David Serrano, dueño de la finca en la que murió Julen, en una rueda de prensa cuando el niño seguía en el pozo.

David Serrano, dueño de la finca en la que murió Julen, en una rueda de prensa cuando el niño seguía en el pozo. EFE

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Nuevo mazazo para David: el dueño del pozo de Julen se queda sin el careo con el padre del niño muerto

La defensa de Serrano lo había solicitado para aclarar las diferencias entre las versiones de ambos. La jueza lo considera innecesario. 

La jueza que lleva el caso de la muerte del pequeño Julen, el niño que falleció en Totalán (Málaga) tras caer en un pozo, ha denegado este lunes el careo entre el padre del menor, José Roselló, y el dueño de la finca, David Serrano. Éste último es el único investigado por lo sucedido y su defensa había pedido el careo para aclarar las diferencias entre las versiones de ambos. 

La juez del Juzgado de Instrucción número 9 de Málaga ha considerado que el realizar nuevas pruebas no es "pertinente ni necesario", según ha adelantado Diario Sur. La petición había llegado después de que no quedara claro ante la Guardia Civil si Serrano informó de que tuvieran cuidado con el pozo que hay en la finca. Serrano está ahora investigado por un supuesto delito de homicidio por imprudencia. 

La defensa de Serrano también pidió a la jueza otro careo entre el responsable de construir el pozo y su ayudante, algo que también ha sido desestimado. La magistrada considera que todo ello viene de valoraciones particulares y que no aportaría nada a la investigación. 

En su versión, Serrano dijo que después de que se construyera el pozo él regresó a la finca de Totalán y quitó los bloques de hormigón que lo cubrían, pero que volvió a colocarlos el 13 de enero, el mismo día en el que Julen se precipitó. Por otro lado, José Roselló aseguró el pasado marzo ante la jueza instructora que ni él ni su esposa fueron advertidos con antelación del peligro por parte de David Serrano.

El padre de Julen admitió no obstante que cuando ya estaban en la finca cogiendo leña para el fuego con el que iban a cocinar, Serrano le advirtió de que había varios pozos pero le dijo que estaban bien tapados y ello le tranquilizó.