Pep Guardiola saluda al jeque Mansour bin Zayed, hermano del actual presidente de los Emiratos.

Pep Guardiola saluda al jeque Mansour bin Zayed, hermano del actual presidente de los Emiratos.

Reportajes

Guardiola en evidencia: así es el jeque que le permite forrarse con el dinero de una autocracia

Mansour bin Zayed es hermano por parte de padre del actual jefe del Estado emiratí. El técnico catalán pide libertad de expresión para Cataluña, pero cobra de un país en el que no existen las elecciones generales.

Daniel Ramírez Daniel Calle

Pep Guardiola "siempre" llevará el lazo amarillo. En la rueda de prensa que siguió a su primer gran triunfo como entrenador del Manchester City, dejó claro que no se trata de coser la insignia a la solapa -la competición inglesa prohíbe la muestra de símbolos políticos en los campos-, sino de ceñirla a la carne, al corazón, más adentro. "Lo puedo llevar en el bolsillo, en cualquier parte, aunque no se vea".

En ese instante, un periodista preguntó al entrenador catalán por la contradicción que supone exigir "libertad de expresión" y al mismo tiempo disfrutar de un contrato millonario pagado por un jeque que pisotea este concepto en los Emiratos Árabes Unidos. Guardiola despejó la pelota muy lejos. Tanto que sus palabras sembraron más dudas de las que disiparon: "Cada país decide la forma en la que quiere vivir".

El 'zasca' a Guardiola de un periodista por el lazo amarillo

Pero los Emiratos Árabes nunca tomaron esa decisión. Lo hizo el padre de Mansour bin Zayed, el multimillonario que abona en la cuenta del excentrocampista del Barça, según The Sun, 18 millones de euros por temporada. El progenitor del actual dueño del Manchester City fue el primer presidente de este conglomerado asiático fundado en 1971.

Allí no hay ni rastro de la "democracia" ni de la "libertad de expresión" que enarbola el técnico nacido en Sampedor. El poder es hereditario. El actual jefe del Estado, por tanto, es hermano del 'barón' que contrató a Guardiola.

En 2006, los Emiratos alumbraron un sucedáneo de elecciones según el cual apenas 7.000 emiratíes de los 800.000 votaron para elegir una parte del Consejo Nacional. La intención, según el Ejecutivo, pasa por ir ampliando este porcentaje para recorrer el camino hacia la libertad.

"Fue genial pasar unas horas juntos"

El exjugador del Barcelona y el jeque se conocieron en marzo de 2017. "Quedé realmente impresionado de que lo supiera absolutamente todo de nosotros", expresó Guardiola tras el encuentro. "Fue genial pasar unas horas juntos. Hablamos de nuestras vidas privadas, de la familia, del club y de mi impresión tras seis meses aquí".

Una visita de los millonarios árabes al entrenamiento del Manchester City.

Una visita de los millonarios árabes al entrenamiento del Manchester City.

Una relación que pareció agriarse en octubre, apenas seis meses más tarde. Según Antena 3, Mansour bin Zayed mostró su desagrado cuando el entrenador brindó una victoria de su equipo a los Jordis: "¿Quiénes son esos dos?".

Pero, ¿quién es realmente bin Zayed? ¿Qué tiene que ver exactamente con la libertad frustrada de los Emiratos?

El jinete del petróleo

Mansour bin Zayed Al Nahyan, nacido en 1970, fue en su juventud uno de los jinetes más reputados del país. Con veintipocos obtuvo una licenciatura de Ciencias Políticas en una universidad americana. En calidad de miembro de la familia gubernamental, ostentó cargos tan relevantes como la vicepresidencia del consejo de Educación o la cabeza del ministerio de asuntos de la presidencia. Se ha casado dos veces y tiene cuatro hijos, uno con la primera mujer y tres con la segunda.

Posee en Badajoz una finca de 8.300 hectáreas y un gran yate con suite a prueba de explosivos. Actualmente también preside el International Petroleum Investment (IPIC), que manda sobre la española CEPSA.

Su pasión por el fútbol le llevó a constituir el City Football Group, una matriz que ya ha echado sus tentáculos en todos los continentes, incluido el europeo, donde controla el Girona, de Primera División. Su club estrella es el Manchester City, entrenado por Pep Guardiola.

"¿Libertad de expresión? ¡Nada!"

"Aunque existe un Consejo Supremo integrado por los mandatarios de cada emirato, esta familia tiene muchísimo poder, hacen y deshacen a su antojo", cuenta Alberto, que prefiere utilizar un nombre ficticio. Este joven de apenas treinta años acaba de regresar a España tras habitar cuatro años en los Emiratos.

"¿Libertad de expresión o democracia? ¡Nada! No votan a los líderes políticos. Eso de estar en un bar y criticar la acción del Gobierno o de cagarte en tal o cual no se concibe. Tampoco hay manifestaciones. Aunque se permitieran... la gente no iría", relata.

Esta supone una de las claves que estructura la vida social en los Emiratos. La federación asiática, bañada en el oro negro del petróleo, dispone de dinero suficiente para regar las casas de todos los residentes. "Te pagan la carrera, te dan una casa... Allí el paro no existe. El extranjero vive muy bien porque se preocupan para que encuentre todo lo que necesite".

Se trata de una compra de voluntades, un silencio a cambio de dinero. "La dictadura reparte los beneficios. Los emiratís viven tan bien que no sienten esa necesidad de democracia. Entienden la Justicia en un sentido de bienestar. Mientras haya petróleo y, por tanto, dinero no van a tener problemas", desgrana Florentino Portero, director del Instituto de Política Internacional de la universidad Francisco de Vitoria.

"Emiratos Árabes es una federación peculiar. Son más abiertos que la mayoría de países árabes. Tratan de mantener una buena relación comercial con Estados Unidos, pero al mismo tiempo intentan no enfrentarse abiertamente con Gobiernos como, por ejemplo, el de Irán. Trabajan en dar esa imagen de moderación. Son mucho más abiertos que los saudíes", concluye Portero su análisis.

De ahí que Alberto, cuando llegó a los Emiratos hace cuatro años, encontrara un lugar "mucho más avanzado" de lo que esperaba. "Es una cuestión más religiosa que cultural. Ellos entienden la vida así. En comparación con el resto están bastante occidentalizados pero, ¿libertad de expresión? No, no".

Mansour bin Zayed nació en 1970 y es licenciado en Ciencias Políticas.

Mansour bin Zayed nació en 1970 y es licenciado en Ciencias Políticas. Reuters

El último informe de Amnistía Internacional acerca de los Emiratos Árabes Unidos menciona un Gobierno que restringe la libertad de expresión valiéndose de leyes antiterroristas que le permiten "detener, enjuiciar y encarcelar a personas críticas con el Ejecutivo". También detalla la detención de hombres "por vestir de forma femenina" y la "prohibición de los sindicatos".

Para instalarse en los Emiratos, cuenta Alberto, "necesitas que alguien te esponsorice". "A no ser que seas menor de edad o que seas mujer, porque entienden que el hombre se ocupa de ella. Esto lo hacen para evitar el paro y para que haya una organización que se responsabilice de todo lo que hagas".

Aunque en los Emiratos no hay paro, sí que existe la miseria. "La mayoría de los que trabajan en la construcción de los famosos rascacielos son indios y filipinos. Lo hacen en condiciones miserables, inconcebibles en España. Se aprovechan de su situación. Les pagan un sueldo suficiente como para vivir y alimentar a su familia, pero que, en comparación con el resto, es lamentable", desvela Alberto.

En cuanto a los medios de comunicación, termómetro nada desdeñable de la libertad de un país, Alberto describe periódicos que sólo cuentan las infraestructuras levantadas por el Gobierno: "Si matan a alguien, hay un robo o un secuestro, eso no sale porque no les interesa. Te diría que son siempre buenas noticias. ¡Y mucho deporte! Están enamorados del fútbol".

Uno de los cautivos del cuero es precisamente el hermano del actual presidente, el jeque Mansour bin Zayed, el hombre que paga a Guardiola. El millonario que forma parte de un Estado en el que se coarta esa libertad de expresión que el técnico catalán exige en cada rueda de prensa.

Las contradiciones de Guardiola

El entrenador del City, siguiendo la estela de Xavi Hernández, aseguró sin rubor que si la gente de este país vive en una dictadura es porque así quieren. El exfutbolista del Barcelona ya dijo que en Qatar viven "felices" y "están encantados con la familia real, llevan sus fotografías en el coche, les dan un sueldo por ser de allí y cuidan a sus ciudadanos”.

Que Guardiola es independentista no lo duda nadie. Es algo reconocido por el propio técnico y así tiene derecho a serlo. Candidato al Parlament por 'Junts Pel Sí' en las elecciones autonómicas catalanas de 2015, Pep también participó en diversos actos a favor de la independencia de Cataluña así como en apoyo al referéndum ilegal del 1 de octubre, siendo el último, el pasado mes de junio el más mediático.

Allí, junto a Puigdemont, Junqueras, Forcadell y otros líderes independentistas, Guardiola abrazó una urna, símbolo de la democracia según él, y explicó al mundo la "persecución" que sufre Cataluña por parte del "estado autoritario español". Fue un día más en la rutina de Pep, que desde que Jordi Sánchez y Jordi Cruixart, líderes de la ANC y Òmnium Cultural, fueron encarcelados, porta un lazo amarillo por el que ha sido expedientado por la Federación Inglesa y que asegura "llevará siempre".

A la vez que Guardiola hablaba de "humanidad" en el caso de los políticos independentistas presos, así como de falta de "libertad" y "democracia" sobre la situación de Cataluña, Pep elogiaba, defendía y colaboraba con las dictaduras de Oriente Medio. Es lo que le recordó el periodista en la rueda de prensa, que sacaba la enésima contradicción del exentrenador del Barcelona. De allí sacó dinero, de forma lícita, el actual técnico del City y la consecuencia de ello fue el elogio a estos países.

Guardiola, en un acto a favor del referéndum ilegal del 1-0.

Guardiola, en un acto a favor del referéndum ilegal del 1-0. R

La conexión con Qatar viene ya de lejos. Allí jugó, en el Al-Ahli Doha, dos años en el final de su carrera como futbolista y desde entonces ha sido una figura para endulzar el cerrado régimen catarí. Embajador (pagado) de la candidatura que después ganó al Mundial 2022, Guardiola llegó a afirmar que "Qatar es un lugar muy seguro donde los ciudadanos tienen libertad", además de elogiar ("es el país del mundo islámico más abierto") al país que más tarde sería el principal sponsor del Barcelona con Pep de entrenador.

En 2015, el Bayern de Múnich jugó un partido amistoso en Arabia Saudí, un encuentro que sacudió a la opinión pública alemana al considerar que el equipo bávaro estaba siendo cómplice del país asiático, un lugar en el que no se respetan los Derechos Humanos. Guardiola, entonces entrenador del Bayern, justificó el encuentro porque estaban allí "para jugar por la gente".

Sin embargo, en Arabia Saudí las mujeres no podían asistir a eventos deportivos, por lo que jugar por la gente era un argumento equivocado. El Bayern iba allí con un criterio únicamente económico, entendible tal y como está el mundo del fútbol, nada que ver con cualquier otra razón.

Guardiola, en una celebración en Qatar.

Guardiola, en una celebración en Qatar.

Una vez abandonó Múnich, se fue a Manchester, al equipo controlado por un jeque de Emiratos Árabes, al que el City ya ha ido a hacer caja a base de concentraciones o partidos. El millonario sueldo de Guardiola (más de 17 millones de dólares anuales) llega del dinero de otra de las dictaduras de Oriente Medio.