Dani Alves participó en el evento The Change, en Madrid, el cual reunió a más de 30.000 personas.

Dani Alves participó en el evento The Change, en Madrid, el cual reunió a más de 30.000 personas. Arte E. E.

Reportajes

El 'boom' evangélico en España con una nueva iglesia cada 4 días en Madrid y diezmo de los fieles: "Seremos 2 M para 2027"

Con 1,5 millones de adeptos, la iglesia evangélica en España se financia con el pago obligatorio del 10 % del salario de sus seguidores.

Las nuevas iglesias, sobre todo frecuentadas por inmigrantes de Ecuador, Perú o Colombia, atraen a jóvenes de bandas latinas a quienes buscan convertir.

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María (República Dominicana, 1996) tenía 14 años cuando su médico de cabecera le dijo que estaba embarazada. Ella no supo qué hacer. Su pareja de entonces, que tenía 17 años, era uno de los líderes de una banda latina en Madrid.

"Tienes 15 días para hablar con tu madre. Si no lo haces y no vienes con ella, llamaré para contarle", le dijo el médico.

Al salir del hospital, cogió su móvil y llamó a su novio para contarle lo que estaba pasando.

El Centro Juvenil evangélico ubicado en Atocha.

El Centro Juvenil evangélico ubicado en Atocha. Centro Juvenil

Entre lo que pensaba que era amor, mezclado con ingenuidad, sentía que obtendría el apoyo de él, pero la respuesta fue tajante:

"Mira qué haces, pero no responderé. Ni siquiera sé si es mío", expresó el adolescente con voz calmada.

María pensó que se trataba de una broma. Esperó a que él dijera algo más, pero al instante hubo un silencio profundo que indicaba que todo había terminado.

Al día siguiente, cuando se vieron, él le dio un consejo.

"Conozco a uno de nuestros vendedores que tiene pastillas para abortar y son seguras", le comentó.

Ella tuvo que conseguir el dinero. La pastilla le costó 60 euros y la única recomendación que le dio el vendedor fue que se la tomara antes de los tres primeros meses del embarazo.

Llevaba dos meses y medio de gestación. No creía en Dios. Estaba decidida a abortar, pero le entró una duda: "Sentía que me podía morir", agrega.

Entonces, cogió un bolígrafo y una hoja de un cuaderno de la ESO.

"Madre, si estás leyendo esto y ya no estoy, perdóname. Quedé embarazada y no sabía qué hacer. Perdón. No quería decepcionarte", decían las primeras líneas de la carta que escribió.

Al terminarla, la dejó sobre su mesa de noche y se tomó la pastilla. No sintió nada. Pero unas horas después, pasada la media noche, la despertó un dolor intenso en su vientre.

Salió de su habitación en la penumbra y todo a su alrededor era borroso. Llegó hasta el baño y se sentó en el váter.

"El dolor me estaba enloqueciendo. Empecé a pujar y sentí que algo salió", expresa María con los ojos humedecidos.

La vida que se gestaba en su interior fue interrumpida. El dolor de su vientre empezó a menguar y momentos después llegó el peso de la realidad.

"Cuando lo vi en el váter me di cuenta de lo que había hecho. Me empecé a odiar a mí misma. No sabía qué hacer", expresa María.

No lloró, pero algo en su interior se había destruido. Al regresar a la habitación, cogió la carta y la guardó en una mochila para asegurarse de que su madre nunca la encontraría.

Depresión y Dios

Entre los 14 y los 16 años, María intentó suicidarse tres veces. No entiende cómo no lo logró. Incluso, en una ocasión, se tomó más de 10 pastillas de un medicamento y no le sucedió nada.

"Mi familia me preguntaba qué me sucedía, pero no podía decirles. Lo que cargaba era muy pesado y no podía soltarlo", añade.

Entonces, una de sus amigas que conocía la situación le pidió que visitara una iglesia. Ella se negó.

Pero al tercer intento, accedió. Fue a un culto en una iglesia evangélica. Y allí conoció a más mujeres que habían formado parte de bandas latinas.

"El pastor se me acercó y me dijo que mi vida podía cambiar, que era cuestión de que me acercara a Dios", afirma María.

Al no sentirse juzgada, empezó a frecuentar la iglesia. Se estima que en Madrid hay, al menos, 1.500 templos, con un crecimiento del 62% desde 2021.

Una imagen del Centro de Ayuda Cristiano de Madrid.

Una imagen del Centro de Ayuda Cristiano de Madrid.

Es decir, en la capital se inaugura un nuevo templo cada cuatro días, según el Observatorio del Pluralismo Religioso. Mientras que en España, la cifra ya alcanza las 4.500 iglesias.

El cambio de María no fue inmediato. La depresión tardó en irse, pero pudo sanar lo que estaba sintiendo.

"La fe le devuelve la esperanza a mucha gente. Ayuda a encontrar un propósito, sentido y fuerza para volver a empezar", asegura Rodrigues Pereira, un pastor portugués que realizó el evento The Change en Madrid, el cual reunió a más de 30.000 personas en el Metropolitano y tuvo la participación del exjugador de fútbol Dani Alves.

Una carta olvidada

El pasado siempre vuelve cuando todavía hay deudores. Y esa no fue una excepción para María.

Un día cualquiera, ordenando su habitación, encontró la carta que creía que había perdido.

Volvió a leerla y entendió que lo último que le faltaba para sanar era lo que más daño le había hecho.

"Tenía mucho miedo. Yo ya me había salido de la banda, ya no estaba con mi exnovio y lo único que quería era recomponer mi vida. Creo que por eso encontré esa carta", reflexiona.

Antes de hacerlo, fue a la iglesia y habló con el pastor, que también le aconsejó que lo mejor para cerrar ese episodio era contarle la verdad a su madre.

Para ello, acordaron una reunión en la iglesia y el pastor iba a ser el mediador. Una vez en una sala, María le contó todo lo que había cargado esos años.

Su madre se quedó con cara de estupefacción. Y lo único que le preguntaba era si se trataba de una broma.

En mitad de ello, el pastor le confirmó que todo era cierto.

"¿Por qué no me lo contaste? No tenías que cargar sola con eso. Eras una niña", le dijo la madre a María.

Su única respuesta fue encogerse de hombros y dar a entender que no lo sabía.

La madre de María no sintió rencor. Tampoco la juzgó. Simplemente empezó a acompañarla en la iglesia al final de su proceso.

"La fe no hace que todos los problemas desaparezcan de un día para otro. Pero cambia la manera de vivir, de pensar y de enfrentar el dolor", explica el pastor Pereira.

Fieles

Es frecuente que las personas que han cometido delitos, han integrado bandas juveniles en España, o son adictas al alcohol y la droga, sean reconvertidas en las iglesias evangélicas.

"Nosotros no juzgamos lo que las personas han hecho. Pero sí creemos que es posible un cambio y que Dios transforma vidas", asegura el pastor Jorge Muñoz.

Es por ello que María se convirtió en uno de los más de 1,5 millones de fieles en España. Y, según proyecciones, para finales de 2027 podrían ser 2 millones.

El crecimiento ha sido exponencial por la inmigración de países como Colombia, Ecuador y Perú, en los que hay evangélicos, que al llegar a Europa buscan continuar con su fe.

"Aunque el crecimiento suele ser lento y hemos tardado casi 50 años en ser 1,5 millones, podría suceder algo extraordinario y ser 2 millones a finales de 2027", comenta Muñoz.

La iglesia evangélica se sostiene, principalmente, por el trabajo de los pastores, sus emprendimientos, las donaciones de sus seguidores y también el diezmo, que es el pago del 10% del salario.

Con ese dinero se realizan actividades, como las que habrá en Madrid durante mayo en el Palacio de Vistalegre. También se les da comida a las personas necesitadas y se abren mecanismos para ayudar a las personas a salir de una adicción.

María, actualmente, sigue integrando la iglesia evangélica y pese a que se mudó a Barcelona, su misión ahora está en ayudar a los jóvenes a salir de las bandas juveniles.

"Lo que más deseo es replicar la oportunidad que Dios me entregó. Por eso salgo a la calle a intentar ayudar, a entregar folletos a las personas y a hablar sobre mi fe", agrega.

España, mayoritariamente, es un país católico. Y por ello ha habido un choque con algunos evangélicos cuando se encuentran en espacios públicos profesando su fe.

"En España han perseguido a los evangélicos, pero nosotros continuamos resistiendo", afirma Muñoz.

Para María, creer no significa olvidar su pasado. Pero sí saber que, en gran medida, todo tiene un perdón mientras se busque de forma consciente.

"Encontrar a Dios me salvó. Sin la fe de saber que hay algo más y de que nací por un motivo, no sé dónde estaría", concluye.