Del 'chófer de la coca' a Del Nido: los antecesores en Sevilla I del ladrón de gafas de 'La Manada'

Del 'chófer de la coca' a Del Nido: los antecesores en Sevilla I del ladrón de gafas de 'La Manada'

Reportajes En Alcalá de Guadaíra

Del 'chófer de la coca' a Del Nido: los antecesores en Sevilla I del ladrón de gafas de 'La Manada'

  • Ángel Boza llegó al módulo de ingresos de la penitenciaría sevillana más allá de las 10 de la noche del pasado jueves. Como ya había cerrado el comedor, le dieron un zumo, un bocadillo y una botella de agua para cenar.
  • Por esa cárcel ya pasó el expresidente del Sevilla y el que fuera conductor del coche del exdirector de Trabajo de la Junta, que reconoció que gastó 25.000 euros al mes de dinero público en drogas para su jefe.
  • 'Lo mismo te agredo que chorizo unas gafas'
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4 agosto, 2018 01:38

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41 días. Menos de mes y medio. Es el tiempo que Ángel Boza ha pasado en libertad después de que la Audiencia de Navarra le dejase en la calle junto a los otros cuatro miembros de ‘La Manada’ condenados a nueve años de prisión por abusar sexualmente de una joven en 2016. El 22 de junio de 2018 abandonó la penitenciaría de Pamplona. Desde entonces, está a la espera del recurso interpuesto por su defensa a la sentencia. Este jueves, pasadas las 10 de la noche, Boza volvió a ingresar en una cárcel. Esta vez, en Sevilla I, cerca de casa. Al llegar, se le ubicó en el módulo de ingresos. Los funcionarios le entregaron un bocadillo, un zumo y una botella de agua.

El juez Juan Gutiérrez Casillas, titular del Juzgado de Instrucción número 16 de Sevilla, envió a Ángel Boza de nuevo a prisión provisional sin fianza imputado por un delito de robo con agresión. El preso robó este pasado miércoles unas gafas valoradas en 200 euros de un centro comercial de la capital hispalense. En su huida, habría atropellado a dos vigilantes de seguridad.

Este jueves, Boza se negó a declarar ante la Policía Local de Sevilla. Por la tarde, tras su traslado a los juzgados, sí lo hizo ante el magistrado instructor. Compareció durante una hora. Reconoció el hurto de las gafas. Pero negó el intento de agresión y el uso de la violencia. Cuando un día antes lo detuvo la Policía Local de la capital andaluza, Boza llevaba unas lentes de sol en la guantera de su coche.

El integrante de La Manada Ángel Boza, detenido por robo y agresión en Sevilla

Ángel Boza llegó a la prisión de Sevilla I, ubicada a las afueras de la localidad de Alcalá de Guadaíra, pasadas las 10 de la noche. Un furgón de la Guardia Civil lo trasladó por los 17 kilómetros de carretera que separan los juzgados de la penitenciaría. Al llegar, como ya se había cerrado el comedor y el resto de presos estaban en sus respectivas celdas, lo revisó un médico y pasó la noche en el módulo de ingresos, donde se le entregó una “cena fría”, según explican fuentes internas de la cárcel.

Los antecesores en Sevilla I

Por Sevilla I han pasado otros reclusos de renombre en los últimos tiempos, aunque luego han cambiado de destino. En marzo de 2014, el expresidente del Sevilla FC José María del Nido ingresó en la penitenciaría por su propio pie para cumplir la condena a siete años de cárcel que le impuso la Audiencia Provincial de Málaga por el ‘caso Minutas’, ratificada posteriormente por el Tribunal Supremo.

Por la penitenciaría sevillana han pasado también el exdirector general de Empleo de la Junta de Andalucía, Francisco Javier Guerrero, y su chófer, Juan Francisco Trujillo Blanco, quien reconoció haber gastado 25.000 euros al mes de dinero público en cocaína junto a su jefe.

El expresidente del Sevilla, José María del Nido, pasó por la cárcel de Sevilla I en 2014, tras ser condenado por el 'caso Minutas'.

El expresidente del Sevilla, José María del Nido, pasó por la cárcel de Sevilla I en 2014, tras ser condenado por el 'caso Minutas'. EFE

Con celdas individuales

Este viernes por la mañana, Boza estaba pendiente de que lo reubicaran en uno de los 16 módulos que hay en Sevilla I y así abandonar el de ingresos, que tiene carácter temporal y sirve para los recién llegados.

En la actualidad, en Sevilla I hay una población reclusa cifrada en torno a los 1.100 presos. Con una capacidad para 1.300, la mayoría de ellos permanece en celdas individuales, salvo los que necesitan de acompañamiento, como es el caso de los que están riesgo de suicidio.

En principio, según las fuentes consultadas, Boza estará en una celda individual hasta que el juez decida si prorroga la prisión sin fianza o le impone algún otro tipo de medida procesal.

Sancionado por una pelea en Pamplona

Ángel Boza permaneció en la prisión de Pamplona desde julio de 2016, cuando lo detienen junto a sus cuatro amigos de La Manada acusados de haber violado a una joven de 18 años, hasta el pasado 22 de junio.

Allí, compartió prisión con José Ángel Prenda y Jesús Escudero. Los otros dos miembros del grupo, el militar Alfonso Jesús Cabezuelo y el guardia civil Antonio Manuel Guerrero, pidieron su traslado a Alcalá Meco al poco de ingresar en Pamplona. En la penitenciaría navarra, Boza protagonizó un pelea que le conllevó una sanción.

Fue en diciembre del año pasado. Le pegó una paliza a un acusado por violación. El agredido era de confesión musulmana. Acababa de llegar a la cárcel. Junto a Boza, en la agresión participaron otros tres reos más.

Hasta ese momento, Ángel Boza estaba en el módulo 3 de la cárcel de Pamplona junto a sus amigos Prenda y Jesús Escudero. Era un preso tranquilo. Pero tras la paliza al nuevo recluso, la dirección del centro penitenciario actuó rápidamente. Se le castigó. Primero, le ‘aislaron’ en el módulo de Ingresos, puesto que el penal de la capital de Navarra es pequeño y no cuenta con un módulo de aislamiento como tal. Después, se le separó del ambiente en el que había estado y de sus amigos, y se mudó al módulo 4, donde permaneció hasta su puesta en libertad a finales de junio de este año.

Ángel Boza llegando a los juzgados de Sevilla, donde tiene que comparecer cada lunes, miércoles y viernes desde su puesta en libertad.

Ángel Boza llegando a los juzgados de Sevilla, donde tiene que comparecer cada lunes, miércoles y viernes desde su puesta en libertad. EFE

Otro juicio pendiente por robar gafas

Ángel Boza no es nuevo en las lides del robo. Ya cometió un presunto hurto de gafas de sol en una óptica de San Sebastián sólo un día antes del abuso sexual cometido en los Sanfermines de 2016. Tras su detención el 7 de julio de hace dos años, la Policía rastreó su móvil y las conversaciones que había mantenido por WhatsApp, en las que se jactaba de haber robado nueve gafas.

Los investigadores cotejaron las denuncias por robo en los establecimientos de la ciudad vasca y comprobaron que había una denuncia por la sustracción de cinco gafas de sol en un establecimiento. Las imágenes de seguridad confirmaron que había sido Boza. Ese juicio por hurto está pendiente de fecha en los juzgados de San Sebastián.

Precedentes de infracciones al volante

El del pasado miércoles, tras el robo de las gafas, no fue el primer incidente de Boza relacionado con la seguridad vial. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) informó al día siguiente de que el ahora preso fue condenado a una pena de 32 días de trabajo en beneficio de la comunidad y a la privación de conducir vehículos durante ocho meses por una falta de desobediencia y un delito contra la seguridad vial.

Además, en febrero de 2016 fue condenado nuevamente por otro delito contra la seguridad del tráfico y contra la seguridad vial por conducir bajo los efectos del alcohol y rebasar a gran velocidad un semáforo en rojo cuando conducía una moto.

Agentes del Grupo Giralda (Policía Turística) de la Policía Local de Sevilla fueron quienes arrestaron a Boza el pasado miércoles. Hacía pocos minutos que había sido sorprendido por los vigilantes de El Corte Inglés de la plaza del Duque de Sevilla mientras sustraía unas gafas de sol. Los agentes de seguridad privada persiguieron a Boza hasta los aparcamientos de los grandes almacenes, donde tenía estacionado su vehículo ya que había recuperado su carnet al poco de salir de prisión. Lejos de atender las indicaciones de los vigilantes, arremetió con su coche contra dos de ellos, que resultaron lesionados y requirieron asistencia médica.

El abogado de Ángel Boza, Agustín Martínez, se refirió este jueves ante los medios de comunicación al incidente protagonizado por uno de sus cuatro defendidos de La Manada: “La estupidez humana no tiene límites”.