Eduardo Miura hijo, a caballo, vigilando el ganado bravo en la Finca Zahariche, en Lora del Río (Sevilla)

Eduardo Miura hijo, a caballo, vigilando el ganado bravo en la Finca Zahariche, en Lora del Río (Sevilla)

Reportajes

Los vaqueros andaluces dan la razón a Marco Rubio y replican a Ocasio-Cortez: "Hasta capturar reses con lazo vino de España"

Desde la introducción del caballo en América, las similitudes en la doma vaquera o el rodeo, o la existencia en Nueva España de los 'Dragones de Cuera', una tropa de élite española encargada de vigilar la frontera, criadores y expertos destacan que "todo lo importamos desde la Dehesa del Guadalquivir".

Más información: Ocasio-Cortez critica a Marco Rubio por decir que los cowboys son de origen español: "A los mexicanos les gustaría opinar"

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El vídeo dura apenas unos segundos, pero ha bastado para incendiar un debate que ha cruzado el Atlántico y ha llegado hasta España: el pasado español de los 'cowboys'.

¿El detonante? Un acto público en el que el senador republicano estadounidense y secretario de Estado, Marco Rubio, con ancestros hispanocubanos, reivindicó que la cultura vaquera de Estados Unidos tiene raíces españolas.

Rápidamente, la congresista demócrata Alexandria Ocasio‑Cortez, de origen portorriqueño, trató de ridiculizar a Rubio con la frase "creo que a los mexicanos y a los descendientes de los pueblos africanos esclavizados les gustaría opinar al respecto".

La réplica, convertida en clip viral, ha resucitado en redes una batalla identitaria que enfrenta a quienes defienden la huella española -y muy especialmente andaluza- en el Lejano Oeste con quienes reivindican el papel decisivo de los vaqueros y charros mexicanos.

Sin redes sociales de por medio y desde Andalucía, quienes han montado a caballo en fincas y cortijos para bregar con el ganado bravo en las dehesas del Guadalquivir desde tiempo inmemorial se ríen ante la polémica. Abiertamente.

Lo hace, por ejemplo, Domingo Medina Parra. Descendiente de mayorales, su padre fue el capataz de la Finca La Covatilla, que alberga uno de los hierros de reses bravas más prestigiosos: la ganadería Murube.

"Mi padre ha sido vaquero de toda la vida", cuenta a EL ESPAÑOL. "El caballo lo llevamos los españoles a América. Allí el caballo se había extinguido". Por no hablar del control del ganado a caballo, ancestral en la Dehesa del Guadalquivir. "Ellos son herederos nuestros, esta es la historia y no hay más".

Un vaquero, entrenando con el lazo a un caballo en doma vaquera en la Yeguada El Almendrillo.

Un vaquero, entrenando con el lazo a un caballo en doma vaquera en la Yeguada El Almendrillo. E.E.

Hoy Domingo Medina es propietario de la Yeguada El Almendrillo. Cría caballos hispanoárabes y de pura raza española, muchos de ellos campeones en doma vaquera, disciplina que comparte muchísimas similitudes con el 'rodeo' norteamericano.

Más allá del rifirrafe político, lo cierto es que una parte de la historiografía lleva años señalando que el 'cowboy' nace de los vaqueros de Nueva España, donde se encontraban México y estados norteamericanos como California, Nuevo México, Texas y Arizona. Y éstos, a su vez, descienden de los jinetes de las marismas del Guadalquivir.

Desde el siglo XVI, en Nueva España, aquellos hombres a caballo manejaban enormes rebaños de reses en latifundios y tierras inundables, un modelo ganadero que España exportó a América junto con sus caballos, sus técnicas de monta y su vocabulario.

Los primeros ejemplares equinos llegaron a América en la segunda expedición de Cristóbal Colón, que zarpó de Cádiz el 25 de septiembre de 1493. Eran cinco yeguas y 20 caballos, y llegaron a La Española (República Dominicana). De ahí saltaron a Cuba y después, al continente.

Luego Hernán Cortés llevó los primeros ejemplares desde Cuba a Veracruz en 1519, siendo fundamentales para la conquista militar de México, que luego devino en Nueva España.

Antonio Rodríguez de la Borbolla, además de criador de caballos, y de haber sido el presidente de la Asociación Española de Ganaderos de la Raza Hispanoárabe, es un experto en la materia desde el punto de vista histórico.

Los cowboys norteamericanos, indica, "provienen todos de los Jinetes de Cuera", también conocidos como 'Dragones de Cuera' una fuerza de caballería de élite del Imperio Español desde finales del siglo XVI hasta principios del siglo XIX.

Durante tres siglos "estuvieron en Nueva España vigilando la frontera en toda la zona que ahora también pertenece a Estados Unidos".

Su nombre proviene de la "cuera", un abrigo de múltiples capas de piel que usaban como armadura contra las flechas y ataques a cuchillo de los indios. Eran soldados voluntarios, a menudo criollos o mestizos, que patrullaban vastos territorios, vivían en presidios y fueron cruciales para la expansión española.

Básicamente, defendían la frontera y a los indios apaches de los ataques comanches. "Porque, a diferencia de los norteamericanos, que diezmaron a los indios, los españoles los protegimos".

"Todo importado"

Ese sistema se implantó en los grandes ranchos y haciendas de Nueva España, a imagen de los cortijos ganaderos andaluces. Sobre todo en los territorios que hoy son Texas, California o Nuevo México.

Los 'Jinetes de Cuera' funcionaron "hasta 40 o 50 años después de la Independencia de México de España. Sus miembros eran jinetes españoles, aunque habían nacido allí".

-¿Qué tipo de caballo se llevó a América?

- Pues el que había. Una especie de hispano árabe, pero era un cruce entre caballo berberisco y el antiguo caballo andaluz.

Los caballos de origen andaluz y norteafricano que cruzaron el Atlántico dieron lugar, tras su asilvestramiento, a los mustangs que corrían libres por las praderas.

"Si es que todo fue importado", puntualiza. "Hasta la manera de tirar el lazo de los vaqueros de aquí. Aquí se cogen las reses a garrocha y allí empezaron sin ese soporte lanzado, pero es pura herencia nuestra".

El lazo corredizo era una herramienta indispensable de los Dragones de Cuera. Lo empleaban para atar caballos o capturar ganado.

También conocidos como 'soldados de frontera', las sillas de montar, las espuelas, el lazo, las chaparreras... llegaron también de la mano de los vaqueros andaluces, mientras que el sombrero de ala ancha entronca con piezas usadas en Andalucía y luego reelaboradas por los charros mexicanos antes de coronar la cabeza del vaquero anglosajón.

En realidad, la polémica entre Marco Rubio y Ocasio‑Cortez, en el fondo, habla menos de vaqueros o cowboys, de sombreros o caballos que de relatos nacionales enfrentados.

Mientras el senador subraya el legado hispano, Ocasio-Cortez recuerda que sin México, sin los charros y sin el mestizaje de la frontera, el cowboy tal y como se lo conoce tampoco existiría.

Entre ambos discursos asoma una conclusión mucho más simple, y también silenciada: el jinete que Hollywood convirtió en héroe nacional estadounidense tiene acento andaluz, evolución mexicana y un pasaporte mestizo.