En el centro, Lucas Lacasa; a la izquierda, tercera y cuarta generación de la familia Lacasa; a la derecha, la segunda generación.

En el centro, Lucas Lacasa; a la izquierda, tercera y cuarta generación de la familia Lacasa; a la derecha, la segunda generación. E. E.

Reportajes

Las cinco generaciones tras el Chocolate Lacasa: un imperio con 173 años de historia y 231 M facturados al año desde Aragón

La familia Lacasa creó el primer turrón de chocolate y están al frente de los famosos tentempiés infantiles: Lacasitos y Conguitos.

Más información: El imperio de los López tras el chocolate Valor: 4 generaciones, 144 años de historia en Alicante y 165 millones facturados al año.

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Desde mediados del siglo XIX, el viento de los Pirineos huele a cacao tostado. En 1852, Antonio Lacasa Ipsen abrió una pequeña tienda de ultramarinos en la localidad oscense de Jaca, en Huesca (Aragón).

En ella se comercializaba con diferentes legumbres, telas y demás productos para proveer las necesidades del municipio pirenaico. Además, en la trastienda del comercio, Antonio elaboraba un chocolate caracterizado por el toque artesano.

En definitiva, Antonio Lacasa levantó un humilde negocio que asentaría las bases de Chocolates Lacasa, un imperio familiar que hoy factura más de 230 millones de euros.

Fue el hijo de éste, José Lacasa, quien centró la actividad comercial en la producción de chocolate y café, haciendo del municipio de Jaca un acogedor templo del chocolate entre las montañas del Pirineo.

A su jubilación, el chocolatero dejó la compañía en manos de sus hijos: Joaquín y José María Lacasa. Fue esta tercera generación la que dotó de modernidad a la empresa familiar en plena Guerra Civil, trasladando la sede a la capital aragonesa con el objetivo de situarse en un punto estratégico que facilitase el transporte.

José y José María Lacasa, segunda generación de Chocolates Lacasa.

José y José María Lacasa, segunda generación de Chocolates Lacasa. Archivo Chocolates Lacasa

En 1950, Joaquín –uno de los hermanos– falleció en un accidente ferroviario. José María se quedó al frente del negocio en solitario y, a pesar de la pérdida, continuó con éxito la labor del fundador.

Sin embargo, la muerte volvió a llamar a las puertas de la familia Lacasa. El hermano que estaba al frente perdió la vida siete años después, y Carmen Echeverría, viuda de Joaquín, tomó las riendas del negocio en 1957.

El éxito familiar no ha sido una cuestión de suerte, sino el resultado de un gran esfuerzo, sacrificio y valor. Viuda, y con cinco hijos menores a su cargo, Carmen logró impulsar el desarrollo de la empresa e inculcar a sus herederos el valor del empeño.

Todos ellos –Fernando, Mariano, María Asunción 'Marisún', Carmen 'Tita' y José Carlos– se convirtieron en accionistas cuando se constituyó la sociedad mercantil Lacasa S.A. en 1927, año en el que entró la primera máquina en la empresa.

Los cinco hijos de Carmen y José María, bajo la tutela de esta madre luchadora, revolucionaron las navidades tal y como las conocemos, permitiendo a los hogares de medio mundo disfrutar de los chocolates y turrones de Lacasa. Tal fue su crecimiento que, a principios del siglo XX, ya fabricaban 500 kilos diarios de chocolate.

Carmen Echevarría junto a sus cinco hijos.

Carmen Echevarría junto a sus cinco hijos. Archivo Chocolates Lacasa

Mariano y José Carlos fueron los protagonistas de esta cuarta generación, quienes más adelante dejaron el cargo de la empresa a Lucas Lacasa (hijo de Mariano), actual consejero delegado de este imperio familiar desde el 1 de mayo de 2021.

De legumbres a lacasitos

Hasta mediados del siglo XX, en España se comercializaba solamente con tres tipos de turrones: turrón duro, turrón blando y turrón de almendra y miel. No había más opciones.

En 1943, con intención de fusionar la pasión por el chocolate y la tradición familiar, Lacasa sacó al mercado el primer turrón de chocolate. Para ello, mezclaron el praliné de chocolate con almendras enteras. Una receta innovadora que cambió los hábitos de consumo del país.

Hoy, más de ocho décadas después, el turrón de chocolate es la variedad más vendida de España, superando las ventas de las más clásicas.

Por eso, desde Chocolates Lacasa señalan que parte de su ADN es "la innovación y la evolución constante, aprovechando situaciones complejas para transformarlas en oportunidades".

Para los hermanos Lacasa Echevarría, la década de los ochenta fue su época dorada. En 1852, Antonio Lacasa (fundador de la compañía) comercializaba con lentejas; en 1982, sus bisnietos incorporaron los Lacasitos. Misma forma, diferente sabor.

Fue tal el éxito del producto que se vieron obligados a crear una nueva fábrica –destinada únicamente a la fabricación de este género– en Utebo (Zaragoza), donde hoy se ubica la sede del grupo empresarial.

Sede de Chocolates Lacasa en Utebo, Zaragoza.

Sede de Chocolates Lacasa en Utebo, Zaragoza. Archivo Chocolates Lacasa

Según explican desde la compañía, los populares Lacasitos "han servido tradicionalmente para que los más pequeños aprendan los colores". Fue un boom instantáneo. Invadieron los quioscos, las panaderías y los bolsillos de los niños de la EGB.

"Racista y colonialista"

Otro hito que llevó al éxito a la empresa familiar fue la compra de la firma zaragozana de Conguitos en 1987.

Sin embargo, las reivindicaciones culturales del siglo XXI pusieron contra las cuerdas a la compañía. En 2020, las protestas globales del movimiento Black Lives Matter tras la muerte de George Floyd en Estados Unidos generaron una polémica cultural en la villa zaragozana de Utebo.

Se lanzaron campañas de recogida de firmas exigiendo la retirada de la mascota de los Conguitos, al ser considerada "racista y colonialista".

Esto supuso una gran crisis reputacional para la familia Lacasa, que, a modo de defensa, argumentó que la 'mascota' representaba "simpáticamente" a un cacahuete (puesto que los conguitos son almendras bañadas en chocolate).

No obstante, también optaron por eliminar la lanza a fin de limpiar la imagen de connotaciones polémicas.

Obrador de Chocolates Lacasa.

Obrador de Chocolates Lacasa. Archivo Chocolates Lacasa

A pesar de las innovaciones de mercado, no frenaron la producción de chocolate. Y en 2020 lanzaron una nueva gama de chocolates prémium con cacao de alta calidad cultivado en las diferentes denominaciones de origen, como República Dominicana, Santo Tomé, Santo Domingo o Costa de Marfil, entre otras muchas.

A este respecto, desde la compañía indican que el principal objetivo de la marca es "trabajar con el cacao más puro del mundo y ofrecer los sabores más naturales y exóticos".

La comercialización de chocolate, sumado a la innovadora incorporación del turrón de chocolate y las dos marcas más potentes del mercado infantil –Lacasitos y Conguitos– disparó las ganancias de Chocolates Lacasa, que al cómputo de 2024, y tras 173 años de historia familiar, facturó 231.309.197 euros.

Quinta generación

En mayo de 2021, Mariano Lacasa Echevarría puso fin a medio siglo de trabajo cediéndole su cargo de consejero delegado a su hijo Lucas, quinta generación del imperio familiar.

"No veo la empresa como cuestión de áreas, sino como cuestión de personas; prefiero conocer a los equipos, entender las relaciones de confianza y comprobar cómo las buenas actitudes suman a la buena marcha de la empresa y a sus integrantes. Todo ello sí genera satisfacción personal", declaró en su nombramiento como CEO, en una entrevista con Dulces Noticias.

Lucas Lacasa, actual consejero delegado de la empresa.

Lucas Lacasa, actual consejero delegado de la empresa. Archivo Chocolates Lacasa

Sin embargo, a su llegada al puesto, el aragonés ya llevaba más de 12 años ocupando distintos puestos de responsabilidad en la empresa.

Actualmente, Lucas Lacasa está centrado en la internacionalización de la empresa con presencia en diversos países de todo el globo terráqueo: China, Emiratos Árabes, Francia, Alemania o Chile son algunos de ellos.

Desde el grupo, señalan que el joven "ha impulsado en la compañía una búsqueda incesante de la calidad, en todos sus ámbitos, ha fomentado la flexibilidad eficiente para adaptarse a las exigentes circunstancias del mercado y ha propiciado el crecimiento de los equipos mediante un estilo directivo basado en la confianza y en la colaboración".

La historia familiar de Lacasa nació en la trastienda de un pequeño comercio de la localidad pirenaica de Jaca. Del saco de lentejas a los Lacasitos, del primer turrón de chocolate a los Conguitos.

Generación tras generación, el viento del Pirineo sigue oliendo a cacao tostado, como si recordara que este imperio nació de aprender a convertir la necesidad en dulzura.