Almeida, con su madre, Ángela Navasqüés Cobián Ruiz de Velasco.

Almeida, con su madre, Ángela Navasqüés Cobián Ruiz de Velasco.

Reportajes

'Pepito', el alcalde más diferente de Madrid: el empedernido soltero que viaja con su 'scooter'

Tiene 17 sobrinos. Juega al golf varias veces a la semana en Puerta del Hierro, con hándicap de 4,7. Es el único regidor soltero en la capital en toda la democracia. Su familia está relacionada con la Casa Real. 

En un bloque de toda la vida en el barrio de Tetúan, los vecinos ya se preparan para la llegada de los escoltas. Es cuestión de tiempo, comentan en el edificio. Las noticias vuelan de puerta en puerta como si aquello fuese 13 Rue del Percebe. Pero no. Se trata de una discreta vivienda situada a unas cuantas calles del paseo de la Castellana. Por el momento, no se les ha visto en la zona, pero saben que aparecerán pronto para no quitarle ojo a las puertas de la finca de vecinos en la que vive el nuevo alcalde de la ciudad. Prácticamente 24 horas al día estarán justo delante de la puerta, vigilando en todo momento hasta que José Luis Martínez-Almeida, como cada mañana, se suba a su moto para ir a trabajar. 

Es un cambio, claro, pero como este hombre soltero de 44 años conoce de toda la vida a sus vecinos y los vecinos le conocen a él, las cosas van a resultar mucho más sencillas. Es su casa, es su barrio de siempre, en el que se crió, y por eso quienes llevan en el barrio toda la vida le llaman por su nombre. Por eso le reconocen cuando pasa en su Yamaha, tipo scooter, el vehículo con el que le gusta recorrer la ciudad.

Saben perfectamente de su afición dentro de este reducto del mundo del motor. Y creen que ese vehículo puede que continúe estando aparcado a las puertas de su casa. Su madre falleció el pasado mes de febrero. Su padre, en 2012. Es en ese piso del que le levantaron hace justo una semana cuando, en plena madrugada, su partido terminó alcanzando un acuerdo de investidura para convertirle en alcalde de ciudad. 

El nuevo alcalde, heredero del aguirrismo en el PP local, es el único soltero de todos los alcaldes madrileños de la historia de la democracia. Es también el menor de seis hermanos, el único que no tiene hijos. El más diferente de todos sus antecesores y de todos los que, en casa, nacieron antes que él. En total tiene 17 sobrinos que cuando le necesitan llaman por él de un modo similar al que utilizó Esperanza hace una semana cuando su pupilo Almeida tomó el bastón de la alcaldía: "tío Pepito", le dicen sus sobrinos. Él sonríe. 

La presencia de los escoltas en el edificio en el que vive será una de las pocas cosas que queden alteradas en el entorno del nuevo regidor local en la primera ciudad de España. La mañana de este jueves por la tarde apenas hay movimiento en la calle de la que Almeida sale camino del Ayuntamiento. Suele levantarse temprano. Almeida está dispuestos a organizar y gestionar su ciudad, la de toda la vida, pero no parece que vaya a olvidarse de esa otra faceta suya, la humana, la del tío que agasaja a sus sobrinos, la de jugador de golf empedernido y la de hombre religioso, de férrea tradición católica. 

Un aficionado al golf con hándicap 4,7

Almeida, ejercitando su gran pasión, el golf.

Almeida, ejercitando su gran pasión, el golf. Twitter Martínez-Almeida

Aparte de una vida tranquila en este barrio, Almeida ha tenido, hasta el momento, algo más de tiempo para disfrutar de la que es su otra gran pasión aparte del Atlético de Madrid, su equipo de toda la vida. Hablamos del golf, probablemente su deporte favorito. Se trata de un desahogo, de una forma de desconectar del centro de la ciudad, de las reuniones políticas y de pasar unas horas de asueto lejos del estrés de la gran urbe. Quienes le han visto jugar aseguran a EL ESPAÑOL que posee una enorme calidad: "Tiene mucho estilo jugando, va todas las semanas". En efecto, va todas las semanas, y algunas de ellas en varias ocasiones.

El reflejo de su buen desempeño es su actual hándicap, de 4,7, pelín más bajo que el que tenía hace apenas dos años, de 3,8. Según ha podido saber EL ESPAÑOL, el último torneo oficial en el que participó fue a finales del mes de marzo, un mes antes de las elecciones generales y dos de las municipales. Pero ha seguido jugando de forma intermitente y distendida. 

Durante mucho tiempo, incluso ahora, el que ya es alcalde de Madrid aparecía cada pocos días para ejercitar su swing y jugar unos hoyos en el que probablemente es el campo de golf más exclusivo del país: el Real Club Puerta del Hierro, tendido sobre las lomas del monte de El Pardo, al norte de la capital. Allí se dan y se dieron cita la flor y nata de la alta sociedad madrileña y española. Como de pijos, como de la beautiful people. Sin ir más lejos, la mismísima Esperanza Aguirre, prácticamente la madrina política de Almeida, fue nombrada socia de honor el año pasado. 

Da una idea de la exclusividad del lugar la simple mención de algunos de los nombres que han paseado por sus terrenos, de cuidado y recortado césped: Martínez de Irujo, las Koplowitz, Isabel Preysler, Fernando Ramírez de Haro y Valdés, Carmen Martínez-Bordíu y su padre, el marqués de Villaverde. Incluso Felipe VI, cuando era niño, lo frecuentaba con sus hermanas Elena y Cristina. Hay más de 15.600 socios, pero sólo 9.500 de número. El resto, lo son por matrimonio. No existe, además, una lista de espera en la que anotarse. De facto, el Real Club Puerta del Hierro no admite socios desde 1987. 

Aparte de toda esa ristra de nombres, uno de los que más lo ha frecuentado en los últimos años es el propio Almeida. Quienes le han visto en el green le definen como "un crack". "Juega muy, muy bien". 

Los nobles apellidos madrileños

El nuevo alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, tras ser investido en la Sesión de constitución del Ayuntamiento de Madrid.

El nuevo alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, tras ser investido en la Sesión de constitución del Ayuntamiento de Madrid. EP

En los comercios aledaños a la casa de Almeida le conocen bien, y saben que ha sido toda su vida un chico de barrio. Ello es así pese a los ilustres apellidos que van por delante de su nombre. En los comercios le ven de cuando en vez, y resaltan su carácter y su sentido del humor. 

En una sidrería cercana, de la que es cliente habitual, resaltan su amabilidad y la amistad que les une más allá de quedar ligados a través de la buena mesa y de los sabrosos chuletones, uno de sus platos predilectos, que le sirven cuando se deja caer por allí. 

Ser alcalde de Madrid era una de las obsesiones del elegido por Pablo Casado para arrebatar la capital a Carmena. Se quedó en el intento. Han bajado de 21 a 15 concejales, con un descenso aproximado de 200.000 votos. Sólo ha podido consumar su sueño de gobernar en la ciudad que le vio nacer con el apoyo de Ciudadanos y de la extrema derecha, representada en Vox.

Pese al varapalo al obtener los peores resultados de la historia en la Comunidad y en el Ayuntamiento, sus compañeros más cercanos sólo dicen cosas buenas de él. Aseguran que es un tipo muy preparado para el cargo, trabajador inteligente, divertido y con sentido del humor. Hablan también de su capacidad estratégica.

Entrar a gobernar en la ciudad era una de sus prioridades, acaso por lo que significó y significa Madrid para su familia, donde permanecen buena parte de sus hermanos y de sus familiares. Almeida es, en el argot popular, lo que se conoce como gato, esa rara especie urbana que ya apenas casi se ve en la ciudad. Hijo y nieto de madrileños, todos nacidos en la capital.

El galardonado Estudios Chamartín era propiedad del abuelo materno de Almeida.

El galardonado Estudios Chamartín era propiedad del abuelo materno de Almeida.

Sus apellidos contienen buena parte de la historia de las familias y las clases privilegiadas de la ciudad en las últimas décadas. Son el reflejo de una forma de estar en el mundo. Por un lado, la rama funcionarial cercana a las altas esferas sociales. Su abuelo paterno, Pablo Martínez-Almeida, perteneció al Consejo Privado de don Juan de Borbón, el padre del Rey Juan Carlos I, durante la dictadura. 

La relación con los abuelos de Felipe VI era tan buena que los condes de Barcelona fueron los padrinos de la boda de los padres de Almeida, en el año 1966. En la familia de Almeida se advierte también el matiz empresarial. El materno era propietario de los estudios de cine Chamartín, reconocidos durante los años del franquismo.

Los dos abuelos, abogados del Estado, ejercieron una influencia decisiva en el porvenir del actual propietario del bastón de mando de la capital. La oposición fue su etapa más dura, más que la política. Su promoción fue justo dos años antes que la de la expresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. Era sexto y el único de los seis hermanos que lograba recoger el legado familiar y meterse en la misma profesión que sus antepasados.

El 'Meja' en Retamar

Almeida en un desfile de antiguos alumnos el año pasado en el colegio Retamar.

Almeida en un desfile de antiguos alumnos el año pasado en el colegio Retamar. EL ESPAÑOL

Hace apenas un año, en mayo de 2018, un hombre de mediana estatura (tirando a baja) desfila sonriente en una hilera con el resto de antiguos alumnos de su colegio. Viste una americana azul con el escudo del centro bordado en el lateral izquierdo del pecho, donde el bolsillo delantero. Está en Pozuelo de Alarcón, en las enormes instalaciones del colegio Retamar, uno de los colegios que el Opus posee en Madrid. 

Cuentan varias vecinas de toda la vida del barrio que Almeida estudió de chico en un colegio cercano, entre la zona de Chamartín y Tetuán. Sin embargo, por lo menos para el Bachillerato, EL ESPAÑOL ha podido saber que los padres de Almeida le enviaron a estudiar a ese exclusivo colegio a las afueras de la ciudad. 

Se trata de un colegio donde otras familias bien, conservadoras, de cierto nivel socioeconómico en el centro de la ciudad, llevaban y llevan a sus hijos. Años después de todo aquello, el nuevo alcalde de la ciudad conserva buen recuerdo de sus días allí, hasta el punto de participar cada cierto tiempo en actos de homenaje de los escolares, y reuniones con antiguos compañeros de pupitre. La última, en ese desfile el año pasado. 

Almeida, a la derecha, con excompañeros de su promoción, en un partido de fútbol.

Almeida, a la derecha, con excompañeros de su promoción, en un partido de fútbol.

Almeida terminó sus estudios en el año 1993 antes de irse a la universidad. Sus compañeros -se trata un colegio de educación diferenciada por género, sólo de chicos- todavía se siguen llamando entre sí "Los de la '21'". Es el número de su promoción, y cada cierto tiempo vuelven a verse tanto para un partido de fútbol como para jugar al golf y toda clase de actividades. 

A Almeida, en aquella clase de principios de los años 90, le llamaban 'Meja'. No se ha podido comprobar el significado del mote. Todavía hace diez años regresaba a los terrenos de fútbol con los que habían sido sus compañeros para disputar algunos partidos de la liga de antiguos alumnos del colegio. O para organizar alguna cena con todos ellos. Almeida siempre está y siempre estaba dispuesto para esas cosas. 

José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid, con la camiseta del Real Madrid de baloncesto.

José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid, con la camiseta del Real Madrid de baloncesto. Efe

Quienes conocen a Almeida saben que vive el fútbol con tal intensidad que es capaz de desconectarse de todo cuando a su Atleti le toca un partido trascendental.  Con tal de sufrir, dicen, apaga el teléfono y se va a pasear por ahí hasta que el partido termina. Este sábado, el alcalde ha recibido al Real Madrid de baloncesto, campeón de la Liga ACB... y una camiseta con su nombre. "Que conste que es la primera camiseta del Madrid que tengo en mi vida", dijo entre risas, rodeado de jugadores y directivos.

Entretanto, seguirá regresando con su moto cada noche, aparcando delante de la casa, saludando al portero que recibe en la entrada y subiendo al piso y la casa que mejor conoce. En donde vive con su familia. No se sabe aún si hará lo mismo con el partido que comienza ahora. Dura cuatro años, se juega en el Palacio de Cibeles y sólo hay un resultado posible: obtener una buena gestión en la ciudad. No vale el empate.