A Tafona, nuevo restaurante de Galicia con tres Soles Repsol
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A Tafona, nuevo restaurante de Galicia con tres Soles Repsol: "Es algo que no me esperaba"
El local de Lucía Freitas en Santiago de Compostela se convierte en el tercer restaurante gallego en ser reconocido con tres Soles de la Guía Repsol. Además de sus restaurantes, con su proyecto Amas da Terra busca "dar luz al trabajo de otras mujeres"
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La Guía Repsol acaba de distinguir al restaurante A Tafona, localizado en Santiago de Compostela, con tres Soles de la Guía Repsol. El local de Lucía Freitas, reconocido con una estrella Michelin, ya poseía dos Soles Repsol, y ahora se convierte en el tercer restaurante de Galicia que cuenta con tres Soles, uniéndose a Casa Solla (en Poio) y Culler de Pau (en O Grove).
La Guía Repsol también ha reconocido con un Sol al restaurante vigués Alberte; al lucense Vértigo; al pontevedrés Marna, a O Secadeiro, de Outes; a Miguel González, de Ourense, y a los coruñeses El de Alberto y Gunnen.
La Guía ha distinguido con la máxima calificación a A Tafona por destilar sabor atlántico y enorgullecerse del alma gallega, con la "visión moderna de quien ama el origen" y a su vez por construir "un universo propio, en el que las productoras y artesanas son parte fundamental".
"Es algo que no me esperaba", comenta Lucía Freitas a Quincemil tras el teléfono mientras se prepara la gala. "Supone mucho orgullo, además me hace mirar la vista atrás estos 17 años que llevo de restaurante", y añade que "es muy emocionante" ya que "empecé muy abajo, con el menú del día, y poco a poco fui creciendo como persona y como cocinera".
Un proyecto nacido en 2009
Lucía abrió las puertas de A Tafona en 2009, nueve años más tarde consiguió su primera estrella Michelin a la que le siguieron dos Soles (en 2019 y 2020), y que ahora se le añade un tercero. "Tardé muchísimo en entrar en la guía Repsol", comenta la cocinera, "estuve muchos años invisibilizada, quizás porque empezaba en un callejón, quizás porque empecé con un menú del día, quizás eso no encajaba en las guías", explica.
Un reconocimiento que para ella tiene "más valor" después de pasar "muchas cosas, tanto buenas como malas", como ser madre o quedarse sola con las riendas de A Tafona, "conseguir el tercer sol es el sueño de muchos".
Este premio también es, para ella, una forma de inspirar a otras personas que están en el mismo momento en el que estuvo ella hace 17 años, "a seguir trabajando, disfrutar cocinando y soñando con que algún día pueden ser ellos también los que estén recogiendo tres soles", señala Lucía.
"Yo podía estar hoy aquí como podía no estarlo", menciona, "para mí es importante porque es una manera de que mucha gente que esté en el punto que estaba yo en esos años, cuando no sabía qué iba a ser de mi futuro, tenga un aliento y decir: una persona normal y corriente, que ha conseguido seguir adelante, equilibrar su vida y sus restaurantes, sigue haciéndolo con la misma pasión que hace 17 años".
"Hay que tener suerte y que la suerte te coja trabajando", la frase con la que resume Lucía Freitas todo, "hay que soñar, trabajar, cocinar, disfrutar".
"Dar luz al trabajo de otras mujeres"
Conseguir una estrella Michelin y tres Soles Repsol no es tarea fácil para ningún cocinero, sobre todo si se tiene que lidiar con la brecha de género. "A día de hoy tienes que aguantar cosas", aclara Lucía Freitas, "en la pirámide de la cocina en la cúspide están los hombres porque han podido centrar su vida en cocinar y en nada más, gracias a que otras mujeres hacían el resto".
"La gran mayoría abandonaban porque no eran sitios agradables en los que trabajar", comenta Freitas. Sin embargo, para ella, por fin, "las oportunidades para la mujer también están cambiando".
Lucía apela a una sororidad en la cocina para seguir alcanzando triunfos femeninos, "como mujeres debemos trabajar conjuntamente para que llegue el punto en el que se sientan suficientemente fuertes como para abrir su propio restaurante y firmar con nombre propio su cocina".
Para ello, "tiene que llegar una conciliación", una conciliación que Lucía tuvo, cuando fue madre, gracias a sus padres. "Me quedé sola en el restaurante y prácticamente en bancarrota", rememora, "los dos primeros años de vida de mi hijo los tuve que dedicar en cuerpo y alma a levantar mi restaurante". "Gracias a ese apoyo familiar que he tenido, he podido desarrollar mi cocina, salvar mi restaurante y luego ya llegaron los premios", aclara.
"No sé parar", contesta Lucía a la pregunta de futuros retos. A Tafona, Lume, Costa Vella, Lucía Freitas no es solo cocinera, también tiene el proyecto social Amas da Terra con el que realiza charlas mensualmente en zonas del rural.
"Conozco a mujeres maravillosas", comenta Freitas y explica que hace unas semanas estuvo en Os Ancares en donde algunas mujeres les comentaban que "uno de los problemas que tenían era que estaban invisibilizadas por la zona en la que estaban".
"Creo que la magia de esa zona también es esa, porque mantiene su esencia, porque no es una zona turística", destaca la cocinera y señala, entre risas, que ya la había "liado". "Les dije: no os preocupéis, que yo voy a hacer para que vengan aquí, para que escriban de esto, porque lo merecéis".
"Poder comer todavía en un restaurante con cuatro mujeres cocinando alrededor de una bilbaína y tú comiendo al lado, eso es lo que hay que enseñar al mundo", aclara Lucía Freitas. Para ella, su trabajo, más allá de los restaurantes ("que ocupan mi vida"), "es dar luz al trabajo de otras mujeres". "Darme cuenta de lo feliz que me hace poder ser una pieza importante y poder conectar productoras, cocineras, darles visibilidad y llevar a la gente a que viva de verdad estos sitios mágicos, y que ellas puedan vivir más dignamente", señala.
Para ella, "hay otra realidad" de las cocinas que solo generan tensión, "el mando de una mujer siempre hace que sea diferente, y eso debemos tenerlo siempre en mente, lleguemos hasta donde lleguemos que nunca lleguemos solas, que lleguemos de la mano de otras mujeres".