Bárbara, Alba y Jorge, médicos que se quedan sin trabajo con el inicio del año.

Bárbara, Alba y Jorge, médicos que se quedan sin trabajo con el inicio del año.

Reportajes

Alba, Jorge y Bárbara, sanitarios en vilo en plena sexta ola: 58.536 despidos ya y vienen más en enero

Los contratos Covid de los profesionales de la sanidad se acaban el 1 de enero en plena sexta ola y con la variante ómicron ya en España.

4 diciembre, 2021 06:56

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Alba es neuróloga en la Comunidad de Madrid desde 2016, cuando terminó la especialidad. La precariedad del Sistema Nacional de Salud ha hecho que hasta abril de 2020, cuando tenía 34 años, no tuviese un contrato estable cobrando el 100% de su sueldo. La 'culpa' fue de la Covid-19. 

En lo más duro de la pandemia, las comunidades autónomas absorbieron al personal sanitario que no tenía un puesto fijo en los centros de salud y los hospitales. Es lo que se conoció como "contrato Covid", que no podían usarse para cubrir bajas si no para reforzar estructuralmente las plantillas.

Los contratos se renovaban cada seis meses, pero desde septiembre el sistema de salud ha prescindido de 58.536 sanitarios, según el sindicato CSIF. Sólo en noviembre se ha dejado de contar con 8.973 trabajadores de la salud.

Estos despidos se dan en plena sexta ola del coronavirus y con la variante ómicron acechando: este viernes, el Ministerio de Sanidad notificaba 13.738 nuevos casos por coronavirus y 37 muertos más, con una incidencia acumulada situada en los 248 puntos y con una tendencia ascendente antes de las fiestas navideñas.

El problema

Pero el problema vendrá el 1 de enero. Ese día se acaban los contratos Covid, y hasta la aparición de la variante ómicron las comunidades autónomas no tenían en mente renovarlos. Sólo en la comunidad que preside Isabel Díaz Ayuso se despedirían a a 11.000 sanitarios, 690 médicos. Uno de ellos es Alba, la neuróloga que abre este reportaje. Su jefe le dijo el 25 de noviembre que con el año nuevo se acababa su contrato.

Alba es neuróloga en Madrid.

Alba es neuróloga en Madrid.

"Lloré mucho, no me lo podía creer, porque además los criterios son arbitrarios. Estaba decepcionada. En teoría tendría que volver a mi puesto anterior al contrato Covid, pero ahora está ocupado por otra persona", explica a EL ESPAÑOL. Conclusión: Alba se irá al paro en enero, aunque no es la primera vez.

"Como en Madrid no hay bolsa de empleo para médicos, tienes que ir con el currículo de hospital en hospital, y así he estado haciendo", dice. El nivel de precariedad es tal que en el hospital de Alcorcón donde estuvo trabajando la daban de alta y de baja de la seguridad social el mismo día, por lo que si tenía una baja no la cobraba.

"Al principio de la pandemia sólo nos dedicábamos a asistir a pacientes con Covid, era lo prioritario. Cuando cayó la presión asistencial, me dediqué a mis tareas de neuróloga", explica Alba. Desde entonces su trabajado ha estado enfocado a sacar adelante listas de esperas atrasadas por el coronavirus y a pasar consultas, en su caso de cefaleas.

A partir del 1 de enero, ese trabajo se lo repartirán entre los compañeros que queden en su servicio, porque con ella no podrán contar. Como ella hay miles de sanitarios en la misma situación, en un limbo que no saben qué va a pasar con ellos cuando se levanten después de fin de año.

Es el caso también de Jorge Gorrín, bioquímico clínico. En junio de 2020, cuando los españoles empezaban a poder salir a la calle, a él lo convirtieron en contrato Covid. Lo llevaron al Hotel Gran Ayre Colón, que se convirtió en centro medicalizado. Allí no paró de ponerse EPI: lo más importante estaba lejos del laboratorio del Gregorio Marañón donde había ejercido hasta ese momento.

Jorge, bioquímico en el Gregorio Marañón.

Jorge, bioquímico en el Gregorio Marañón.

Desde su punto de vista, se siente utilizado. Los pusieron al frente de todo en el momento más difícil y ahora se olvidan de ellos: "La sensación es de abandono por parte de los políticos. Sentimos desprecio cuando hace un año se llenaban la boca con que en este país teníamos a los mejores profesionales".

A Jorge le pasa como a muchos de sus compañeros que son de fuera de la comunidad en la que trabaja: "Llevo diez meses sin estar con mi familia, no he podido disfrutar de las vacaciones. Y el 1 de enero no sé si seguiré trabajando", se lamenta.

A día de hoy, las comunidades se plantean seguir contando con estos profesionales, pero no podrá ser como contratos covid, ya que acaban a principios del año que viene. La Comunidad de Madrid anunció esta semana un desembolso de 40 millones de euros para ampliar plantillas después del horizonte que supone el primer día de 2022. 

Pero será para contratos temporales, de dos meses como mucho, y que también podrían ser de días o semanas para reforzar campañas de vacunación, por ejemplo. En ningún caso para reforzar plantillas, ya de por sí mermadas, de manera temporal.

"Me necesitan los pacientes"

"Hago falta para sacar listas de espera, que ahora son de un año. Mis pacientes me necesitan", reclama Bárbara, cardióloga en un hospital del sur de la Comunidad de Madrid. Ella, como tantos otros, empezó con un contrato Covid el 1 de junio de 2020. A día de hoy no sabe qué será de ella en un mes.

Bárbara trabaja como cardióloga.

Bárbara trabaja como cardióloga.

"Tampoco sabemos cuándo nos tienen que decir si seguimos o no, es todo una incertidumbre". Bárbara no sabe si seguirá trabajando ni si lo hará por días o por meses, no obstante tiene compañeros que han recibido un sms comunicándoles su baja en enero.

Esta cardióloga de 31 años ha pasado gran parte del último año y medio viendo únicamente a pacientes con coronavirus. "Firmamos un contrato en el que se estipulaba que podíamos hacer cualquier tipo de trabajo, tanto en el hospital donde estábamos como en cualquier otro centro donde hiciese falta".

¿Y cuándo se queden en la calle, qué? "Pues a echar currículos, tanto en la privada como en los públicos que tengan nuevos contratos, que no es el caso de Madrid. Tenemos la opción de cambiar de comunidad, por ejemplo Cataluña, que sí están contratando médicos de manera estructural", responde Bárbara.

Los carteles que sostienen en las fotos rezan #SoyContratoCovid, una campaña lanzada en redes sociales, sobre todo en la capital, para exponer en la situación que se quedarán en menos de 30 dias. Twitter se ha llenado de fotos de médicos y han conseguido movilizar al sector.

Críticas sindicales

Ante esta situación, desde CSIF lamentan la "grave irresponsabilidad" de las diferentes administraciones teniendo en cuenta la llegada del frío y las enfermedades asociadas a esta época del año.

Además, el sindicato asegura que en las administraciones públicas la tasa de temporalidad se sitúa en el 31,6%, diez puntos por encima del sector privado.

"La Sanidad afronta esta situación en precario y con déficit de personal y no nos podemos permitir prescindir de ningún empleo", recogía esta semana el sindicato en un comunicado en el que asegura, además, que está preparando movilizaciones que se harán públicas próximamente.