Un menor con un teléfono móvil
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Begoña Castro, psicóloga, sobre la prohibición de redes sociales en hijos menores: "La regulación es necesaria"
Pedro Sánchez anunció la pasada semana que España quiere prohibir las redes sociales a menores de 16 años, y psicólogos se han pronunciado al respecto
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España quiere prohibir el acceso a las redes sociales a menores de 16 años. Así lo anunció el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la semana pasada durante su participación en el World Governments Summit, celebrado en Dubái (Emiratos Árabes Unidos).
Con esta medida, el Ejecutivo nacional busca garantizar un entorno digital seguro en esas edades, y psicólogos se han pronunciado al respecto. Hablamos con Begoña Castro, psicóloga y presidenta de la Sección de Educación en el Colexio Oficial de Psicoloxía de Galicia.
"Las funciones ejecutivas están deterioradas por el consumo de redes"
El uso de tecnologías ha aumentado drásticamente en los últimos años. De hecho, el 42% de los niños en España utiliza por primera vez un teléfono móvil antes de los ocho años, según el I Observatorio sobre Hábitos Digitales en menores en España.
"Las redes sociales están diseñadas para enganchar y explotar las necesidades humanas más básicas, como el reconocimiento y la pertenencia de grupo. Todo esto genera dificultades de corte negativo, desde angustia y soledad hasta cuadros depresivos", advierte Begoña.
Entre los efectos que puede desencadenar el uso de las redes sociales en edades tempranas figura también una peor regulación del sueño, lo que provoca que nos sintamos más agotados y más irascibles.
"Las funciones ejecutivas tienen que estar en óptimas condiciones para que haya un aprendizaje", dice la psicóloga. No obstante, "están deterioradas por el consumo de redes, lo que debilita la comprensión lectora, la atención, la memoria de trabajo, la velocidad de procesamiento y el pensamiento abstracto".
Para Begoña Castro, las redes sociales son, en realidad, redes antisociales. "Los humanos estamos diseñados para comunicarnos entre nosotros, no para hablar a través de una máquina. Es habitual ver a un grupo de chicos en el parque, pero cada uno metido en el mundo de su dispositivo", lamenta.
"Cuando estás usando un dispositivo, no das la cara y el porcentaje de ciberbullying es mayor"
A este respecto, la presidenta de la Sección de Educación en el Colexio Oficial de Psicoloxía de Galicia advierte del peligro de las redes sociales al sentirse los menores más expuestos. "Cuando estás usando un dispositivo, no das la cara y el porcentaje de ciberbullying es mayor", señala.
Asimismo, alude a la libertad de acceder a todo tipo de contenidos, incluso aquellos que pueden resultar inapropiados. "Todo contenido inapropiado que sea visionado por mentes en desarrollo, que todavía no tienen cierto grado de comprensión, puede hacer un daño psicológico y una mala interpretación de lo que está viendo".
Con todo ello, al igual que ocurre con el consumo de bebidas energéticas o de tabaco, Begoña Castro considera que debe existir una regulación del uso de redes sociales en menores para "tener un bienestar social, emocional y psicológico". "Está tardando ya", asevera.
"Tenemos que protegerles porque esos menores van a crecer y van a ser mayores"
No obstante, la psicóloga matiza que, además de la propia regulación por parte del Gobierno de España, es necesario un acompañamiento familiar desde un punto de vista educativo. "Tenemos que protegerles porque esos menores van a crecer y van a ser mayores", insiste.
Sobre esto, Begoña apunta a la necesidad de poner límites y "el saber decir que no ya es uno". "Tratamos de darle todo y lo que nosotros no tuvimos en su momento, pero es un error porque estamos creando generaciones consumistas y muy materialistas".
"Tener una tolerancia a la frustración te ayuda a crecer como persona. Las redes sociales son disparadores de dopamina, estamos viendo todo aquello que te gusta. Todo es bonito y maravilloso, pero hay que saber poner límites".
Begoña, en ese sentido, afirma que "la regulación de los dispositivos es necesaria", ya que es importante que exista una normativa, pero que vaya acompañada del ámbito familiar a través de la supervisión de un adulto. "No va a haber un jurista ni un policía en cada casa", concluye.