La víctima de 'la manada de Sabadell' estaba citada a las doce de mediodía de este lunes en los juzgados para ampliar su declaración. Sin embargo, la joven de 18 años no ha parecido. Este fin de semana se cruzó con uno de sus agresores y esto ha empeorado estado de ansiedad y depresión. Según ha explicado su abogado, Jorge Albertini, este último presentó ante el juez un parte médico de psiquiatría en el que argumentaba la imposibilidad de la chica de salir de casa por la inestabilidad emocional que está sufriendo

"Se lo cruzó en el centro de la localidad y tuvo la sensación de que él la estaba espiando y siguiendo”, ha denunciado el letrado. Los hechos ocurrieron durante la madrugada del pasado 2 de febrero en la ciudad catalana, cuando la joven salió de fiesta con un grupo de amigos y acabó en una nave abandonada sufriendo una violación grupal por parte de varios hombres.

El caso sigue en fase de instrucción, y de los nueve investigados, únicamente dos se encuentran en prisión. Los demás están en paradero desconocido o en libertad con medidas cautelares. Por otro lado, el abogado también ha denunciado que la joven no ha recibido ningún tipo de apoyo psicológico. “Lo hemos solicitado reiteradamente al juzgado, pero no llega. Y cada día lo necesita más, tanto ella como su entorno”, ha asegurado Albertini.

"Me puso contra la pared, en la esquina esta del mercado"

Durante la primera declaración de la víctima de Sabadell, la joven contó cómo la acosaron a lo largo de la noche en el bar hasta que, finalmente, consiguieron llevarla a la nave. Según ha informado Espejo Público la víctima expresó que la violaron por turnos:

"Mientras estamos bebiendo cervezas y demás, y jugando a dardos y tal, en la mesa como de al lado había dos chicos entre 20 y 30 años, magrebíes, y nos estuvieron increpando.

Iba tranquila hacia casa. Y fue cuando pasó esto, que el chico magrebí pues se abalanzó sobre mí. Yo lo primero que recuerdo fue que me puso contra la pared, en la esquina esta del mercado y me empezó a tocar, y a besar, y a decirme cosas, a increparme y yo… Me quedé en 'shock'.

No vi momento de irme corriendo ni nada del estado que yo me encontraba.

El que me trajo me llevó a una de las habitaciones que había allí y abusó otra vez de mí. Pues me bajó los pantalones y la ropa interior y abusó de mí sexualmente. En ningún momento yo le di ningún tipo de consentimiento. Estaba llorando y diciéndole todo el rato que no. Y él por su fuerza y su corpulencia pues me tiró contra el sofá y abusó de mí. … Haciendo lo posible para que sólo fuera eso, sin violencia digamos. O sea, sin que me pegara ni nada, que no me matara ni nada.

Yo estaba sentada en el sofá temblando por lo que acababa de pasar y vino este individuo y me hizo lo mismo. Me tiró contra el sofá otra vez, se abalanzó sobre mí. Lo mismo. Se fue y entró el tercero.

Me meé encima del miedo y no paraba de decirles que me dejaran irme, que no diría nada y que me dejaran. Y entonces el tercer individuo pues me agarró del brazo muy fuerte y salimos hacía la calle. Fue ahí en nada, muy pocos metros que se abrió la puerta de un garaje, se encendió la luz y salí corriendo porque vi que se asomaba un coche. Y me metí en el coche".