Hay gestos, o rutinas, que se repiten, cada día, invariablemente, con independencia de las circunstancias, de la climatología o de las restricciones del BOE frente al coronavirus. Uno –siempre–, se levanta, se ducha, se peina, se lava los dientes, desayuna… y va a por pan. Esto último, en España, es casi un ritual para miles de familias. A media mañana, o antes de comer, el paseo por el ‘obrador’ del supermercado es prácticamente obligatorio. Allí, uno mira las barras, embelesado, al lado del vecino, buscando cuál es la que mejor pinta tiene, o la más barata, o la que contiene masa madre, o la que acaba de salir del horno. La idea es llegar a casa con la máxima premura para decir eso de: ‘¡Mira, todavía está crujiente!’. En la mesa, al fin y al cabo, puede faltar cualquier cosa, excepto el pan.

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Ocurre que, de un tiempo a esta parte, las posibilidades se han multiplicado. Los supermercados, cada vez más, incluyen una gran cantidad de barras de pan en sus estantes: de picos, de masa madre, baguettes, rústicas, de cereales, integrales… de muchas tipologías. Por eso, cada vez es más complicado elegir y acertar. ¿Merece la pena comprar la cara? ¿Es peor la barata? ¿Y cómo sé cuál es la mejor en relación calidad-precio? La realidad, o la vida, cada vez, es más inabarcable y, desde luego, más complicada.

En EL ESPAÑOL, como guía para acertar, hemos comprado 10 barras (la clásica y una gourmet o artesana, preferentemente con masa madre –que no de masa madre, nótese el matiz–) de cinco supermercados: Mercadona, Carrefour, Alcampo, Lidl y Dia. Hemos convocado a una experta en la materia, Celia Mora-Rey, profesora del curso de panes y masa de El Gusto es nuestro, empresa dedicada a la realización de eventos y a cursos de cocina (de arroces, de comida tailandesa, de roscones…). Ella los ha probado todos, nos ha dado su punto de vista y ha hecho un ranking en función de varios criterios: aspecto, olor y sabor. Así, a partir de ahora, podrás saber si apostar por la barra de pan barata del súper… o por la más cara.

Los 10 panes del supermercado comprados para la prueba. Jorge Barreno EL ESPAÑOL

Alcampo

La primera parada en nuestro recorrido por los ‘obradores’ de los supermercados la hacemos en Alcampo. La cadena francesa ofrece una gran tipología de panes: integrales, sin sal, de picos, baguettes… Elegimos la más básica, la ‘barra’, según consta en la etiqueta, y una de pan selecto: Maruxa con masa madre. Nos cuestan 0,43 y 0,60 céntimos respectivamente.

La ‘barra’, de hecho, nos la encontramos recién salida del horno: calentita, metida en una bolsa y lista para comer. Qué decir: dan ganas de comérsela en el mismo momento en el que la compramos. Pero, ¿y nuestra experta, haría lo mismo?

Celia parte las dos barras de pan de Alcampo para probarlas. Jorge Barreno EL ESPAÑOL

— ¿Qué valoración haría de estas dos barras?

— En cuanto a su aspecto, la ‘barra’ está más doradita, pero la corteza es algo artificial. La miga, además, es pastosa. Es muy blanca, eso es porque se utilizan harinas más refinadas. La segunda, la de masa madre, en cambio, tiene más pinta de ser artesana: se pueden ver restos de harina que sugieren que procede de un obrador. Y parece, también, que tiene más fermentación. Incluso el alvéolo es más grande –agujeros que lleva la miga y que indican, en buena medida, la artificiosidad del producto–. En cuanto al olor, ninguna barra huele demasiado a acidez. Los buenos panes –y mucho más si son de masa madre– siempre huelen. Tienen más aroma, más sabor… Estos dos eso no lo tienen.

— ¿Cuál compraría?

— Visualmente, optaría por el de masa madre. Da más el pego de ser un pan artesano. Pero con los precios en la mano y después de probarlos… me llevaría el más barato. No pagaría más por el segundo, aunque diga que contiene masa madre.

A la izquierda, la barra; a la derecha, la maruxa de masa madre. Jorge Barreno EL ESPAÑOL

Mercadona

La segunda parada la hacemos en Mercadona. La cadena valenciana expone todos sus panes en una sección llamada ‘Horno’. Allí, el ‘jefe’ –como gusta Juan Roig de llamar a sus clientes– puede encontrar una gran variedad de panes a precios relativamente bajos: hogazas, panecillos, con sal, con aceite de oliva… –además de una gran tipología de dulces (magdalenas, tartas de queso, croissants…)–. En este caso, compramos la clásica barra de pan y una baguette de masa madre. Nos cuestan 0,45 y 0,40 euros respectivamente.

En este caso, sorprende que la baguette, a pesar de contener masa madre, sea más barata que la tradicional barra de pan. En cualquier caso, las compramos por ser el equivalente de Mercadona a los dos panes anteriormente analizados de Alcampo. De nuevo, como consumidores, cualquier día, a cualquier hora, con hambre, nos comeríamos cualquiera… Pero, ¿y Celia?

Arriba, baguette de Mercdona; abajo, barra de pan del mismo supemercado. Javier Carbajal EL ESPAÑOL

— Empecemos por el aspecto. ¿Qué le parece?

— Visualmente, ninguno me llama la atención, no me atraen excesivamente. El olor se nota algo más que el de las anteriores barras –en referencia a las de Alcampo–, pero la baguette no huele a masa madre. Aunque, bueno, todas más o menos huelen igual. De sabor, de nuevo, están insulsas –siempre comparándolas con las que se pueden hacer en la panadería–.

— ¿Cuál se llevaría a casa?

— De nuevo, aunque se da la circunstancia de que en este caso la baguette es más barata y de masa madre, me quedaría con la barra de pan. Me gusta más porque está mas crujiente. La baguette está más blanda. Sí, definitivamente, me quedaría con la barra de pan.

Celia mira la miga del pan para saber la probabilidad de que sea (más o menos) artesanal. Jorge Barreno EL ESPAÑOL

Carrefour

La tercera parada la hacemos en Carrefour. De nuevo, la infinidad de panes que ofrece la cadena de supermercados francesa abruma: cereales, hogazas, rústicos… Elegimos, de nuevo, siguiendo los mismos criterios. Compramos una barra de pan y una gourmet con masa madre. Nos cuestan 0,35 y 1 euro respectivamente.

En este caso, sorprenden los precios de ambos productos. Por un lado, la barra de pan clásica es la más barata de cuantas nos hemos encontrado hasta el momento (contando con Mercadona y Alcampo); y por otro, la gourmet es la más cara de todas ellas. ¿Merecerá la pena la diferencia de precio? Hay algo que, a primera vista, también se aprecia: en apariencia, son panes más tostados.

Arriba, barra de pan con masa madre de Carrefour; abajo, barra de pan clásica. Javier Carbajal EL ESPAÑOL

– ¿Qué valoración hace de estas barras de pan de Carrefour?

— Ambos panes, visualmente, me atraen más de los que hemos analizado hasta ahora. Se ven restos de harina y eso sugiere que son más artesanos. Aunque sea adrede y luego… Pero sí da la sensación de que están más cuidados y atrae más a la hora de comprarlos. Los dos parecen salidos del obrador y calentitos… Aparentan, además, ser más rústicos. De momento, sólo por la pinta, ya elegiría estos dos.

— ¿De los dos, con cuál se quedaría?

— Por la corteza, me parece que están más ricos y crujientes que los anteriores. Pero entre estos dos, con el de masa madre. Es verdad que es el más caro de todos los que hemos probado, pero creo que merece la pena por sabor, por textura… En este caso la diferencia de precio es notable, pero se nota.

Celia huele el pan para analizarlo. Jorge Barreno EL ESPAÑOL

Lidl

La cuarta parada la hacemos en Lidl. La cadena alemana, famosa no sólo por sus alimentos sino también por sus innumerables productos de éxito de otro tipo (robots de cocina, trajes de fiesta a 12 euros, jerséis navideños…), tiene, aparentemente, menos variedad que el resto de los supermercados. Pero da igual. Para la prueba que hacemos, nos sirven. Compramos, de nuevo, dos: la barra de pan clásica y la barra premium de masa madre. Cuestan 0,35 céntimos y 0,99 euros.

En este caso, el precio es prácticamente calcado a los panes de Carrefour. Ambas, de nuevo, aparentemente, parecen más tostadas que las de Alcampo y Mercadona. ¿Y de sabor? ¿Se corresponde la buena pinta de ambas con el gusto gastronómico de Celia?

Arriba, barra de pan del Lidl; abajo, barra de pan de masa madre. Javier Carbajal EL ESPAÑOL

— Analíceme las de Lidl

— Visualmente, de nuevo, me atraen más estas dos barras de pan de Lidl que las dos primeras que hemos visto (Alcampo y Mercadona) y si el único criterio que utilizara fuera ese, las compraría. Oler… no huelen, como pasa con las anteriores. Pero hay una diferencia entre ambas. La barra de pan de Lidl tiene la miga muy blanca, pero la de masa madre aparece más tostada, como si llevara centeno –pero no lo podemos corroborar porque no lo incluye en la etiqueta–.

— ¿Con cuál se quedaría?

De corteza, yo diría que la de masa madre de Lidl es de las mejores que hemos probado. Además, se pueden ver los alvéolos -agujeros del pan, para entendernos–. En este caso se diferencia el precio. Pero por sabor, por aspecto, por lo crujiente que está… Me quedaría con esta de masa madre del Lidl. Pagaría la diferencia de precio.

Celia enseña a cámara las barras de pan del Lidl. En la de abajo, la de masa madre, se pueden ver los alvéolos, síntoma de ser algo más artesanal. Jorge Barreno EL ESPAÑOL

Dia

La última parada la hacemos en Dia y, aunque el supermercado tiene una variedad razonable, no incluye ningún pan de masa madre en su sección la hornada de Dia –donde sí se pueden encontrar dulces, panecillos y hogazas para tostadas–. Elegimos, en este caso, una barra de pan clásica y una espiga. Nos cuesta 0,39 y 0,45 euros.

El precio no es el problema en Dia. Ambas son baratas, muy baratas –sólo equiparables a las de Mercadona–. Pero, ¿compensa? Eso ya es otra cosa. De nuevo, tras comprobar que las de Lidl y Carrefour eran barras tostadas, las de Dia aparecen más blancas.

Barras de pan de día. Arriba, la clásica; abajo, la de espiga.

— ¿Qué valoración hacemos de estas últimas?

— Visualmente no me atraen nada estas dos. La barra de pan es un intento de chapata que se ha quedado en barra. Y la segunda, la de espiga, me da la sensación de que le faltan minutos de cocción. El sabor es bastante plano… Si la hubieran tostado algo más, entonces, igual… Pero son barras industriales que no… La espiga, además, está blanda. Y ninguna huele ni tiene alvéolos.

— ¿Se quedaría con alguna? 

— No me gusta ninguna. La de espiga estaría en mi top 0. 

Celia, mientras analiza las barras de pan. Jorge Barreno EL ESPAÑOL

Top 3

Analizadas y probadas todas las barras de pan, toca recopilar y, sobre todo, concretar. ¿Cuál es la mejor por precio? ¿Y por sabor? Celia lo tiene claro. “La mejor, para mí, sería la de masa madre de Lidl. Da la sensación de ser irregular, artesana, la miga no es tan blanca, se pueden ver fácilmente los alvéolos, la miga no es tan refinada… y de sabor también es la mejor. Pagaría los 0,99 euros que cuesta”, sentencia.

El segundo y el tercer puesto se lo llevarían las dos barras compradas en Carrefour. “La mejor de entre esta dos sería la de masa madre, que también cuesta un euro y merece la pena. La otra, por lo crujiente que es, por el sabor… se lleva la medalla de bronce”, finiquita. ¿Y la peor? Celia se lo da a la espiga de Dia. “Por blanda, por color, por todo...”.

De izquierda a derecha, las barras de pan ganadoras del bronce al oro: barra de pan clásica de Carrefour, gourmet de Carrefour y de masa madre de Lidl. Jorge Barreno EL ESPAÑOL

¿La conclusión? Las barras de pan del supermercado no son malas –sin entrar en lo nutricional–, pero, si es posible, es mejor comprar las artesanas en todos los sentidos: por sabor, por olor, por aroma… “A partir de ahí, estas barras están hechas para ser consumidas todos los días y, por precio, se puede recurrir a ellas”. Eso sí, seleccionando. Hay, al fin y al cabo, diferencias.