Sala Malatesta en Santiago de Compostela

Sala Malatesta en Santiago de Compostela Quincemil

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La Sala Malatesta se despide de Santiago tras más de 10 años: "Las ciudades no mueren, se matan"

A través de sus redes sociales, la emblemática sala compostelana ha anunciado que ya ha entregado las llaves del local tras un último año marcado por idas y venidas y donde denuncian una "persecución impulsada y avalada por el concello de Compostela"

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En la rúa de San Lourenzo de Santiago abría en octubre de 1992 un espacio multidisciplinar y cultural que ofrecía actuaciones de teatro, conciertos y otro tipo de variadas disciplinas artísticas. Era la Sala NASA (Nave de Servicios Artísticos), promovido por la compañía de teatro gallego Grupo Chévere.

Fue un lugar de encuentro para artistas y público, con estrenos de espectáculos de la propia compañía Chévere y referente en el panorama de la música alternativa. Sin embargo, tras casi 20 años de actividad, tuvo que cerrar sus puertas en septiembre de 2011 tras la supresión de ayudas procedentes del concello de Santiago, con la llegada a la alcaldía de Gerardo Conde-Roa.

En 2015 las puertas de este singular garaje volvían a abrirse con nuevos responsables que mantuvieron la esencia de la música alternativa del local, subiéndose a su escenario artistas como Zahara, Blanco Palamera, Belén Aguilera o Shinova. También fue una segunda casa para artistas compostelanos como Ortiga, Grande Amore o Boyanka Kostova y la oportunidad para muchos compostelanos de ver su primer concierto.

Al igual que la Sala Nasa, la Sala Malatesta llegó a su fin tras más de 10 años en la ciudad. En sus redes sociales, los responsables de la sala anunciaban que ya habían entregado las llaves de la Malatesta.

Aprovecharon la publicación para agradecer a "dos partes importantes de este proyecto". El primero, los propios propietarios del inmueble, "qué importante es que también sean conscientes de que para que un negocio funcione tiene que funcionarle a quien trabaja". Y, en segundo lugar, al equipo de Mahou Galicia, "que siempre estuvieron detrás apostando por la Malatesta y apoyando inmensamente", comentaban, ya que muchos de los conciertos programados en la sala fueron patrocinados por la compañía de cerveza.

Fin a procesos judiciales

En el año 2024, una orden municipal obligaba a cerrar la Sala por mediciones acústicas "desfavorables".

Varios residentes de la zona en la que se sitúa el local pidieron que se realizasen mediciones acústicas y, los resultados de estas, superaban los niveles de ruido permitido, tanto en el interior de domicilios como en el ambiente exterior.

Tras este estudio, se procedió al cierre obligatorio de la sala y a suspender toda su actividad hasta que se corrigieran las deficiencias que causaban esta situación. Los dueños de la sala recurrieron a las mediciones acústicas en las que pedían su nulidad.

Tras meses de este cierre, el 6 de noviembre la Sala Malatesta reabría sus puertas. No obstante, pocas semanas después, a mediados del mes de diciembre, anunciaban el cierre definitivo de la Sala Malatesta con una cronología explicada en sus redes sociales.

En este comunicado, señalaban que, tras la apertura, el concello les hizo pagar una tasa de 980 euros y presentar el seguro de responsabilidad civil. Pagada la tasa y enviado el seguro, "10 días después" les llegó una orden de cierre por haber cambiado de actividad, un cambio que denuncian que "no es verdad, pues nunca cancelamos ni cancelaron nuestra licencia".

En esta misma cronología, la Malatesta manifestaba una "persecución impulsada y avalada por el concello de Compostela". "Todos los obstáculos impuestos por el departamento de urbanismo de Santiago durante los últimos 10 años hicieron que la Sala Malatesta sea única en sistema y seguridad, protección contra incendios e aislamiento acústico", reclamaban.

Asimismo, acusaban de ser tratados con "crueldad y desprecio" por parte del concello, y confesaban marcharse con un "sabor amargo", "conscientes de que el PP cerró la Sala Nasa y el concello compostelano cerró la Sala Malatesta en 2025". "Que cada quien tire sus propias conclusiones", manifestaban.

La Sala Malatesta se despide siendo "conscientes de que estuvimos al frente de un espacio de referencia alternativo que abarcó una parte importante del tejido asociativo y privado" de la ciudad, creando una Compostela "más dinámica, generadora de riqueza y con una oferta cultural envidiable para cualquier ciudad gallega".