Trinidad, la niña y su marido.

Trinidad, la niña y su marido.

Reportajes

Trinidad, la opositora que se examinó una hora después de dar a luz: aprueba pero sin plaza

  • Su hija nació prematuramente y decidió hacer el examen mientras esperaba a poder estar con ella. 
  • “Hice el examen con un pijama y la bata del hospital”, cuenta en conversación con EL ESPAÑOL. 

Trinidad Ortuño lo hizo todo rápido, casi sin pensar. Dio a luz a primera hora de la mañana y, una hora y media más tarde, tras ver a su hija, en el mismo hospital, el Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca, se presentó al examen de oposición del Servicio Murciano de Salud (SMS) en la categoría de Piscología Clínica. 

“Una semana antes del examen había tenido un ingreso hospitalario por amenaza de parto”, cuenta Trinidad a EL ESPAÑOL. Entonces, se puso en contacto con el Tribunal de la Oposición para comentar lo sucedido y ver qué opciones tenía. “Me dijeron que en caso de que estuviera ingresada el día del examen y, si yo me encontraba en condiciones, podía presentarme en el propio hospital”. 

Dos días antes del examen, Trinidad rompió aguas y volvió a ser ingresada. “Avisamos de nuevo al Tribunal. En todo momento se mostraron dispuestos a ayudarme”, dice. Dio a luz y después de un parto muy rápido, Trinidad decidió que quería presentarse al examen a la par que otros 100 aspirantes a tres plazas ofertadas por el SMS. 

Trinidad también tenía la opción de prorrogar el examen, aunque prefirió hacerlo ese día. “Sabía que si me ponían el examen en otra fecha, este hubiera sido distinto, con las preguntas de reserva que tienen para estas contingencias”.

Opositar en bata de hospital

“Antes del parto le dije a mi esposo que no podía presentarme al examen y de nuevo nos pusimos en contacto con el Tribunal”. Trinidad cambió de opinión porque su hija nació prematuramente y, antes de poder estar con ella, los médicos le informaron que tenían que pasar dos o tres horas. “Me dijeron que tenían que llevársela para hacerle la analítica y demás pruebas, ponerla en la incubadora y todo eso iba a ser en una planta distinta a la mía”, ella prefirió presentarse al examen para no estar con la angustia durante esas horas separada de su hija.

“Llamamos de nuevo al Tribunal. Ellos fueron muy flexibles y eficaces”, cuenta. Hasta el Hospital de la Arrixaca se trasladaron un vocal del tribunal y una colaboradora. “Se sorprendieron mucho porque me vieron andando hasta ellos en silla de ruedas. Me preguntaron si me encontraba bien para hacer el examen”. 

Trinidad, su hija y su marido.

Trinidad, su hija y su marido.

“Hice el examen con un pijama y la bata del hospital”, recuerda. Los médicos decían que si pasaba cualquier cosa, ella se encontraba en una planta de hospital y podía recibir atención inmediata en caso de necesitarla. “El examen fue el mismo y de hecho empezamos todos a la misma hora”. La cita era a las 10. Trinidad tuvo que esperar cerca de 40 minutos para que la dejaran comenzar la prueba tipo test. Esperó a que, simultáneamente, los demás aspirantes ingresaran al aula en el pabellón docente de ciencias de la salud de El Palmar, próximo a la Arrixaca, donde, oficialmente, tenían lugar las oposiciones. “Terminé un examen de tres horas en hora y media. Tal vez fui la primera en salir”, dice.

Antes y después de opositar

Trinidad es Psicóloga Clínica en un Centro de Salud Mental en Lorca. Hace 9 años, con la residencia (periodo de formación de la especialidad), que trabaja en el mismo sitio. “He aprobado el examen pero no tengo plaza”, cuenta. Por los años trabajados, no le dan los puntos para acceder a una plaza pero sí le dan 15 puntos en bolsa con lo cual, está mejor posicionada para futuras convocatorias. “Es posible que me presente el año que viene si hay plazas”. 

Las oposiciones las preparó ella sola en casa entre seis y ocho meses previos al examen. “Al principio igual una tarde estudiaba tres horas y otra ninguna. Por las mañanas trabajaba y me era imposible. Conforme se acercaba el examen fui aumentando y hacía entre tres y cuatro horas al día, teniendo en cuenta que seguía trabajando”, dice.

La labor de estudio la compaginaba, además de con el trabajo, con el embarazo y con la publicación de un libro: ¿Por qué sigo deprimida? Lo presentó con sus compañeros al poco tiempo de saber que estaba embarazada. “El libro es un manual de autoayuda para mujeres que arrastran un estado de ánimo bajo, que no saben quererse a sí mismas”.

Tras pasar las oposiciones, ahora su hija ya está con ella en casa, pues la niña ha tenido que permanecer todo este tiempo en la Arrixaca. “Qué voy a decir. Fueron muy rápidos, flexibles y muy dispuestos en el hospital. Gracias a ellos, todo esto ha sido posible”, dice. Una historia, sin duda, con final feliz.