Teresa Peramato (i), el pasado 11 de diciembre, en su toma de posesión, con Álvaro García Ortiz y Dolores Delgado (d).
Peramato Yeyé, la clon de García Ortiz que seguirá "la línea que le marquen": "Jamás pensó ser fiscal general, será agradecida"
Fuentes del ámbito jurídico la describen de forma desigual: desde "una persona con gran vocación de servicio público", a alguien que "nunca pensó que llegaría al puesto" y "sigue la línea que le marcan" para "agradecer su nombramiento".
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La nueva fiscal general del Estado, Teresa Peramato (Salamanca, 1962), cumple este sábado cinco meses en el cargo.
Llegó reemplazando a Álvaro García Ortiz tras ser condenado por el Tribunal Supremo (TS) por un delito de revelación de secretos.
Y esta semana, durante el juicio contra el exministro Ábalos, Peramato ha enfrentado una polémica que, pese a su breve estancia en el cargo, no es la primera.
Teresa Peramato, la Fiscal General y "sanchista convencida" que sigue los pasos de García Ortiz.
Las críticas han llegado porque Peramato no autorizó la petición de pena para Aldama con la aplicación del atenuante de confesión muy cualificada, lo que hubiera supuesto solicitar para él una pena inferior a los siete años de prisión que se pedía en el escrito de conclusiones provisionales.
No en vano, tanto en Moncloa como en el PSOE, existe un fuerte malestar con las manifestaciones de Aldama en el juicio, que situó al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como el número uno de la trama.
Aseguró también que el Partido Socialista se ha financiado ilegalmente con comisiones de constructoras y con cupos de petróleo venezolano.
Y manifestó que la esposa de Sánchez, Begoña Gómez, intervino a favor del Instituto de Empresa, que la había fichado para quedarse con unos edificios de la SEPI en la zona de Velázquez, en Madrid.
En este contexto, doblar la rebaja de la pena para Aldama sería difícil de explicar para Peramato ante el Gobierno que la ha designado fiscal general.
El empresario Víctor de Aldama durante su declaración en el Tribunal Supremo. E. E.
Una fuente jurídica con larga trayectoria en el PSOE salmantino declara a EL ESPAÑOL, a raíz de esta polémica, que ve a la fiscal general seguir "una línea que le marca el Gobierno más que un criterio propio". "Es una sanchista convencida, está claramente del lado del presidente".
La misma fuente valora que "ella jamás pensó que conseguiría ser fiscal general del Estado. Y como lo ha conseguido, tiene que estar agradecida".
Currículum brillante
Peramato nació en Salamanca en 1962. Estudió Derecho en la universidad de su ciudad natal y ejerció dos años como abogada antes de superar las oposiciones al Ministerio Fiscal.
En la opinión pública está trascendiendo el mote de 'Peramato yeyé', por la similitud de su apellido con el grupo musical de la movida madrileña Glutamato Ye-yé.
Fuentes del ámbito jurídico salmantino, que coincidieron con ella durante su etapa universitaria, la califican como "una persona muy estudiosa que realizó una magnífica carrera como estudiante".
"En los distintos puestos que ha ocupado ha ido ascendiendo, desarrollando su trabajo siempre de manera brillante y acertada", amplían: "Ella es la representación de la esencia de lo que debe ser un fiscal".
Peramato ingresó en la carrera fiscal en 1990 y pasó sus primeros 14 años recorriendo las fiscalías de Tenerife, Valladolid, Barcelona y Madrid.
En la capital, en 2005, fue nombrada fiscal delegada para la Sección de Violencia sobre la Mujer, un cargo que marcaría definitivamente su perfil.
Durante los 12 años que ocupó esa delegación en Madrid, Peramato se convirtió en una de las grandes impulsoras de la especialización judicial en materia de violencia de género en España.
Trabajó junto a la pionera Soledad Cazorla y en 2007 participó como miembro del Grupo de Expertos del Observatorio Estatal de Violencia contra la Mujer para la elaboración de su primer informe anual.
También es letrada de la Administración de Justicia en excedencia, lo que añade otro ángulo a su formación jurídica.
En 2018 pasó a formar parte de la plantilla del Tribunal Constitucional. En esa época consolidó sus recientes vínculos con los círculos progresistas de la carrera.
De hecho, en esa etapa, fue elegida presidenta de la Unión Progresista de Fiscales (UPF), cargo que ostentó durante dos años desde el verano de 2019.
Las citadas fuentes destacan su "continuo estudio pormenorizado y profundo del ordenamiento jurídico, su afán de servicio público y su trabajo incansable por el Estado de derecho".
Su salto definitivo llegó en mayo de 2021, cuando Dolores Delgado, entonces fiscal general del Estado, promovió su ascenso a fiscal de Sala contra la Violencia sobre la Mujer.
Dolores Delgado, ministra de Justicia en funciones, ha ejercido de notaria del Reino en la exhumación de Franco.
Delgado, que antes había sido la primera ministra de Justicia de Pedro Sánchez, recibió grandes críticas por su nombramiento como fiscal general. Peramato la defendió públicamente, y un año después fue ascendida.
Ya en 2025 el entonces fiscal general, Álvaro García Ortiz, la promocionó a un puesto más estratégico: fiscal de Sala Jefa de la Sección Penal de la Fiscalía del Tribunal Supremo, además de fiscal de Sala Delegada para la Protección y Tutela de las Víctimas en el Proceso Penal.
Desde este puesto, pese a estar fuera del Constitucional, Ortiz le encomendó el informe de la Fiscalía favorable al amparo de Eduardo Esteban, cuyo nombramiento como fiscal de Sala de Menores había sido tumbado por el TS.
Esteban también fue dirigente de la UPF y en el momento del juicio mantenía una estrecha relación con Teresa Peramato.
Desde ese puesto en el 'generalato' de la carrera fiscal, el nombre de Peramato apareció como uno de los más sólidos para una eventual sucesión.
Peramato y Ortiz
Pero la relación entre Teresa Peramato y su predecesor, Álvaro García Ortiz, viene de mucho antes que esos nombramientos. Ambos coincidieron en la UPF.
Cuando el Tribunal Supremo condenó a García Ortiz a dos años de inhabilitación como fiscal general por revelar datos reservados sobre Alberto González Amador, pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, el entonces fiscal general dimitió y fue Peramato quien recibió el encargo del Gobierno.
El vínculo entre ambos no es solo institucional. Tras tomar posesión, Peramato no escondió la sintonía existente entre ambos. Todo lo contrario.
En el Congreso alabó su gestión y calificó el proceso contra él como "una profunda herida" en el Ministerio Público.
Y lo volvió a hacer varios días más tarde, en su primera intervención en la sede de la Fiscalía General del Estado.
Allí expresó su "gratitud al Gobierno por su confianza en mi persona" y su "reconocimiento, respeto, admiración y agradecimiento" a su predecesor, García Ortiz: "Mi cariño a él y a toda su familia".
Sin embargo, desde la Asociación Profesional e Independiente de Fiscales (APIF), el colectivo que impulsó una de las querellas contra García Ortiz que acabó en sentencia del Supremo, valoran a este diario que Peramato "es un perfil absolutamente idéntico a su predecesor".
"Ha ido prácticamente en la misma línea, no ha habido ninguna diferencia".
Peramato y Dolores Delgado
De un modo similar, Teresa Peramato también mantiene una buena relación con la fiscal general del Estado anterior a García Ortiz, Dolores Delgado, exministra de Justicia en el primer Gobierno de Pedro Sánchez y esposa del abogado y exjuez Baltasar Garzón, de marcada línea ideológica progresista.
Cuando en enero de 2020 el Gobierno propuso a Delgado para el cargo pese a haber cesado semanas antes como ministra de Justicia, Peramato, entonces presidenta de la UPF, salió a defenderla públicamente.
"Es una fiscal con 30 años de trayectoria, que ha actuado siempre bajo los principios de legalidad, imparcialidad y con autonomía", declaró, pidiendo para Delgado "un voto de confianza y una oportunidad".
No era una opinión aséptica, dado que aquel nombramiento fue ampliamente criticado en múltiples sectores de la carrera y de la judicatura.
Cambios en la Fiscalía
Desde su nuevo despacho, Peramato ha promovido ascensos de perfiles afines.
En su primera tanda de 17 nombramientos, el pasado febrero, optó por mostrar su apoyo a los colaboradores más próximos de García Ortiz en puestos clave del TS.
Uno de los nombramientos más llamativos fue el de Ana García León, que había sido la jefa de la Secretaría Técnica de la Fiscalía General del Estado durante el mandato de García Ortiz.
También fue nombrado fiscal del alto tribunal Diego Villafañe, que había sido el número dos del anterior fiscal general.
Quedaron en el camino dos candidatos: Consuelo Madrigal, antigua fiscal general nombrada por el Gobierno del PP, y Jaime Moreno.
Ellos fueron dos de los cuatro fiscales de sala que llevaron la causa del procés.
Aspiraban a las jefaturas de las secciones penales del Supremo con el respaldo de la Asociación de Fiscales, la mayoritaria y de tendencia conservadora.
Consuelo Madrigal y Jaime Moreno, durante el juicio del 'procés'.
El segundo gran movimiento de la actual fiscal general llegó a finales de abril de 2026, cuando propuso el cese de Almudena Lastra, jefa de la Fiscalía Superior de Madrid que había declarado como testigo en el juicio contra García Ortiz y lo había señalado como responsable de la filtración de datos sobre la pareja de Ayuso.
En su lugar, Peramato propuso a María Isabel Martín López, procedente de la Secretaría Técnica de la Fiscalía General del Estado desde 2018.
También propuso a Pilar Fernández Pérez como nueva teniente fiscal de Galicia, número dos de la Fiscalía gallega.
Fernández es la mujer de Álvaro García Ortiz. También pertenece a la UPF y llegó a trabajar en la Fiscalía de Sala de Violencia sobre la Mujer cuando Peramato la dirigía.
La designación generó críticas en diversos sectores, aunque la Fiscalía General del Estado justificó la decisión apelando "a criterios de mérito y capacidad" y destacando "el conocimiento directo y profundo de todo el territorio gallego" de la candidata.
Para sus críticos, el mapa de decisiones de Peramato en sus primeros cinco meses al frente de la institución dibuja una continuidad inequívoca con la etapa anterior: la misma red, el mismo círculo y los mismos favorecidos.
Y una cercanía con la línea del Gobierno que la puso al frente de la Fiscalía General del Estado.