Adrián Palomino (i.), junto a su madre (d.), Conchi.

Adrián Palomino (i.), junto a su madre (d.), Conchi. Cedida

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La difícil repatriación de Adrián Palomino, el español en coma tras un accidente en Tailandia: "El hospital vale 4.000 € al día"

La familia necesita "mucha ayuda solidaria" porque el monto a pagar por mantenerlo con vida y repatriarlo asciende a 260.000 euros.

Más información: Adrián Palomino, el español en coma en Tailandia: su familia necesita 260.000€ para repatriarlo.

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El pasado 9 de febrero, Adrián Palomino, volvía a su casa en Tailandia cuando "perdió el control de su moto". El atestado policial no muestra que hubiese ninguna irregularidad y muestra que el joven llevaba casco en el momento del siniestro.

Este accidente, sin embargo, dejó al joven español de 39 años -madrileño de nacimiento- con un traumatismo craneocefálico y en un estado de coma crítico.

Desde el 10 de febrero está ingresado en el Bangkok Hospital Phuket, un hospital privado donde "cada día cuesta entre 3.500 y 4.000 euros", cuenta Mikel, un amigo íntimo de Adrián, a EL ESPAÑOL.

Palomino tenía un seguro laboral en Tailandia donde trabajaba como monitor de buceo y, también, contaba con otro de moto. Pero estos seguros no cubren el accidente del joven, para ello tendría que tener un seguro privado especial.

Pese a que su familia y sus amigos están aportando todo lo que pueden, es una "carga económica muy fuerte" y difícil de asumir si esta situación se prolonga en el tiempo.

Pero, indudablemente, todo el dinero que destinan cada día que pasa a mantenerle con todos los cuidados en el hospital de Bangkok es dinero que "va quitando posibilidades de traerle".

Costes de 40.000 € y sumando

Los costes, de momento, ascienden a algo más de 40.000 euros y, aunque lo han intentado, no hay otra alternativa en el país asiático: "Hemos hecho todo lo posible para trasladarlo a algún hospital público, pero no tienen los medios necesarios para atenderle".

El único hospital público que podría tratarle "solo permitía visitas de 1 hora al día". Esta alternativa no era gratis. Mikel lamenta que la situación sanitaria en el país no sea nada boyante: "Si eres extranjero y necesitas atención sanitaria, aunque sea un hospital público, te cobran".

Por eso, ante este duro golpe emocional y económico, la familia de Mikel quiere traerlo a España para que reciba aquí sus cuidados.

Todo esto costaría alrededor de 260.000 euros, porque a los costes diarios del hospital en Tailandia, hay que sumarle la repatriación con un avión medicalizado con un equipo médico experto que tendría que hacer "una parada para repostar a mitad del camino" debido a la distancia y tamaño del avión.

Una recaudación solidaria

Los hermanos de Adrián, Raúl, Elena y Tania, volaron a Tailandia después de enterarse del trágico accidente. Después, lo hicieron Conchi y Alberto, sus padres.

Aunque sus hermanos volvieron a España, continúan luchando por su hermano desde aquí. Sus padres se quedaron en el país y están día a día en el hospital: "Están devastados, se encuentran con problemas, dificultades y barreras idiomáticas".

Adrian Palomino junto a su familia: su padre, Alberto; su madre, Conchi; y una de sus hermanas.

Adrian Palomino junto a su familia: su padre, Alberto; su madre, Conchi; y una de sus hermanas. Cedida

A Elena se le ocurrió abrir una página de GoFundMe, Bring Adrian Home, para que la gente que quiera les ayude con donaciones de forma solidaria para traerlo a casa.

"Necesitamos ayuda solidaria de mucha más gente", cuenta Mikel. Aunque la recaudación va a buen ritmo, todavía no han alcanzado el dinero necesario para traerle.

"Tiene que estar estable para poder traerlo y ahora lo está". Por eso van a contrarreloj, el tiempo es primordial. Confían en conseguir el dinero cuanto antes y esperan traerle "en el corto plazo", minimizando los riesgos.

Lo que más les ha llamado la atención es que en una situación como esta en "la que estás desbordado, te das cuenta de que el dinero es la única posibilidad de poder solucionarlo".

Eso sí, la familia está "muy agradecida". Les ha conmocionado que "haya mucha gente colaborando, ayudando y dándole difusión".

Explican que el proceso es largo. Una vez que consigan el dinero, no lo tienen de inmediato. Tienen que esperar entre 2 y 5 días a que la plataforma verifique las donaciones y "otros tantos en que se produzca la transferencia a la cuenta de la hermana de Adrián".

Sin ayuda institucional

Tras producirse el accidente, la familia se puso en contacto con la Embajada de España en Tailandia.

Lo cierto es que "no ha habido mucha ayuda por su parte", cuenta Mikel. La única que han recibido ha sido administrativa. En lo que respecta a la repatriación, o traslado a hospitales "poca ayuda".

"A nivel económico, ninguna intención de facilitar algo", lamenta.

Ahora están teniendo conversaciones con el Ministerio de Asuntos Exteriores para "ver si se puede hacer algo". Mikel asegura que "son lentas" y lamenta que "al final no deja de ser un español que está pidiendo ayuda desde Tailandia y la familia no puede hacer frente económicamente a la situación".

"Tenemos esperanza"

El entorno más cercano de Adrián mantiene la esperanza: "Los resultados son positivos hasta ahora, las lesiones no aumentan y tampoco se están inflamando".

En una situación como esta, con un traumatismo craneocefálico severo, que le ha provocado un coma en estado crítico, "todos los escenarios son posibles".

Pero esto no hace que la familia prefiera "aferrarse al esperanzador, a las noticias positivas. Se tiene que despertar", clama uno de sus mejores amigos, Mikel.

"Ha habido momentos de mucha emoción donde ha abierto los ojos", pero según nos han dicho los médicos "esto no significa nada y es normal que lo haga".

Están siendo días muy duros para todos sus seres queridos, muy difíciles de gestionar y con muchas emociones. Pero, "nadie asegura cuando, ni cómo se va a despertar".

El buceo como modo de vida

Adrián siempre ha tenido una gran pasión en su vida: el buceo. Hace algo más de dos años, esta afición le llevó a este madrileño a dejar su tierra e irse a Mallorca.

Allí hizo grandes amigos como Mikel de quien también fue profesor de buceo. Fue precisamente en la isla donde empezó a trabajar como buceador profesional y donde obtuvo el Divemaster de buceo.

Adrián Palomino en una de sus incursiones de buceo.

Una aventura que se le quedaba pequeña y, siguiendo su pasión, decidió irse a lugares "donde pudiese disfrutar más". Por eso, Tailandia fue su siguiente destino.

En las aguas de este país asiático es donde encontró una gran felicidad. Allí trabajaba como profesional en barcos liveaboard -vida a bordo- donde la gente se embarca a aguas más profundas con monitores de buceo.

Esta modalidad le permitía ir a los sitios más espectaculares de la zona y vivir un buceo mucho más auténtico.

Adrián Palomino en una de sus clases como profesor de buceo.

Los que le conocen saben que es una persona que "le hace falta poco para ser feliz", que afronta la vida con "una sonrisa" y entusiasmo. Para Mikel, uno de sus mejores amigos, no duda en decir que "a todo el mundo le gustaría tener una persona como Adrián a su lado".