Xabier Fortes, en el debate a seis.

Xabier Fortes, en el debate a seis.

Reportajes ELECCIONES GENERALES 2019

Xabier Fortes, el árbitro del gran debate: un moderado con el color del Pontevedra

En los últimos días, según sus compañeros, lo ha pasado muy mal. Fue líder de las protestas contra la anterior dirección de RTVE en los "viernes negros".

El pasado jueves, Xabier Fortes (Pontevedra, 1966) se acercó al Estadio Municipal de Pasarón –como hizo saber a sus compañeros de TVE antes de coger vacaciones–. Quería ver –como siempre que puede– a su Pontevedra; desconectar, aunque fuera por dos horas, tras el revuelo montado por la dichosa fecha del debate. Y, seguramente, lo consiguió. Su equipo, al que profesa amor sin pedir nada a cambio, ganó su quinto partido consecutivo al Rápido de Bouzas (3-1) y se encaramó, de paso, a la zona de ascenso a Segunda división. Fue su último momento de asueto. Quizás, el más tranquilo –si eso es posible en un campo de fútbol– de los que ha tenido, tiene y tendrá hasta el lunes por la noche. 

Él será el árbitro del gran debate entre los cuatro principales candidatos al Gobierno: Albert Rivera, Pedro Sánchez, Pablo Casado y Pablo Iglesias. Sabe lo que es ser colegiado –como buen futbolero– y lo que eso supone sin poder echar mano del VAR. Por eso, ha decidido, precipitado por los acontecimientos, suspender sus vacaciones para llegar antes a Madrid, según cuentan sus allegados a EL ESPAÑOL. “Tiene una presión extra después de todo lo vivido en los últimos días. Ya hizo bien el debate del otro día (el de seis), pero éste se va a mirar con lupa cualquier cosa que diga o haga”, prosiguen las mismas fuentes. ¿La razón? Para la derecha es el presentador de la izquierda; y para una parte de la izquierda (el PSOE), el que se ha opuesto a Rosa María Mateo a la hora de fijar la fecha del debate. 

Para sus conocidos, sin embargo, no es ni una cosa ni la otra. Su padre, de la UMD (Unión Militar Democrática), fue detenido, condenado, juzgado y expulsado por tratar de extender las ideas democráticas dentro del ejército. Eso le marcó. "Por eso, él es de izquierdas, pero muy moderado”, catalogan. ¿La muestra? Lo ocurrido en los últimos días a colación del debate. El pasado miércoles, antes de ‘cerrar’ por Semana Santa y que se levantara todo el revuelo, Xabi reiteró, una vez más, en Los Desayunos, su disposición –y la de la corporación– a celebrar el debate a cuatro en la pública. Lo que no se esperaba, en ningún caso, es que en pocas horas todo aquel vaivén de candidatos y fechas iba a desembocar en un conflicto entre los trabajadores del ente y su propia presidenta, Rosa María Mateo. Jamás podía imaginar que todo ese ‘mareo’ fuera a poner en entredicho, de nuevo, la independencia de TVE y a todos sus profesionales. 

Xabier Fortes, el pequeño en primer plano, junto a su padre Xosé, su madre y sus hermanos Susana, Carlos y Alberto.

Xabier Fortes, el pequeño en primer plano, junto a su padre Xosé, su madre y sus hermanos Susana, Carlos y Alberto.

RTVE propone pasar el debate al 23

El jueves, en plena Semana Santa, Xabi se levantó con una buena nueva que ni compartía ni querría haber leído: “RTVE informa su disposición a organizar el debate a cuatro con los cabezas de lista de PP, PSOE, Unidas Podemos y Ciudadanos el día 23 de abril de 2019”, rezaba el comunicado. Es decir, el mismo día para el que estaba previsto otro debate –este en Atresmedia– con los mismos candidatos. Un movimiento considerado partidista por los trabajadores de la corporación y, desde el mismo momento en que fue anunciado, criticado por todos duramente a través de las redes sociales. 

“Quiero expresar mi más absoluto desacuerdo con la decisión de la Presidenta de RTVE de modificar la fecha fijada para el debate a cuatro y pasarlo al día previsto por una cadena privada, poniendo así en entredicho la imagen de independencia de RTVE por la que tanto hemos peleado”, tuiteaba, tras enterarse, Xabier Fortes. Precisamente, él, que había sido el elegido para presentar Los Desayunos con la llegada de Rosa María Mateo, se oponía firmemente a su ‘jefa’. 

No fue el único. A su mensaje le siguió la oposición de sus compañeros de telediarios y un comunicado del Consejo de Informativos de TVE, RNE y la web. En él, los trabajadores expresaban su desacuerdo con la proposición de la corporación de cambiar la fecha. “En dicha decisión deben primar criterios periodísticos y profesionales (…) RTVE debe apostar por la imparcialidad y no ajustar su programación a la propuesta de un solo partido político”, rezaba el comunicado. “¡Qué remedio!”, espetó Sánchez en Logroño, aceptando, finalmente, los dos debates. Primero, el del 22 en TVE; y después, el del 23 en Atresmedia.  

MALOS DÍAS PARA XABIER FORTES 

Xabier Fortes, hombre tradicional, de costumbres arraigadas y familiar, tras el vaivén, el sábado cogió el coche desde su Pontevedra natal camino de Madrid. Aunque, eso sí, todavía disgustado por los acontecimientos. En los últimos días, según cuentan sus compañeros, lo ha pasado mal. Muy mal, de hecho. Él, antes de presentar Los Desayunos, había sido cabeza visible de las protestas contra la anterior dirección de RTVE en los viernes negros. “Es de los que se creen, de verdad, que la televisión pública tiene que ser independiente”, apostillan las mismas fuentes. Por eso, su tristeza choca con la posibilidad –y el escaparate– que supone para cualquier periodista presentar un debate electoral. 

Su sensación no dista mucho de la de muchos de sus compañeros. “Dentro de RTVE estamos orgullosos por la respuesta de todos los trabajadores”, inciden profesionales del ente. Pero, al mismo tiempo, también están dolidos por la manera en que han sido tratados por los compañeros de Atresmedia. Por eso, Xabier Fortes, suficientemente expuesto por el conflicto, prefiere guardar silencio hasta que escampe el temporal. De hecho, ha rechazado todas las entrevistas que le han ofrecido en las últimas horas y también la de este diario. ¿Los motivos? Quiere estar aislado ante lo que está por venir. 

Quién se lo iba a decir a Xabi. Sobre todo, en vísperas de una cita tan importante. Últimamente, todo parecían buenas noticias para él. Los Desayunos, en los últimos meses, han alcanzado el 15’9% de cuota de pantalla y una media de 355.000 espectadores (las mejores cifras de la temporada). Su manejo en el debate a seis de la semana pasada fue alabado y, sobre todo, no criticado. Y, además, su labor le ha granjeado hasta premios. 

PREOCUPADO POR LAS 'FAKE NEWS'

En concreto, Xabier Fortes, hace tan solo un mes, fue condecorado con el ‘Distinciones Diario 16’. Lo que aprovechó para hacer un alegato por la defensa del periodismo. “No corren buenos tiempos (…) Sólo se resiste en mitad de la tormenta con un buen timón y volviendo a los orígenes, los que hicieron al periodismo un oficio vital para la democracia (… ) El manual, para medios públicos y privados, es el mismo: independencia, honestidad y comprobar los datos, la mejor receta contra las fake news. Si tu madre te dice que te quiere, por lo menos, compruébalo”, finalizó en su defensa por los valores de la profesión, bromista e irónico. 

Nada, en principio, parecía que pudiera quebrantar esa paz. Ni en lo periodístico ni en lo futbolístico. Su Pontevedra marcha en puestos de ascenso a Segunda división y su Barcelona tiene media Liga en el bolsillo, jugará la final de la Copa del Rey contra el Valencia y las semifinales de la Champions frente al Liverpool. ¡Y hasta estuvo con su hijo en el Camp Nou! 

Una vez más, viviendo éxitos presentes y recordando victorias pasadas, bañadas en la nostalgia y en ese fútbol de su niñez, del que escribe y presume entre instantáneas en blanco y negro y artículos de gestas perpetrados en sus ratos libres para periódicos deportivos. Sus orígenes, como pregona en su periodismo, del que aprendió en campos de barro, con micrófono en mano y noches escuchando a José María García. 

Xabier Fortes, en sus primeros tiempos en el periodismo deportivo.

Xabier Fortes, en sus primeros tiempos en el periodismo deportivo.

Todo, hasta esta semana, marchaba a la perfección. No había aristas ni en la profesión –a pesar de los tiempos– ni en el campo de fútbol. Pero, de repente, llegó el debate. Su única preocupación ahora mismo. Ni siquiera el peso, por el que se obsesiona a menudo, le quita el sueño. Sólo hay una cosa que ocupe su cabeza: los 100 minutos de debate de este lunes, los cuatro turnos de palabra (abrirá Rivera y cerrará Sánchez), los cuatro bloques (política económica, social, territorial y pactos postelectorales). Lo que se dirá de él. Y, sobre todo, la imagen que dejará la televisión pública, la única capaz de rivalizar en su corazón junto a los colores del Pontevedra