Álvaro Grau, presidente de la Cooperativa de Arroceros del Bajo Guadalquivir, con los 11.000 kilos que tienen sin vender.

Álvaro Grau, presidente de la Cooperativa de Arroceros del Bajo Guadalquivir, con los 11.000 kilos que tienen sin vender. Cedida

Reportajes

El drama de Vera y los arroceros de España: "Entran 562.000 toneladas de arroz asiático y no podemos vender el nuestro"

Solo en el sector de las marismas del Guadalquivir el sector arrocero tiene el 60% de la producción almacenada y sin visos de poder ser vendida tras durísimos años de sequía.

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Los arroceros españoles miran con pavor sus naves y silos llenos de toneladas y toneladas de un grano que no venden. No lo venden por culpa de las importaciones masivas de arroz de Camboya y Birmania (Myanmar) que están estrangulando al sector, especialmente en Sevilla, donde el 60% de la producción se acumula sin compradores.

Sin demanda "y sin precio", matiza Eduardo Vera, presidente de la Confederación de Arroceros de Sevilla, una de las zonas más fuertes, en cuanto a producción, del sector arrocero español. "No es que haya un precio bajo, es que no hay interés en el mercado por este arroz".

Andalucía es la segunda productora tras Valencia, y ahora ve amenazada su rentabilidad en las Marismas del Guadalquivir, el corazón del arroz ecológico español.

Mientras los supermercados venden arroces de origen asiático e indetectables en cuanto a su origen cuando llegan al mercado, los productores del Delta del Ebro, Valencia y las marismas sevillanas claman por medidas urgentes.

Vera incide en que esta problemática viene de años atrás, cuando los acuerdos EBA (Everything But Arms, o Todo menos armas) posibilitó la entrada de arroz de estos países con cero aranceles. "Pero aquello durante unos años se arregló".

En la campaña 2024-2025, Birmania envió 43.000 toneladas a España y Camboya 15.000, frente a 12.000 toneladas, cada uno, hace cinco años.

Para toda la Unión Europea, Myanmar suministró 257.000 toneladas y Camboya 289.000 toneladas en entre 2024 y 2025. Solo en los últimos tres meses de 2025, España recibió 20.000 toneladas de Birmania - un 780% más- y otras 5.000 toneladas de Camboya (un 24% más).

En Sevilla, la campaña de 2025 batió récord con 10 millones de kilos, pero el 60% de esa magnífica producción, tras años desastrosos por la sequía, languidece almacenado por falta de demanda, y con la campaña en puertas, pues empiezan el 1 de mayo.

Solo en la Cooperativa de Arroceros del Bajo Guadalquivir hay toneladas de arroz sin venderse. Una inmensa pirámide de arroz que no encuentra salida al mercado.

En diciembre de 2025 la Unión Europea fijó el tope de toneladas de arroz asiático 562.000 importado para 2026. "Una locura", ilustra Vera, "porque en 2025 introdujo ya 543.000, con lo que el tope es superior a lo que ya ha entrado".

El presidente de la Federación de Arroceros de Sevilla no se anda con rodeos: "Camboya y Myanmar importaban entre 30.000 y 40.000 toneladas; el año pasado entraron 1,7 millones de toneladas en Europa. Los silos de Portugal e Italia también están llenos por culpa del arroz asiático".

Además, señala que el arroz de las marismas del Guadalquivir "tiene una producción integrada, de cero residuos. Mucho más ecológicos que el tradicional. Es un arroz de calidad superior".

Pesticidas

Además, destaca que "nos anticipamos a lo que nos pedía la UE. Por ejemplo, no usamos fitosanitarios. ¿Y ahora, esto? Porque el asiático sí usa pesticidas, además de que tiene costes laborales mínimos"

El roto es enorme, porque antiguamente "lo importaban pelado, sin cáscara. Ahora todo ese arroz que viene es blanco, hecho, y empaquetado. Cuando llega al mercado, además, el consumidor no sabe el origen de ese arroz ni su trazabilidad, porque no está regulado el etiquetado. Y lo mínimo es que en el supermercado se le de la vuelta al paquete y se vea de dónde es el arroz".

Copa-Cogeca (las dos organizaciones agrícolas más grandes de la Unión Europea) y la industria arrocera exigen aranceles progresivosy controles fitosanitarios reforzados. Pero el acuerdo EBA sigue vigente, y la cláusula actual solo se activa tras cuotas masivas, cuando el daño está hecho.

Álvaro Grau,Álvaro Grau, presidente de la Cooperativa de Arroceros del Bajo Guadalquivir.

Álvaro Grau,Álvaro Grau, presidente de la Cooperativa de Arroceros del Bajo Guadalquivir. Cedida

El sector propone que sea obligatorio el etiquetado en origen en toda la Unión Europea, una exigencia en la que ya han ido dando pasos. Además, la imposición de aranceles al arroz asiático y una cláusula automática que limite las importaciones a 40.000 toneladas al año.

"El sector arrocero español, y en general, el de los países europeos que somos productores, lo hacemos en zonas naturales, parques nacionales o reservas de la biosfera. Con los humedales que ya han desaparecido, nosotros contribuimos a mantenerlos respetando su diversidad medioambiental", explica Eduardo Vera. "Doñana sería impensable que existiera sin estos humedales".

Con estos mimbres, lo que sorprende es "que no seamos competitivos. Por no hablar de que los controles en frontera de este arroz asiático es del 0,1% de lo que llega a la Unión Europea, fundamentalmente a través de los puertos de Rotterdam y Ámsterdam".

El próximo 28 de abril el sector confía en que se revierta esa cláusula de cero aranceles y el tope a la importación de arroz asiático. "Necesitamos soluciones a corto plazo", ultima.