La peluquería abre a las nueve de la mañana. La persiana sube despacio, con ese ruido metálico que se repite cada día en una calle larga, gris y siempre concurrida de L'Hospitalet de Llobregat. El local se llama A Bin - Salon Peluquería y Estética. Nada lo distingue del resto: un cartel discreto —con palabras en chino—, un interior funcional, espejos alineados, sillones negros, productos de peluquería colocados en estanterías blancas.
Los dueños del local son el Sr. Jiang y la Sra. Hang. Atienden a los clientes dentro, cobran en efectivo o tarjeta. Es, aparentemente, un negocio cualquiera del barrio. Sin embargo, están acusados de financiar a la organización terrorista Hamás.
La investigación, dirigida por el Tribunal Central de Instrucción número 1 de la Audiencia Nacional y ejecutada por la Comisaría General de Información de los Mossos d'Esquadra, señala al pequeño establecimiento como canal de al menos 600.000 euros en criptomonedas hacia direcciones digitales vinculadas a la estructura financiera del grupo palestino.
Según explican fuentes del cuerpo autonómico a EL ESPAÑOL, no fue un envío puntual; fueron 31 transferencias, realizadas de forma sostenida en el tiempo, desde carteras controladas por el ahora investigado.
Mossos: "Detenemos a un hombre relacionado con la financiación a una organización terrorista"
Pieza logística de Hamás
La causa no nació como una investigación antiterrorista. Empezó en junio de 2025, en el marco de unas diligencias por estafas y blanqueo de capitales. Fue durante el análisis de movimientos financieros cuando los investigadores detectaron algo que no encajaba. Transferencias de criptoactivos dirigidas a wallets que ya estaban bajo vigilancia internacional por presunta vinculación con Hamás.
El rastro condujo a los investigadores hasta L'Hospitalet. El detenido tiene 38 años, nacionalidad china y figura como propietario del negocio. No respondía al perfil habitual de militante radicalizado. Ni se le conocía activismo político, ni mensajes ideológicos, ni discursos religiosos extremistas.
Según las mismas fuentes policiales, no se han detectado, por ahora, signos claros de radicalización. "Más bien responde a una cuestión de dinero, opacidad y una operativa técnica sofisticada propia de la mafia china".
Cuando los Mossos entraron en su domicilio y en la peluquería, el resultado de los registros dejó al descubierto una realidad muy distinta a la que proyectaba el local. Los agentes intervinieron más de 100.000 euros en efectivo, joyas de alto valor, cerca de 9.000 puros, equipos informáticos, teléfonos móviles y dos armas.
De forma paralela, se procedió al bloqueo de criptoactivos y cuentas bancarias vinculadas al investigado. El valor total de los efectos intervenidos y de los activos inmovilizados supera los 370.000 euros, según el balance provisional.
El hallazgo abrió una pregunta clave que ahora vertebra toda una investigación: de dónde procedía el dinero. La peluquería, por sí sola, no justifica esos volúmenes. Tampoco el perfil fiscal conocido del negocio.
Los investigadores tratan ahora de reconstruir la cadena completa: origen, intermediación y destino final de los fondos. Una de las hipótesis es que el Sr. Jiang actuara como pieza logística, una figura cada vez más habitual en la financiación del terrorismo. La de personas sin perfil ideológico visible que se limitan a mover dinero, a ejecutar transferencias, a hacer de puente entre organizaciones criminales, redes de blanqueo y estructuras terroristas.
Exterior de la peluquería en una imagen obtenida de Google Street View.
E. E.
Otras hipótesis, más grave, es que formara parte de una estructura estable de financiación exterior, utilizando negocios legales y criptomonedas para ocultar el rastro del dinero y esquivar los sistemas tradicionales de control bancario. Las criptomonedas, aunque no son anónimas, permiten una fragmentación y una velocidad de movimientos que dificulta la detección temprana.
El caso ha activado alertas en los servicios de información. No sólo por la cuantía —más de 600.000 euros— sino por el contexto internacional. Hamás está designada como organización terrorista por la Unión Europea.
Sus canales de financiación han sido objeto de seguimiento intensivo desde el ataque del 7 de octubre de 2023, cuando el grupo perpetró una ofensiva en territorio israelí que dejó cientos de civiles asesinados y decenas de personas secuestradas, algunas de ellas retenidas durante meses, incluso después de fallecer.
Financiar el terrorismo
Para la policía, la investigación confirma una realidad incómoda: la financiación del terrorismo no siempre se articula desde entornos ideologizados o clandestinos. A veces se camufla en negocios anodinos, perfectamente integrados en la vida cotidiana de barrios obreros y multiculturales como L'Hospitalet.
La operación culminó con la detención del sospechoso, pero no con su ingreso en prisión. Tras pasar a disposición judicial, quedó en libertad con cargos, con retirada de pasaporte, prohibición de salir del país y obligación de comparecer semanalmente ante el juzgado.
Desde entonces, él y su pareja han regresado al trabajo, según ha podido confirmar este periódico. La peluquería sigue abierta. Los clientes siguen entrando. El barrio continúa con su rutina.
Fuentes policiales subrayan que la causa sigue bajo secreto de actuaciones y que no se descartan nuevas detenciones ni la aparición de más implicados. La mujer del principal implicado, la Sra. Hang, ha emplazado a EL ESPAÑOL a "hablar con su abogado". La investigación pretende determinar si el investigado actuaba por iniciativa propia, si recibía órdenes de terceros o si su papel se limitaba a una función técnica dentro de una red más amplia.
Para los Mossos d'Esquadra, el caso marca un precedente relevante: es la primera vez que se golpea en Cataluña una estructura de financiación directamente vinculada a Hamás. Un golpe que, más allá de la detención concreta, busca enviar un mensaje disuasorio a otras posibles redes que operan en la sombra.
Mientras tanto, en L'Hospitalet los espejos siguen devolviendo reflejos cotidianos. El secador sigue sonando. La peluquería mantiene su apariencia normal, pero bajo esa normalidad se investiga una historia que conecta un comercio de barrio con uno de los conflictos más sangrientos del siglo XXI.
Una ruta invisible del dinero. De una peluquería del extrarradio de Barcelona al corazón financiero de una organización terrorista internacional.