Taberna García, en Betanzos (A Coruña).
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La taberna de Betanzos (A Coruña) abierta desde 1887: "Con seis o siete años ya hacía cafés"
La Taberna García ha sobrevivido durante cuatro generaciones transformándose de la antigua tienda-bar de aldea en un establecimiento de comidas sin renunciar a las recetas y al trato familiar que forman parte de su historia
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En 1887, cuando la Taberna García abrió sus puertas en Montellos (Betanzos, A Coruña), el establecimiento no tenía siquiera una barra como la que hoy resulta inseparable de cualquier bar. Había barriles de vino y los vecinos acudían para beber, comer o comprar algunos de los productos básicos que necesitaban en su día a día. Casi 140 años después, el negocio continúa abierto en el mismo lugar y en manos de la cuarta generación de la familia.
La historia documentada del establecimiento se remonta al matrimonio formado por Manuel García y María Antonia Carro, bisabuelos de sus actuales responsables. Por allí pasaban entonces los carreteros, a los que servían platos como bacalao y caldo junto a productos de la huerta. Tras la muerte de Manuel en 1921, el establecimiento llegó a ser conocido como La tía Antona, en referencia a su viuda.
El relevo familiar continuó décadas después con Ricardo, uno de los hijos de los fundadores, y posteriormente con Hilario y su mujer, Dorita Suárez. El establecimiento mantuvo durante buena parte del siglo XX aquella fórmula tan característica del rural gallego en la que taberna y pequeña tienda convivían bajo un mismo techo.
Hoy es Rubén García Seoane quien está al frente de un negocio que ha cambiado mucho desde entonces. "Los clientes suelen ser los vecinos de toda la vida", explica, antes de reconocer que la taberna actual tiene poco que ver materialmente con aquella que conocieron sus antepasados. "Antes no había ni barra, sino los típicos barriles de vino. La gente venía a buscar un poco de aceite, vino y poco más".
De los barriles de vino a la tortilla
La transformación del negocio ha acompañado inevitablemente a la del propio entorno. La antigua tienda-bar es ahora una taberna que comienza su actividad desde primera hora. García explica que abren sobre las 7:00 horas para servir los primeros cafés y que, conforme avanza la jornada, el establecimiento recupera su vertiente más tradicional, con vinos y cañas, tapas, raciones y menús.
El paso del tiempo, sin embargo, no ha borrado todo lo anterior. Si existe un elemento que Rubén considera esencial para mantener la conexión entre las distintas generaciones es precisamente la cocina.
El propietario pone como ejemplo los callos, que continúa preparando siguiendo una receta familiar: asegura que los hace "como los hacía mi madre, que lo aprendió de mi abuela", aunque admite que también ha incorporado su "propio toque original".
Entrada a la Taberna García, en Betanzos (A Coruña).
Y entre todo lo que sale actualmente de la cocina hay un plato que destaca especialmente. "Lo que más se vende, aparte de las bebidas, es la tortilla", cuenta. Una especialidad que también aparece destacada actualmente entre las señas de identidad gastronómicas del establecimiento.
La continuidad de esa cocina tradicional ha contribuido a convertir el local en una referencia más allá de Montellos. En 2022, la Taberna García recibió el Garelo de Comercio e Industria de Betanzos, cuando ya era reconocida como el negocio de estas características más antiguo que permanecía en funcionamiento en la comarca.
Un lugar para parar, comer y encontrarse
Aunque los vecinos continúan formando una parte fundamental de su clientela, hoy por la puerta de la taberna pasan perfiles muy diferentes. Rubén distingue entre quienes paran de camino a casa simplemente para beber algo, los grupos de amigos que se encuentran alrededor de unos vinos y pinchos y quienes escogen el establecimiento directamente para comer o cenar.
Esa mezcla permite conservar parte de la función social de las antiguas tabernas rurales, aunque el negocio se haya modernizado y adaptado a unas necesidades muy distintas a las de finales del siglo XIX.
El propio inmueble refleja esa evolución. A lo largo de su historia ha sido reformado y actualizado, pero conservando elementos como la piedra original de la casa.
Cuatro generaciones después
Para Rubén, la continuidad de la Taberna García tiene una dimensión especialmente personal. Mucho antes de convertirse en el responsable del establecimiento, ya había crecido detrás de esa misma barra.
"Yo me crié en este ambiente", resume. Su relación con el negocio empezó a una edad en la que otros niños apenas tenían responsabilidades: "Con seis o siete años ya hacía cafés".
Aquello no significaba que tuviese claro que acabaría dedicándose a la hostelería. De hecho, recuerda que entonces "solía evadirlo". El tiempo terminó llevándolo precisamente al lugar del que trataba de escapar: "Y al final mira, seguí la tradición, acabé al frente del negocio y me encanta".
Es la misma historia que lleva repitiéndose en Montellos desde hace casi 140 años. Porque si bien es cierto que cambian las generaciones, los clientes y hasta la manera de entender la hostelería, la Taberna García mantiene su esencia.