Un mosso ante una ganadería de ovejas.

Un mosso ante una ganadería de ovejas. Mossos d'Esquadra

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La mafia que roba corderos para la fiesta musulmana del Eid al-Adha: 100 animales sólo en el último mes en Cataluña

El encarecimiento de los precios de la carne lleva a que se disparen las sustracciones de estos animales por las noches: "Los ladrones a los que han pillado son españoles que quieren hacer negocio".

Más información: Denuncia el robo de 14 cabras en Granadilla y sospecha que para vender su carne en guachinches

J. Ismael Martínez
Publicada

El norte de España se ha convertido en el epicentro de una oleada de robos de ganado ovino en las últimas semanas por la proximidad del Eid al-Adha, la fiesta musulmana del cordero que tendrá lugar este miércoles.

Cada año, este evento hace que se disparen los precios de este tipo de carne por el incremento en su consumo, lo que tiene una cara B para quienes viven de vender estos animales: hay grupos de ladrones que se cuelan en sus granjas para robarlos.

Este fenómeno, que se hace extensible a todo el país, está teniendo una especial incidencia en las zonas rurales de Cataluña, donde en lo que va de mes se han producido casi un centenar de sustracciones de animales.

Un agente de los Mossos en el dispositivo de rescate de los corderos

Un agente de los Mossos en el dispositivo de rescate de los corderos Mossos d'Esquadra

En lo que va de mayo, solo en la comarca del Campo de Tarragona se han denunciado 42 robos, según datos de los Mossos d'Esquadra.

En otros municipios de la comunidad, como Juneda, se han producido otros 15 robos de animales, al igual que en Vallclara, donde han tenido lugar otros 23, según recoge El Caso.

Este patrón revela una red organizada, nocturna y metódica que conoce perfectamente el terreno y el calendario.

Los ladrones saben cómo se eleva el precio de los corderos en mayo. Y lo que vale en el mercado negro es mucho: mientras que en condiciones normales un animal de peso promedio puede salir de una granja por unos 120 euros, en las semanas del Eid al-Adha su precio trepa hasta los 350 o incluso los 450 euros.

La técnica más habitual para llevar a cabo las sustracciones es la siguiente: los delincuentes suelen acudir a las explotaciones ganaderas por la noche, con furgonetas. Abren huecos en las vallas y acceden al lugar donde descansan los animales. Al tratarse de grandes extensiones de terreno, es complicado detectar el robo hasta la mañana siguiente, cuando el dueño acude a alimentar al ganado.

No solo ovejas

Desde la asociación Joves Agricultors i Ramaders de Catalunya (JARC) matizan a EL ESPAÑOL que este problema no se da únicamente cuando se produce la fiesta del cordero.

“En primer lugar, los ladrones a los que han pillado no eran originarios de Marruecos u otros países musulmanes, sino gente de aquí que intentaba hacer negocio”.

“Además”, amplían desde JARC, “suelen ocurrir episodios de este tipo cada vez que la carne se encarece. Ni siquiera es algo exclusivo del cordero, sino que se hace extensivo a cualquier producto de agricultura, como por ejemplo, las cerezas. Cuando su precio se eleva en el mercado, crecen los robos”.

En este sentido, ponen el acento en la necesidad de “controlar el mercado negro porque a los cabreros y ganaderos se les exige una trazabilidad, un control. Pero cuando el producto, acaba vendiéndose de cualquier manera, no se le efectúa ningún tipo de control de seguridad”.

No solo Cataluña

El problema, sin embargo, no es nuevo ni exclusivamente catalán. En 2024, en la Región de Murcia se presentaron más de 40 denuncias ante la Guardia Civil por más de un millar de cabezas desaparecidas en el Campo de Cartagena en los meses previos a la festividad.

A finales de ese mismo año, en las comarcas interiores del Campo de Tarragona ya se habían denunciado más de 300 cabezas robadas.

Más tarde, en febrero de 2025, la Guardia Civil desarticuló en Cáceres una red responsable del robo de 264 ovejas valoradas en cerca de 32.000 euros, de las que solo se recuperaron 30.

Y el pasado marzo, en Lorca, agentes de la Benemérita recuperaron 150 ovejas y 80 corderos robados en una granja.

En Cataluña, Revolta Pagesa fue la primera organización agraria en dar la voz de alarma pública, con un comunicado que denunciaba la "multiplicación" de casos y calificaba la situación de "insostenible".

Por su parte, otro colectivo, la Asociación de Pastores y Pastoras de la Conca de Barberà y l'Alt Camp también se hizo eco de estos sucesos y convocó a sus afiliados a compartir información y a denunciar cualquier movimiento sospechoso.

Las pérdidas van más allá del precio del animal robado. Cada sustracción altera el censo oficial de la explotación, lo que puede hacer perder ayudas vinculadas a la carga ganadera.

Los corderos robados salen del circuito veterinario y de trazabilidad legal: se sacrifican sin control sanitario y pueden acabar en la cadena alimentaria sin los análisis que la ley exige, poniendo en riesgo a los consumidores.

A esto se suma la desconfianza que genera esta situación entre quienes viven de esta profesión.

Más protección

Desde la asociación JARC son conscientes de la dificultad que supone luchar contra este tipo de robos: “No puedes poner una patrulla de Mossos d’Esquadra en cada granja”, aunque los cuerpos de seguridad sí que han incrementado sus controles por las zonas rurales, conocedores del problema.

Por eso, insisten en la necesidad de “controlar y acabar con el mercado negro”.

Además, este colectivo de agricultores y ganaderos pone el acento en los principales problemas que afectan a estos profesionales, como “la diferencia entre el precio al que ellos venden el cordero y su importe final en el mercado”.

O la “falta de mataderos en muchos lugares”, así como “la dificultad para poder vender la lana, que en muchos casos, tienen que poner de su propio dinero para destruir”.