Thomas y Silvia Handrick junto a sus dos hijos Jonas y Jakob.

Thomas y Silvia Handrick junto a sus dos hijos Jonas y Jakob. EFE

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La mala suerte de Jonas: el cura que lo llevó de Tenerife a Alemania fue investigado por abusos

El religioso no respetó las distancias con unos niños durante una excursión en 2014 y la Iglesia decidió trasladarlo a una parroquia en España.

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Todo indicaba que al pequeño Jonas le esperaban días mejores. Este miércoles el alemán regresaba por fin a Alemania después de estar más de una semana en un centro de acogida en Tenerife. Esta Semana Santa el menor veía como su padre presuntamente asesinaba a su madre y a su hermano en una cueva de Adeje. Él logró escapar y hasta el momento ningún familiar había volado a la isla en su búsqueda. El sacerdote Patrick Lindner fue elegido por el consulado de Alemania en Canarias para viajar con él hasta Halle (Alemania). Sin embargo, si la situación era ya bastante trágica para Jonas Handrick, ahora lo es más: el religioso fue investigado en 2015 en Alemania por presuntamente abusar sexualmente de menores. 

Los hechos ocurrieron en el verano de 2014, cuando el sacerdote examinó a dos niños con el fin de "detectar posibles garraparas" tras una excursión. Según ha informado el diario La Vanguardia, fueron los padres de estos quienes denunciaron los hechos ya que normalmente son los niños quienes hacen dichas comprobaciones después de la ducha. 

La Fiscalía alemana consideró que Lindner "no había respetado las distancias", pero cerró la investigación sin imputarle ningún delito. Sin embargo,  la diócesis de Fulda, a la que pertenecía la parroquia del alemán, consideró que el sacerdote había incumplido las pautas de prevención que se habían aprobado en 2012 y decidió apartarlo y reubicarlo en la parroquia de San Telmo, en Puerto de la Cruz (Tenerife). Dichas pautas de prevención fueron creadas con el fin de evitar situaciones de sospecha debido a los numerosos escándalos por abusos sexuales en la Iglesia católica. 

Algunos de sus feligreses mostraron su apoyo a Lindner, pero finalmente fue trasladado a la isla tinerfeña meses después, el 1 de junio de 2016.

Los abuelos no sabían nada

Los abuelos maternos del pequeño Jonas son la única familia que le queda. Por circunstancias personales a los ancianos les era imposible viajar hasta la isla, por lo que aceptaron la oferta del consulado de relegar en Lindner la responsabilidad de trasladar al Jonas. 

El Gobierno de Canarias, que tuvo la tutela del pequeño hasta este jueves, no tuvo conocimiento de estos hechos ni tampoco la titular del juzgado de violencia sobre la mujer y de instrucción número 1 de Arona, que fue quien firmó el martes la autorización para que el sacerdote acompañara al pequeño. “La autoridad judicial desmiente categóricamente haber tenido conocimiento de estos hechos. El sacerdote fue propuesto por el consulado como persona de su entera confianza”, indicaron ayer fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC).