Antonia Alba es abogada de oficio, hostelera y portavoz del movimiento femenino 'Igualdad Real'.

Antonia Alba es abogada de oficio, hostelera y portavoz del movimiento femenino 'Igualdad Real'. Fernando Ruso

Reportajes

La abogada 'antifeminazis' de Jerez: “Quieren quitarme el collar del machismo y ponerme el suyo”

La gaditana ha recibido del Ayuntamiento de Jerez un 'antipremio' con nombre de plaga de viñedos por su concepto de "feminismo radical": pide que se derogue la ley de violencia de género porque discrimina a los hombres.

Pepe Barahona Fernando Ruso

Antonia le debe a Cantinflas su vocación de abogada. Siendo una niña dejó estupefacto a su padre cuando le dijo que quería salvar el mundo. Los dos veían la película Un Quijote sin macha, en la que el cómico mejicano interpreta a un pasante de Derecho que recorría la ciudad solucionando los problemas de los más humildes. Décadas después, siendo ya abogada, llevó el caso de Rafael Riqueni, el gaditano que cumplió 13 años de condena por una violación que no cometió. Gracias a Antonia lo declararon inocente y lo indemnizaron con poco más de un millón de euros. “Me hice abogada para eso”, confirma la letrada. Es su forma de salvar el mundo.

La abogada gaditana aprendió con Riqueni que las cosas no siempre son lo que parecen. La duda siempre le acompaña cuando conoce a un nuevo cliente. Ya sean vecinos de su Conil de la Frontera (Cádiz) natal detenidos por narcotráfico, mujeres maltratadas o padres en mitad de litigios por las custodias de sus hijos. Ha visto de todo en el turno de oficio de violencia de género y del ámbito penal.

Gracias a esa posición privilegiada, a su contacto directo con los calabozos, ha fraguado un discurso muy crítico con lo que ella llama “feminismo supremacista”. Hace más de un año fundó con otras mujeres el Movimiento Femenino —“y no feminista”, recalca— por la Igualdad Real, que ya suma a 12.000 personas. Ninguna fue a la huelga del 8-M.

—¿Se considera feminista?

—Si entendemos el feminismo como se está entendiendo ahora, de pretender una supremacía de la mujer frente al hombre, no. No, ya lo dije. Ahora se entiende el feminismo como una revancha. Ahora es nuestro tiempo, dicen. Y yo no estoy de acuerdo. Ahora es el tiempo de mujeres y hombres, en igualdad real.

Antonia Alba junto a sus compañeros de 'Alba & Herreros Asociados' en su oficina de Conil de la Frontera (Cádiz).

Antonia Alba junto a sus compañeros de 'Alba & Herreros Asociados' en su oficina de Conil de la Frontera (Cádiz). Fernando Ruso

Por decir cosas como estas, el Ayuntamiento de Jerez de la Frontera —en manos del PSOE con el apoyo de Ganemos Jerez e IU— le ha concedido el premio Filoxera, el nombre de una plaga que afecta a las viñas, con el que le recrimina públicamente su concepto de “feminismo radical”. Un tirón de orejas con el que le piden que reflexione.

Y si pocos esperaban que Antonia Alba fuese a recoger el comprometedor galardón, es que pocos la conocen. Su discurso al recibir el premio ha multiplicado sus apoyos y amplificado la difusión de su ideario. También las voces críticas, los insultos y las amenazas hacia ella.

ESCARNIO CON DINERO PÚBLICO

“Me piden que reflexione, pero yo ya he reflexionado —se sacude Antonia—; ahora deben reflexionar ellos, decir si les parece bien señalar a una mujer con dinero público por decir lo que piensa”.

Antonia es una mujer temperamental. Tiene 41 años, está casada y tiene dos hijos. Además de ser abogada, estar en el turno de oficio de violencia de género y penal y tener despacho propio con otros dos compañeros, Antonia regenta un bar junto a su marido durante la campaña de verano. Es un espacio amplio, con terraza, en las inmediaciones de la zona en la que se concentra la actividad hotelera. Muchas familias viven del turismo en Conil de la Frontera, un pueblo tradicionalmente vinculado a la actividad pesquera.

Su padre, Manolo, se dedicó a la mar antes de montar un puesto de patatas y pescado frito con el que se recorría las romerías, verbenas y ferias de la zona. Después se hizo cargo de un bar de comida tradicional de costa en el centro de Conil. Antonia recuerda estar detrás del mostrador desde que tiene uso de razón. De cómo se ayudaba de una caja de La Casera para alcanzar a la barra, o cómo desde los siete años ya manejaba el cambio con soltura. Primero de friegaplatos, “como se empieza con mi padre”, luego de cocinera, de camarera o llevando la caja. Tanto ella como sus hermanos se pagaron las carreras universitarias gracias a los veranos en el bar, un mundo que para Antonia engancha tanto como la abogacía.

Antonia y su marido José Antonio, en el bar que ambos poseen en propiedad, y donde ella trabaja como cocinera en los meses de verano.

Antonia y su marido José Antonio, en el bar que ambos poseen en propiedad, y donde ella trabaja como cocinera en los meses de verano. Fernando Ruso

“Mi padre me dice que deje la abogacía, que podría vivir mucho más cómoda viviendo de la hostelería y disfrutar más de la familia —confiesa Antonia—; pero no, mi trabajo es mi vida”. Ni siquiera los meses de verano, donde se concentra la actividad turística, deja el turno de oficio. “Es mi forma de desconectar de la actividad física de la hostelería”, explica la letrada, que ha llegado a atender a clientes del despacho con el mandil en mitad de la cocina. “No se me caen los anillos”, espeta la conileña a EL ESPAÑOL, que la acompaña durante una jornada.

No hace mucho, en febrero, le comunicaron por teléfono que le habían concedido un premio, que tendría más detalles por email. Y cuando recibió el correo electrónico y leyó el porqué de la distinción, se echó las manos las manos a la cabeza. “Era humillante, denigrante; algo impropio de una institución como la delegación de Igualdad del Ayuntamiento de Jerez”, recalca la abogada.

—¿Cómo se sintió?

—Mal, porque no entendía cómo mi discurso no se interpretaba como igualitario. Me pareció una ofensa, una humillación… pero vi que era una oportunidad para visibilizar los casos que yo veo y decir que no tengo miedo.

—¿El premio ha sido una oportunidad?

—Totalmente. Ha sido una oportunidad para dar a conocer el trabajo que estamos llevando a cabo, para que muchas mujeres sepan que hay más opciones; pero que puede tener consecuencias para mí a nivel personal. Me han llegado a amenazar con sacar trapos sucios, que, por cierto, no tengo. Me han señalado y recibo insultos y amenazas. ¿Había necesidad de poner a una mujer a los pies de los caballos por pedir igualdad real?

“ME DICEN QUE ME DEBERÍAN VIOLAR”

—¿Qué tipo de amenazas?

—Que me deberían violar y dejarme tirada en una cuneta para que comprenda lo que sufre una mujer maltratada. Cuando yo sé bien lo que sufren las mujeres maltratadas, porque estoy con ellas en los juzgados, y a ellas hay que protegerlas con todas las herramientas del sistema; pero ¿y cuántas mujeres denuncian con intereses espurios?

Antonia señala a aquellas mujeres que, según relata, usan las denuncias por malos tratos para beneficiarse en demandas de divorcios o en litigios de custodias. “La ley dice que en el momento que un hombre está denunciado por violencia de género ya no tiene posibilidad de acceder a una guardia y custodia compartida”, explica la letrada. “¿Cuántos padres piden la custodia y dos días después se encuentran con una denuncia de violencia de género?”, cuestiona la conileña. “Hay casos y casos, y lo que ocurre en una casa solo lo sabe los que viven en ella, pero hay indicios que llevan a sospechar”, zanja.

Antonia junto a sus padres Manolo y Antonia, de 65 y 62 años, en Conil de la frontera (Cádiz).

Antonia junto a sus padres Manolo y Antonia, de 65 y 62 años, en Conil de la frontera (Cádiz). Fernando Ruso

Esta es la lógica que subyace en el Movimiento Femenino por la Igualdad Real, un colectivo que nace a raíz de un grupo de WhatsApp en el que padres y sus familias iban comentando sus casos en busca de testimonios similares. En ellos estaba Antonia, “empecé a vincularme a grupos de Facebook, a interesarme por sus situaciones, les escuchaba, les aconsejaba; hasta que tuve que salirme de esos grupos porque se acabaron pervirtiendo; la gente no se ayudaba entre sí, esperaban que yo les atendiera, como si fuese una consulta legal”.

“EL FEMINISMO SE HA DEGRADADO”

Entonces, varias de las mujeres de esos grupos se decidieron a crear este nuevo movimiento, constituido en mayo de 2016. “Nos dimos cuenta de que determinados mensajes en voz de una mujer eran mejor recibidos”, detalla Antonia, la portavoz nacional. La primera vez que se encontraron fue en Madrid, el 14 de enero de 2017.

—¿Por qué femenino y no feminista?

—Creemos que el feminismo se ha degradado. A mí me han criticado por decir que no me siento feminista. No fui al 8-M, me posicioné en contra. Porque me niego a decir que los contratos basura o las dobles jornadas son problemas que sufren las mujeres por culpa del patriarcado. Es un problema de hombres y mujeres, y los culpables son los políticos. Por eso sí debemos ir juntos, por eso es por la Igualdad Real.

No quieren ni oír del color morado, el suyo es el celeste, “porque es el color del cielo”. “Ese es el único límite que tenemos”, puntualiza la portavoz, que señala a la ley de violencia de género como el objetivo a batir. “Estamos en contra de ella”, admite; aunque también reconoce que, “teniendo en cuenta la corriente mayoritaria”, es difícil de atacarla, “al menos frontalmente”.

La orla de Antonia Alba de la Universidad de Sevilla.

La orla de Antonia Alba de la Universidad de Sevilla. Fernando Ruso

“Queremos que se legisle en igualdad y transformar esta ley de violencia de género en una ley de violencia intrafamiliar —explica—, que recoja todos los problemas de dentro de la familia y de todo tipo de familias, también en matrimonios del mismo sexo, y no solo amparar a problemas de mujeres y hombres”.

—¿Qué le pasa a la ley actual?

Que es partidista, ampara a la mujer, únicamente y rápido. Ejemplo, si una mujer denuncia, rápidamente el sistema se pone en marcha, estableciendo pensiones de alimentos, régimen de visitas y demás, con independencia de valorar la gravedad o la veracidad o licitud de la denuncia. Es un atropello. Si una campaña de seguridad vial ha conseguido que nos concienciemos y haya menos muertes en las carreteras; si cada año mueren más mujeres y se supone que cada vez hay más protección, ¿no se dan cuenta de que lo que están haciendo no funciona? Europa manda dinero para combatir la violencia de género, pero siguen muriendo mujeres. Algo se está haciendo mal, ¿no? Queremos cambiar eso.

MUJERES SIN COLLARES

Su mensaje, su lenguaje directo y sin ambages, ha escocido a quienes ella define como “feministas radicales”, termino —entre otras consideraciones— que le valió el premio Filoxera en una edición en la que se le ha concedido el premio Racimo, el bueno, a la compositora y cantante Brisa Fenoy, la autora del tema musical Lo malo, interpretado por dos de las artistas de la factoría Operación Triunfo.

—¿La sociedad es machista?

—La sociedad tiene actitudes machistas adquiridas por la historia y eso es lo que tenemos que ir cambiando, pero juntos hombres y mujeres. Nosotros decimos que no queremos llevar collar. El feminismo dice que quiere quitarme el collar que me han puesto los hombres, ¿y ahora quieres ponerme tú el collar? Yo no quiero collares. Ni el de los hombres ni el del feminismo radical. Y en Jerez han pretendido ponerme un collar. Y atarme corto.

Antonia acudió a la recogida del premio rodeada de los suyos y entre las caras de póker de quienes se lo entregaban. Al acto no acudió la alcaldesa de Jerez, la socialista María del Carmen Sánchez Díaz, argumentando su equipo problemas familiares. En su intervención, la abogada conileña y portavoz del Movimiento Femenino por la Igualdad Real, acusó al ayuntamiento jerezano de “incitar al odio”. También advirtió que el premio podría considerarse como la comisión de un delito, por otorgar un premio malo con fondos públicos para denigrar a una persona, en este caso a una mujer, ya que la ley ampara a las mujeres". E insistió en que no se siente feminista, “al menos con el odio con el que se está entendiendo”.

Antonia tras recoger a sus hijos a la salida de la escuela.

Antonia tras recoger a sus hijos a la salida de la escuela. Fernando Ruso

“Si el feminismo es una lucha por la igualdad real, donde no haya supremacía de nadie sobre nadie, soy feminista, porque quiero los mismos derechos que cualquiera, y llegar a un lugar por mis méritos, no por ser mujer o cubrir cuotas, y ésa es mi lucha diaria”, explicó. También dio un dato, que ahora repite a EL ESPAÑOL: “El 80% de las denuncias que se ponen por violencia de género acaban o en sobreseimiento o en sentencia absolutoria”.

Según datos del Consejo General del Poder Judicial, en 2017 aumentaron las denuncias por violencia de género en un 16,4%. En total, los juzgados españoles recibieron 166.620 denuncias de este tipo. En el mismo año, también se incrementó el porcentaje de sentencias condenatorias, que se situó en el 67,4%, por encima del 66,2% de 2016 y del 62,6% de 2015. Los datos estadísticos del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del CGPJ reflejan que en el total del año, las sentencias dictadas fueron 49.165, de las que 33.146 fueron condenas y 16.019, absoluciones.

El mayor porcentaje de condenas a maltratadores se produjo en los juzgados de violencia sobre la mujer, con algo más del 84% (incremento interanual de dos puntos) y en las Audiencias Provinciales, con más de un 80%. El porcentaje de condenas en los juzgados de lo penal también se incrementó y se situó en el 55,7% cuando en el año anterior se había producido un 54,9% de sentencias condenatorias.

VIOLENCIA DE GÉNERO, “EL NUEVO TERRORISMO”

“Hay casos de hombres que han sido condenados a tres meses, lo mínimo, por una conformidad y que mantienen el estigma de maltratador durante toda la vida”, denuncia la abogada. “¿Este tipo de delitos no tienen reinserción? En cambio, eres un etarra y te puedes pasear por Barcelona haciéndote fotos. Señores, estamos perdiendo el norte. O políticos prevaricando. Este es el nuevo terrorismo. Están planteando la violencia de género como el nuevo terrorismo. Me choca”.

“¿Nadie ve que cuando los procedimientos los inicia una mujer van rápidos y se consiguen régimen de visitas y pensión de alimentos; y cuando los inicia un hombre se eternizan y se quedan meses sin ver a sus hijos? ¿Dónde guardo los besos, los abrazos, los cumpleaños, los regalos de Reyes…? Las pensiones de alimentación sí son con efecto retroactivo; pero por qué no se compensan esos meses y meses sin ver a los hijos”, zanja la abogada.

Antonia ultima la apertura de su bar, prevista para este sábado. Las prisas, el ir de un lado a otro de Conil, el recoger a los dos hijos y llevarlos a cumpleaños, a Inglés o a natación, acaban cuando la abogada llega a su despacho. Sus compañeros la defienden: “Todo el mundo opina, pero pocos conocen por dentro un juzgado de género; ella sí”.

En su despacho, cuenta a EL ESPAÑOL que de forma paralela al movimiento ha surgido un partido político llamado Igualdad Real, que también suma asociaciones en pro de la custodia compartida y que ella es consejera por Cádiz. Sus primeras elecciones serán las europeas.

“Queremos ir a Europa y pedir explicaciones, a ver si alguien sabe a donde va destinado el dinero. A qué campaña, a qué asociaciones… y si ese dinero acaba protegiendo a las mujeres maltratadas”, confiesa la abogada. “Y enfocar desde ahí una modificación legislativa en España —sigue—, para que Europa le tire de las orejas a España”.

—¿Se ve de candidata?

No doy el perfil de política. Yo no valgo para borrego. Soy de buenas ideas, no de colores. Y además tengo mal genio y me cuesta mucho contenerme. Yo no hablo desde lo que me cuentan, hablo desde lo que vivo, y cuando me rebate alguien que no se ha sentado nunca en la silla en la que yo estoy sentada, me hierve mucho la sangre. Y la política pide sangre fría.

Antonia es de sangre caliente. Ha contestado todos los mensajes que ha recibido después de su señalamiento. Los insultos, las amenazas, todos. La mayoría le llegan por Facebook, aunque también los hay que sobrepasan la barrera de WhatsApp. Sigue sin entender por qué alguien que pide igualdad real se está viendo sometida a este escarnio público. A su lado se han puesto también asociaciones feministas, que consideran intolerables los insultos que está recibiendo la conileña.

A pesar de ellos, del señalamiento del premio Filoxera, Antonia ha anunciado que seguirá defendiendo su discurso.

“Las mujeres queremos la igualdad, dicen. Yo también —zanja—, pero no a costa de un cartel que ponga ‘muerte al macho”. Porque yo tengo dos hijos. Yo quiero un mundo igualitario, también para ellos”.

Una muñeca de una abogada en el escritorio de su despacho.

Una muñeca de una abogada en el escritorio de su despacho. Fernando Ruso