugó en contra de este adolescente que entrenaba duro cada semana, para llegar a la élite del fútbol sala, tras despuntar como portero en las categorías inferiores de ElPozo o el Futsal Paulo Roberto. De hecho, la caseta sufrió actos vandálicos el 19 de julio y sumaba dos semanas sin pilares. De forma que un socorrista los arregló, pero la cúpula de Protección Civil no revisó la reparación -según consta en la instrucción judicial-.
"Los daños causados en el puesto se repararon por uno de los socorristas, sin que por parte de los máximos responsables se efectuaran las comprobaciones oportunas y necesarias, para asegurarse de que el puesto estaba en buenas condiciones y con todos los elementos estructurales necesarios, para garantizar su estabilidad y seguridad".
El análisis que hace la Guardia Civil de la caseta de socorrista que arrebató la vida a Álvaro, el 2 de agosto de 2022, tras desplomarse y dar una vuelta de campana.
- ¿Los responsables de Protección Civil de San Pedro se han dirigido a ustedes en estos cuatro años o el día del juicio?
- José: Pasaron por delante cuando estábamos en la sala y ni nos miraron a la cara. No nos han pedido disculpas en todo este tiempo. Con esta sentencia nos queda mal sabor de boca porque se van con una condena pequeña, con una multa de 12 euros diarios, y sin inhabilitación profesional. Estoy indignado con la condena que les ha caído.
Es inevitable sentir empatía con los sentimientos que verbaliza el cabeza de familia en nombre de su esposa y de los dos hermanos de Álvaro porque los responsables de la muerte de este adolescente solo pagarán de su bolsillo: una multa de 1.080 euros cada uno. Pero Sara Megías, abogada de la familia del fallecido, recuerda que el caso no ha sido nada sencillo porque "se podía quedar en una cuestión administrativa de responsabilidad patrimonial".
Prueba de ello es que se llegó a la vista oral, fijada para el miércoles 10 de junio, y la Fiscalía no había solicitado una pena de cárcel para el trío de procesados. "El interés de la familia no era económico sino que se reconociera el delito de homicidio por los tres acusados. Eso era lo verdaderamente importante aquí, eliminar la concurrencia de culpas como siempre hemos sostenido", subraya la letrada Sara Megías.
De hecho, la familia de Álvaro ha aceptado cobrar 197.461 euros de indemnización frente a los más de 450.000 euros que reclamaban a la aseguradora del Ayuntamiento de San Pedro del Pinatar, con tal de escuchar a Vicente Salas Henarejos, Juan Manuel Esquiva Sánchez e Hilario José López Gualda, declararse culpables de un delito de homicidio por imprudencia menos grave del artículo 142.2 del Código Penal.
"Durante todo el proceso se han desvinculado de cualquier responsabilidad y cualquier otra sentencia tras la celebración de juicio, habría sido recurrida por cualquiera de las partes, eternizando la batalla judicial, sin una respuesta para la familia que gracias a esto, ha podido cerrar este capítulo judicial con una condena de los tres acusados asumiendo el cien por cien de la culpa", tal y como destaca la letrada del bufete MMB Abogados.
"Llegar a tener una condena de los tres es una gran victoria. No se les inhabilita profesionalmente, pero si les supone tener antecedentes penales". Tal situación no le importa al Ayuntamiento de San Pedro del Pinatar porque el PSOE confirma que el trío de condenados seguirá al frente de Protección Civil este verano: "El Ayuntamiento no va a tomar medidas contra ellos. Todos mantienen sus responsabilidades".
Una imagen del Álvaro (1d), junto a una foto del atestado de la Guardia Civil del puesto de vigilancia Lima 1 de la playa de El Mojón donde se produjo la tragedia y que evidencia que en el año 2020 sí tenía pilares en la plataforma de los socorristas, pero esos apoyos no estaban la madrugada del 2 de agosto de 2022.
Tanto Vicente como Juan Manuel e Hilario José también han admitido su responsabilidad en las lesiones que sufrieron los tres amigos que estaban con Álvaro y salvaron su vida de milagro, después de que la caseta de socorrismo se desplomara sobre sus cabezas.
Aquella madrugada del 2 de agosto de 2022, los citados adolescentes estaban subidos con Álvaro en la pasarela del Puesto Lima 1, justo donde se sitúan los socorristas para vigilar a los bañistas. El resto de la pandilla estaba sentada en la rampa de la caseta o en la plataforma de hormigón mientras escuchaba música. No hacían nada malo cuando la caseta rodó porque no tenía vigas y acabó bocabajo, aplastando a Álvaro.
"Yo no he podido volver a esa playa en todos estos años", confiesa José, el padre del difunto adolescente que iba a empezar a estudiar Magisterio de Educación Física. "Mi esposa y mis hijos sí han ido. Cada 2 de agosto, los amigos de Álvaro van a la caseta de El Mojón para hacerle un homenaje".
También se celebra cada año un memorial de fútbol sala en recuerdo de Álvaro: el portero de las paradas imposibles. La competición tendrá lugar el próximo 23 de junio, a partir de las 9 horas, en el Colegio Severo Ochoa de Los Garres (Murcia).
El memorial de fútbol sala de Álvaro se disputará el próximo 23 de junio en el Colegio Severo Ochoa de Los Garres.
Este verano, cada día, en todo el litoral español volverán a estar operativas las casetas de socorrismo cuyos profesionales velan por la seguridad de los bañistas. Un año más, a José se le encogerá el alma cuando vea una de estas infraestructuras donde Álvaro murió por su mal estado de ejecución y conservación.
"Esto que le ha ocurrido a mi hijo tiene que servir para que todas las administraciones autonómicas revisen sus casetas de socorrismo. Los puestos de vigilancia tienen que estar cimentados a ras de suelo con anclajes y vigas, con proyectos visados por un arquitecto y con su ejecución supervisada por personal técnico y la Demarcación de Costas, con revisiones periódicas para evaluar su estado", según reflexiona José.
"Nosotros queríamos que ellos reconocieran su culpa, aunque el dolor por la muerte de mi hijo seguirá clavado toda la vida".