Pastora Soler, durante la entrevista para El Español.

Pastora Soler, durante la entrevista para El Español. Cristina Villarino

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Pastora Soler: "Sentí mucha presión representando a España. En Eurovisión todo es analizado y, además, criticado"

La cantante concede una entrevista a EL ESPAÑOL con motivo de su gira 'Rosas y espinas', con la que celebra sus 30 años de carrera sobre los escenarios.

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Pastora Soler (Sevilla, 1978) celebra 30 años de carrera subida a un escenario, pero hubo un tiempo en el que pensó que jamás volvería a pisarlo.

La artista sevillana, una de las voces más reconocidas de la música española, nunca podrá olvidar el episodio que cambió su vida: el desmayo que sufrió en pleno concierto en Sevilla en 2014 y que desencadenó una dura crisis de miedo escénico.

"Cuando ocurrió ese desmayo me sentí tan vulnerable…", confiesa la cantante en una entrevista con EL ESPAÑOL.

Reconoce que la vergüenza tras ver los titulares al día siguiente alimentó "una inseguridad muy grande" que terminó por bloquearla sobre el escenario: "Se me olvidaban las letras, me quedaba afónica…".

Tras meses luchando contra sí misma y viviendo los conciertos "como un sufrimiento" —"Cuando cantaba, pensaba todo el rato en que quería que acabara el concierto"—, Pastora decidió retirarse para recuperar la salud y empezar a vivir de otra manera.

Pero, cuando creía haber roto definitivamente con la música, llegó el acontecimiento que lo cambió todo: el nacimiento de su hija.

"Fue mi salvación. Mi salvavidas", asegura emocionada. Gracias a ella, Pastora volvió a conectar con la emoción de cantar y logró reconstruirse como artista y como persona.

Pastora Soler, durante la entrevista para El Español.

Pastora Soler, durante la entrevista para El Español. Cristina Villarino

"No quería que nadie me escuchara cantar, así que empecé a cantarle a ella".

Ahora, en plena madurez vital y profesional, mira atrás sin esconderse y reivindica la importancia de hablar con honestidad sobre salud mental, vulnerabilidad y miedo.

Por ello, celebra sus 30 años de carrera con una gira que ha titulado con el metafórico nombre de Rosas y Espinas.

"Esas espinas son las que hacen que luego vengan esas rosas", señala.

PREGUNTA.– 30 años de carrera, nada menos. ¿Qué significa este momento para ti?

RESPUESTA.– Pues llevar 30 años en la música ya es motivo de celebración y hay que darle el valor que merece.

Cuando empiezas en esto no sabes muy bien hacia donde quieres ir y dedicarme a lo que es mi vocación ya es un triunfo.

Esta gira, 'Rosas y espinas', que la empecé en 2024, está siendo muy bien aceptada por el público y acabará con el concierto, el 10 de octubre, en el Teatro Real.

Este también es momento de hacer balance y saborear todo lo bueno, las rosas, y también las espinas.

Me encuentro en un momento de plenitud y madurez, y de disfrute, porque cuando empiezas en esto tienes mucha prisa en conseguir metas y lo guay es disfrutar del camino. Seguiría otros 30 años más.

P.– Un camino muy largo, sin duda. Empezaste siendo casi una niña, con 15 años. ¿Cómo era aquella niña que soñaba con cantar?

R.– Era el bicho raro de mi familia y lo que más me gustaba era expresarme cantando, era mi forma de evadirme. Me encantaba cuando la gente se emocionaba y lloraba cuando yo cantaba.

Me gustaba despertar emociones. No tenía ninguna pretensión de ser famosa. Empecé con algo tan racial como la copla y quería encontrar mi sonido.

Esa ha sido mi gran inquietud. Mi camino ha estado marcado por esa búsqueda musical.

Pastora Soler, durante la entrevista para EL ESPAÑOL.

Pastora Soler, durante la entrevista para EL ESPAÑOL. Cristina Villarino

P.– ¿Y, cuando entraste en la industria, sentiste que perdías cierta libertad?

R.– La industria marca muchísimo. Sobre todo antes, cuando se vendían discos.

Es un poco frustrante estar manejado por los hilos del mercado. En mi caso, sin embargo, empecé con la copla pero enseguida quise hacer otra cosa diferente, a pesar de saber que podría vender menos discos.

Cuando di con el primer éxito, quería seguir buscando. Fui en contra de los estilos que vendían mucho, y me salí de ahí, esa fue mi primera lucha. No quería que me encasillaran.

Ahora, con las redes sociales, hay más libertad creativa, lo vemos en casos como el de Rosalía, que va cambiando de estilos, con total libertad, y va educando a su público. Eso antes era impensable.

P.– Una lucha que empezaste muy joven, tenías 16 años cuando sacas tu primer disco. ¿Cómo fue gestionar a nivel psicológico, siendo tan niña, ese éxito?

R.– No fue tanto un boom. La gente hablaba mucho de mí, pero no sentí ese boom de hacerte famosa de la noche a la mañana.

Lo mío fue más gradual. Pero sí que tuve un manager muy exigente, de la antigua escuela, que quería hacer de mí esa muñequita perfecta.

Eso fue lo que más problemas me trajo, el estar en un mundo de adultos, muy exigente, y yo ser una niña.

Ahí empiezas a forjar una personalidad muy autoexigente y eso no toca a esas edades.

Pastora Soler durante la entrevista para El Español.

Pastora Soler durante la entrevista para El Español. Cristina Villarino

P.– Incluso tengo entendido que te sugirieron operarte la nariz para triunfar más. ¿Esto es cierto?

R.– Sí, y me dio igual. Yo pensaba que era débil, pero me planté y no pasé por ahí.

Todos tenemos ciertos complejos con el físico, y esta es mi nariz y ya está. Toda esa exigencia fue muy difícil de llevar.

Sobre todo, porque quería imponer mi personalidad.

De ahí salí victoriosa, aunque creo que luego eso ha tenido consecuencias, con todo lo que me pasó después.

P.– Fuiste ingresada de urgencia en junio de 2025 debido a un absceso complicado. ¿Qué pasó?

R.– Sí, me hizo cancelar dos conciertos, pero no pasó nada más.

Lo que pasa es que como ya tenía el precedente de que cuando una no está bien hay que parar, pues paré.

P.– Precisamente, quiero que vayamos a ese momento. En 2014 sufres un desmayo durante un concierto que casi te hace dejar la música. ¿Qué recuerdas?

R.– Ese día en Sevilla hacía mucho calor, me hicieron analíticas y sí que tenía las defensas un poco bajas, pero nada fuera de lo común.

Tiendo a tener la tensión baja y me he desmayado muchas veces en mi vida, pero nunca piensas que te pase en un escenario. Ahí arriba todo se junta, la presión, los nervios…

P.– Y, a raíz de ese episodio, llegó el pánico escénico. ¿Qué pasaba por tu mente?

R.– Cuando ocurrió ese desmayo me sentí tan vulnerable… cuando te subes encima de un escenario tienes un sentido de la responsabilidad con tu público, incluso sentido del ridículo.

Cuando al día siguiente del desmayo vi los titulares, sentí mucha vergüenza, y eso empezó a desencadenar una inseguridad muy grande, que incluso me llevó a quedarme afónica en conciertos posteriores. Se me olvidaban las letras…

Pastora Soler, durante la entrevista para El Español.

Pastora Soler, durante la entrevista para El Español. Cristina Villarino

P.– Antes has mencionado que esa exigencia desde tan pequeña trajo consecuencias, ¿ahí crees que dio la cara?

R.– Totalmente. Yo venía de mucha exigencia y, además, ese desmayo vino dos años después de Eurovisión, con lo que eso conlleva. Con toda esa exposición.

Entonces, sí, yo venía arrastrando todos esos altibajos emocionales y esas inseguridades, y el tener que autoexigirme siempre… Todo pasa por algo.

P.– En tu último single, 'Mi salvavidas', cantas: "Yo que precisamente me costaba quererme, y sentía que era como un ser transparente". ¿Cómo llegas a ser una cantante de éxito lidiando con esa inseguridad?

R.– Bueno, yo siempre he sido muy insegura y frágil. Siempre he sido tímida y precisamente por eso me refugié en la música. Y esa frase refleja perfectamente lo que he sentido.

P– Y tras aquellos conciertos donde sientes ese bloqueo, decides parar. ¿Llegaste a pensar que no volverías a cantar?

R.– Sí, cuando tomé la decisión de parar, llevaba casi un año luchando conmigo misma.

No disfrutaba en el escenario y la gente lo captaba. Ahí rompí con todo; para mí era un sufrimiento subirme al escenario.

Cuando cantaba, pensaba todo el rato en que quería que acabara el concierto. Todo lo contrario a lo que debe ocurrir.

Siempre sales nerviosa, pero a la segunda canción empiezas a disfrutar. Ahí no era así y cuando lo dejé, fue como una liberación. Empecé a vivir de otra manera.

P.– ¿Pensaste en dedicarte a otra cosa?

R.– Sí, sí, pensé en acabar la carrera de Historia del Arte, que me quedaba un año.

No me puse ninguna meta, ni siquiera terapia psicológica. Quería relajarme, estar en casa, pero al mes y medio me quedé embarazada. Eso fue mi salvación y mi salvavidas.

Pastora Soler, durante la entrevista para El Español.

Pastora Soler, durante la entrevista para El Español. Cristina Villarino

P.– ¿Qué te enseñó el nacimiento de tu hija?

R.– Todo, fue una revelación. Cuando llevas 20 años dedicándote a la música, lo haces todo por crecer como artista, y dejas de lado a la persona.

Cuando nació mi hija, el orden de prioridades cambió. Ya no eres tú, es ella. Ella me enseñó eso.

Entendí que tenía que volver a trabajar porque a ella le tenía que dar lo mejor y también conecté con la parte emocional que había perdido, con esa parte emocional que sentía al cantar.

Así que empecé a cantarle a ella. No quería que nadie me escuchara cantar, me escondía, y a la única que le cantaba era a mi hija recién nacida.

Ahí empecé a construirme como artista de nuevo, con esa base.

P.– Ella te sanó, te impulsó de nuevo a regresar a los escenarios ¿Cómo fue ese regreso?

R.– Mi primera vez, después de dejarlo, fue de la mano de Alejandro Sanz en el Vicente Calderón ante 50.000 personas.

La última vez que cantaba en un concierto fue en Málaga y me había quedado sin voz, así que imagínate la presión.

Pero había recuperado toda esa ilusión, y al hacerlo de la mano de Alejandro, fue más fácil.

No sabía con lo que me iba a encontrar, pero él me arropó y me colocó de nuevo donde quería estar.

P.– Me has hablado de la importancia de tu hija en la reconciliación con tu yo artista. ¿Te gustaría que tus hijas se dedicaran a la música?

R.– Hay una parte en la que me gustaría que tuvieran otro tipo de vida. Sobre todo, porque tengan estabilidad.

Envidio a la gente que trabaja de lunes a viernes y desconectan. Aquí siempre estás dándole vueltas a la cabeza, pero también es una profesión muy bonita.

A mi hija pequeña le veo muchas cosas, es feliz cuando canta y yo sería feliz si ella decidiera hacer carrera en la música, pero si me das a elegir, que se dediquen a otra cosa mejor (sonríe).

P.– Dejando de lado las espinas, y recordando las rosas, ¿cuál ha sido el momento más feliz de tu vida como artista?

R.– Ha habido muchos pasos que siempre han venido precedidos por fracasos.

Creo que la vida está construida así y esas espinas de las que hablo son las que hacen que luego vengan esas rosas.

Pero ha habido hitos importantes como los primeros éxitos de ventas y el formar parte de la vida de la gente.

Cuando alguien te dice que le has ayudado en algún proceso de su vida. Esos son momentos de felicidad.

Pero uno de los hitos más importantes, sin duda, fue Eurovisión.

P.– ¿Sentiste mucha presión al representar a España en Eurovisión?

R.– Sí, por eso mismo, porque no solo eres tú, estás representando a tu país.

Estás en el punto de mira. En Eurovisión todo es analizado y, además, criticado. Hay que estar fuerte para todo eso.

P.– No es común que un artista hable abiertamente sobre salud mental, sobre todo cuando vienen mal dadas. ¿Lo haces como forma de liberación?

R.– Totalmente. Siempre he intentado ser muy franca con la gente que me sigue. Creo que ver en el artista la parte humana es muy importante.

A mí siempre me ha gustado verlo en la gente que he admirado. Hay artistas que defienden esa distancia y ese divismo.

Yo defiendo más la honestidad, el ser una persona cercana y normal. Y todo lo que sea que la gente te humanice, creo que es positivo.

También lo hago por poner mi granito de arena por si alguien se pueda ver reflejada en cómo me sentía yo.

Cuando estás en esa oscuridad, ver a una cara amiga contando que todos podemos pasar por momentos difíciles, creo que puede ayudar.

Pastora Soler, durante la entrevista para El Español.

Pastora Soler, durante la entrevista para El Español. Cristina Villarino

P.– Hablabas de la importancia de no perder la emoción. ¿En quién piensas cuando te subes al escenario?

R.– Siempre, como intérprete, me he metido mucho en la historia de las canciones.

Me he imaginado que mi novio o mi marido me ha hecho una traición para meterme en eso.

Pero, desde que soy madre, pienso mucho en mis hijas. Desde que mi padre se fue, en él también.

Siempre me acuerdo de él cuando me subo al escenario. Es una fuerza que me acompaña siempre.

P.– Has empezado la entrevista diciendo que te quedan 30 años más de carrera por delante, ¿qué te queda por contar?

R.– Muchas cosas todavía. Creo que, después de todo lo vivido, estoy en mi mejor momento.

Tengo muchas ganas, ilusión y vocación.

Cuando empiezas, tienes muchas metas, y ahora no. Ahora solo pienso que aún tengo muchas canciones por descubrir y disfrutar.