Joaquín, el camionero murciano alistado en el ejército Kurdo

Joaquín, el camionero murciano alistado en el ejército Kurdo

Reportajes

La locura de Joaquín, el camionero murciano que ha dejado todo para combatir contra el Estado Islámico

Tiene 45 años, se sentía vacío con su casa, coche y sueldo, y se ha alistado en el Kurdistán en guerra con los yihadistas.

Ha pasado de estar al volante de un camión realizando portes por las carreteras de la Región de Murcia, la Comunidad Valenciana y Almería, a recibir formación militar en la abrupta orografía del Kurdistán con el objetivo de plantar cara al Estado Islámico y de ayudar a que salga adelante la conocida como Revolución de Rojava. A mediados de noviembre del pasado año, Joaquín cambió su nombre español por uno kurdo: Baran Guivara. “Baran significa lluvia; me lo puse en honor al gallego Samuel Prada”, explica este vecino de Alcantarilla, de 45 años. Con este gesto ha querido homenajear al primer español no yihadista fallecido durante un bombardeo en la región noroccidental siria de Afrín, y de cuya muerte se cumplió un año el pasado domingo 10 de febrero.

“Actualmente estoy integrado en las YPG (Unidades de Protección del Pueblo)”, confirma a EL ESPAÑOL Baran –antes Joaquín- sobre su papel en las mismas milicias en las que sirvió el difunto Samuel Prada, bajo el alias de Baran Galicia. “Como voluntario estoy en un proceso de educación militar e ideológica, basado en el conocimiento del confederalismo democrático y la historia del Kurdistán”.

Este camionero al que muchos de sus amigos conocían cariñosamente como El Seco, ahora recibe clases de kurdo, realiza ejercicios militares como en sus días de mili en Ceuta y también colabora en labores de construcción y rehabilitación de instalaciones pertenecientes a las YPG y a poblados de la región del Kurdistan sirio, que están distribuidos a lo largo de tres cantones a los que coloquialmente se conoce como Rojava.

Joaquín posando con un retrato del fallecido Samuel Prada

Joaquín posando con un retrato del fallecido Samuel Prada

-¿Qué le empujó a recorrer más de 5.000 kilómetros para enrolarse en las YPG como voluntario internacional?

-En España llevaba una buena vida, tenía trabajo, casa, un buen coche, familia y muchos amigos, pero tenía la sensación de un vacío, quería darle un sentido a mi vida que fuese distinto al que rige la sociedad capitalista, conocí el proyecto de Rojava y decidí dejarlo todo para venir aquí.

"Mi cabeza tiene un precio"

Tras intercambiar varios correos electrónicos con las YPG, a las que algunos medios definen como Unidades de Protección del Pueblo y otros como Unidades de Protección Popular, decidió hacer la maleta y partir de tierras murcianas para “colaborar como voluntario en alguno de los distintos proyectos civiles de Rojava”. La conocida como Revolución de Rojava pretende, entre otros objetivos, la implantación de asambleas populares para la toma de decisiones y promulgar cambios de carácter feminista en la sociedad.

“Puede parecer una utopía, pero es el proyecto que se está llevando a cabo”, admite en la entrevista realizada a este diario vía WhatsApp, debido a las dificultades propias del terreno para establecer una comunicación fluida a través del teléfono.

No existen cifras oficiales sobre el número de voluntarios internacionales que, al igual que Joaquín, se han marchado de España, Francia o Alemania para alistarse en las YPG, unas milicias armadas cuya labor es la autodefensa de la población que vive en el norte de Siria y que cuentan con el respaldo de Estados Unidos en su lucha contra el Estado Islámico. Una información de la BBC aseguraba que, según datos de la web especializada en seguridad internacional Globalsecurity.org, existen 65.000 combatientes, pero tampoco ofrecía estadísticas del número de milicianos procedentes de la Unión Europea.

Joaquín entrenando puntería en un campo de tiro kurdo

Joaquín entrenando puntería en un campo de tiro kurdo

-¿Puede decirme si hay más españoles con usted y en qué zona del Kurdistán se encuentra?

-No quiero comprometer a ningún compañero. Hay cosas que no puedo comentar por seguridad, tales como mi ubicación exacta o cualquier dato que pueda provocarme represalias tanto judiciales en España como de seguridad, ya que el Daesh está muy atento y mi cabeza tiene un precio. También debo tener cuidado por mi familia. Se tiene la idea equivocada de que el Daesh está fuera de combate pero hay cientos, seguramente miles de ellos, sean combatientes o colaboradores, que viven infiltrados tanto en Rojava como en occidente esperando su momento.

-¿Ha matado a algún terrorista?

-Hasta la fecha no he tenido la opción de entrar en combate, mi barrera con el idioma y mi escasa experiencia militar no me dan opciones para ello.

Un viaje sin billete de vuelta

En el perfil de Facebook de este exconductor profesional se entremezclan sus fotos vestido de militar con imágenes de Rojava y del difunto Samuel Prada, al que definen como un mártir de la guerra en Siria. Todo ello acompañado de decenas de comentarios de apoyo de amigos y familiares que ha dejado a miles de kilómetros en Alcantarilla y Murcia. “Cuídate Joaquín, ¡por favor!”, clama una amiga mientras otro amigo reflexiona: “La distancia separa cuerpos, no almas. Hermano Joaquín, siempre aquí para lo que te haga falta. Haz lo que te dicte la conciencia. ¡Grande!”.

En este viaje la peor parte la está sufriendo su familia, que convive desde hace meses con la incertidumbre de no tener noticias de Joaquín, tal y como él mismo lamenta: “Como es lógico no es una situación agradable para ellos, no estaban de acuerdo cuando se lo comenté, pero fue mi decisión y la respetaron. Intento mantener comunicación de forma regular y mantenerlos informados dentro de lo posible

-¿Este viaje al Kurdistán tiene billete de vuelta a España?

-De momento no pongo fecha, vine por convencimiento y soy feliz aquí. Tiempo al tiempo…