Eduardo, de 29 años, murió tras ser asfixiado supuestamente por su madre, Tais.

Eduardo, de 29 años, murió tras ser asfixiado supuestamente por su madre, Tais.

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Tais asfixió a su hijo Edu, convivió 2 días con su cadáver en Cáceres y luego intentó suicidarse: "Hasta aquí llegué"

La madre, una visitadora médica jubilada de nacionalidad cubana, pudo usar un pañuelo para dejar sin oxígeno a su hijo, de 29 años, diagnosticado de esquizofrenia y con el que mantenía conflictos en la convivencia. 

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Tais estuvo conviviendo durante dos días con el cadáver de su hijo, Eduardo, al que ella misma asfixió -supuestamente- empleando un pañuelo. Esta visitadora médica prejubilada, hace tiempo que andaba superada por los dolores de su fibromialgia, por la esquizofrenia de su hijo y trató de suicidarse tras matar a su Edu, pero no lo logró.

De forma que este lunes, de madrugada, Tais decidió telefonear a su expareja para confesarle la atrocidad que había cometido. La terrible intrahistoria de este filicidio, ocurrido en Cáceres, pone de manifiesto que detrás de una muerte violenta siempre suele haber una explicación que nunca justifica los hechos, aunque sí que los pone en contexto.

EL ESPAÑOL ha confirmado en exclusiva por fuentes vinculadas a la instrucción judicial que Tai L. W., conocida con cariño por sus amigos como Tais, dejó una carta de despedida y este es parte de su contenido: "Hasta aquí llegué". "Este hijo me lo llevo".

Esta mujer natural de Cuba ingirió pastillas para tratar de quitarse la vida, mediante una sobredosis de fármacos, tras matar a su propio hijo, al mismo chico que tanto cuidó por su esquizofrenia y que era conocido como Edu en la Barriada de Cabezarrubia, por donde este veinteañero salía a pasear pertrechado de sus cascos, para escuchar música.

La convivencia familiar de Tais con Edu no era sencilla porque la enfermedad mental de su hijo le valió una discapacidad a ojos de la Administración, a lo que se suma que su padre biológico murió, por lo que a esta madre siempre le tocó remar a contracorriente para sacar adelante su vida familiar y su carrera profesional como visitadora médica. 

El edificio de la avenida de París en Cáceres donde tuvo lugar este filicidio.

El edificio de la avenida de París en Cáceres donde tuvo lugar este filicidio. Efe

Parece que Tais podría haber caído en una depresión. Esta hipótesis la baraja la Policía Nacional como desencadenante de un filicidio que ha consternado a los vecinos de la avenida de París, una zona residencial de Cáceres, nada problemática, y cuyos residentes son de clase media. 

"A la mujer le consta un ingreso en el área de psiquiatría", tal y como subrayan fuentes próximas a la instrucción judicial. A lo que se suma que estaba al cuidado de su hijo mientras sufría los intensos dolores musculares que le provocaba su fibromialgia y además debía lidiar con conflictos en la convivencia doméstica, a causa de la esquizofrenia de Edu.

"Hay constancia de una intervención policial en el domicilio por problemas de convivencia entre madre e hijo". Esa es la estadística que recogen los documentos, pero desde 2020, "había más de una queja de los vecinos" del bloque, por episodios complicados ocurridos en la vivienda que Tais compartía con su hijo Edu: un veinteañero al que le gustaba escuchar música y le pirraban las historias de Marvel y los videojuegos, como a muchos frikis de los superhéroes.

"La gente solía mofarse del chico". Pero su madre siempre estaba para defender a su hijo. Todo apunta a que la salud emocional de Tais se fue deteriorando por un cóctel de factores. Desde su jubilación como visitadora médica, al tratamiento médico por su fibromialgia, la complicada convivencia con un hijo esquizófrénico y la ruptura de su relación sentimental con un hombre que conoció con posterioridad a la muerte del padre biológico de Eduardo.

Los psicólogos alertan de que las personas que cuidan a familiares dependientes pueden sufrir el síndrome del cuidador: un estado de agotamiento físico, mental y emocional. Puede que Tais lo pareciese por la discapacidad de su hijo, Edu, o que hubiese entrado en una depresión o que sufriera un trastorno mental transitorio. De hecho, tras su detendión, "fue evaluada por los servicios psiquiátricos", y este martes se decretó su ingreso en prisión, después de ser puesta a disposición judicial.

Tais fue trasladada a los Juzgados de Cáceres, este martes.

Tais fue trasladada a los Juzgados de Cáceres, este martes. Ayuntamiento

"La mujer se intentó suicidar con la ingesta de pastillas tras matar a su hijo, pero no lo consiguió". Esta sucesión de trágicos incidentes se produjo entre la noche del sábado y la madrugada del lunes en la vivienda familiar, situada en el edificio número 21 de la avenida de París del Barrio de Cabezarrubia.

Tais asfixió supuestamente a Edu. Convivió presuntamente con el cadáver de su propio hijo y tras mucho cavilar, decidió escribir una nota de despedida y atiborrarse de pastillas. El suicidio se frustró y telefoneó a su expareja sentimental para confesar: "Llamó a su expareja y le envió una foto del chico tirado en el suelo". Este hombre quedó horrorizado y alertó al 112 de lo sucedido sobre las seis de la madrugada del lunes.

En la vivienda se personó una pareja de la Policía Local y Tais admitió espontáneamente la autoría de la muerte de su hijo. "La mujer dijo lo que había hecho: 'Lo he asfixiado'". Tal afirmación era creíble para los agentes porque el cadáver del pobre Edu yacía en el suelo, junto a la cama de su habitación, y alrededor del cuello tenía un añuelo: la presunta arma del filicidio.

"La mujer fue detenida y evaluada a nivel psiquiátrico para valorar si actuó en un arrebato o por un brote psicótico porque había entrado en depresión", según las fuentes vinculadas a la instrucción judicial. "El fallecido fue sometido a una autopsia para valorar si había muerto por asfixia, por una sedación con medicamentos o por una combinación de ambos factores". De momento, el informe forense preliminar habla de asfixia.

La Unidad Central de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEV) realizó una inspección minuciosa de la habitación del veinteañero, aguardó al resultado de la autopsia para corroborar la presunta confesión de la madre, y este martes trasladó a Tais a la Plaza 2 de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Cáceres. El juez decretó su ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza, por el homicidio de la carne de su carne: su propio hijo.

Este caso marcado por el trasfondo de la salud mental también deja al descubierto la precaria situación que padecen los vecinos de Cáceres: solo hay dos zetas operativos para una ciudad de 97.000 habitantes. Prueba de ello es que este lunes, cuando el 112 recibió la alerta de la expareja de Tais, tuvo que ser movilizada la Policía Local.

Comunicado de queja suscrito por todos los sindicatos policiales.

Comunicado de queja suscrito por todos los sindicatos policiales.

Un comunicado suscrito por Jupol, CEP, UFP, SUP, EYA y SPP denuncia una "grave falta de efectivos" y advierte al Ministerio del Interior de que la Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana de Cáceres, cuenta con un número "claramente insuficiente de policías, para garantizar un servicio adecuado en todos los turnos y franjas horarias".

Todas las asociaciones profesionales coinciden en calificar de "inaceptable" la situación: "Una plantilla catalogada en 244 agentes, cuenta con menos de 50 efectivos patrullando las calles, transformando la percepción de Cáceres como ciudad tranquila, en un foco de intranquilidad y convirtiéndola en una ciudad insegura".

El comunicado concluye reclamando a Interior "un cambio en el modelo policial de Cáceres" y un "incremento de la dotación de personal en Seguridad Ciudadana". Este lunes, cuando el cuerpo sin vida de Edu seguía enfriándose, a la vivienda tuvo que acudir la Policía Local porque los dos únicos zetas que había operativos, se encontraban en el hospital realizando la custodia de unos reos de la prisión que está en el casco urbano y que precisaban asistencia médica. 

Entretanto, los vecinos de la avenida de París siguen sin dar crédito al trágico final de la convivencia entre Edu y su madre, Tais. "Parece que la mujer hacía tiempo que no salía a la calle porque pasaba una mala racha".