Shiva Alinda.
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Shiva Alinda, una de las pocas mujeres de Indonesia que vive en Galicia: "Crecer aquí es una maravilla"
La chica es una de las cerca de 600 personas indonesias que viven en la comunidad, la mayoría de ellas en la Mariña lucense
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Shiva Eliska Alinda Nurhakim nació en Bandung, en la isla de Java, en Indonesia y llegó a Galicia con tan solo ocho años. Ella es una de las más de 2.000 personas de Indonesia que viven en España, muchas de las cuales se concentran en la zona de la Mariña de Lugo, a donde llegan desde hace unos 18 años atraídas por el empleo en el sector de la pesca.
Según los datos del 2022, los últimos disponibles en el Instituto Nacional de Estadística, unas 2.108 personas de Indonesia vivían en el país. De ellos, casi una tercera parte, 667, vivían en Galicia. En 1998, primer año de la serie, eran solamente dos.
Desde hace años, la mayoría de ellos se concentran en la provincia de Lugo. En el 2022, el 83%, un total de 541, vivían aquí.
La familia de Shiva es una de las pocas instaladas en Galicia, que recibe habitualmente una inmigración indonesia protagonizada por hombres en edad de trabajar que pasan aquí temporadas —gran parte del tiempo faenando en el mar— para ahorrar e invertir en su país.
En el 2022 solo 43 mujeres procedentes de Indonesia residían en la provincia lucense.
La historia de esta chica en Galicia empezó en el 2014 y también lo hizo por motivos laborales. "Chegamos a finais dese ano", rememora, explicando que se mudaron por el trabajo de su padre.
Su primer destino fue Muxía, a donde llegó siendo una niña junto a sus padres. Poco tiempo después, la familia se trasladó a Burela, donde Shiva creció también con su hermana pequeña. Eran la única familia indonesia de la localidad y para ella crecer aquí fue "unha marabilla. A xente é moi boa conmigo e coa miña familia".
La única familia indonesia de Burela
A kilómetros de distancia de su país cuenta que "grazas á miña nai tivemos a cultura de alí. Contoume moitísimas cousas. Estou moi feliz".
Su madre le transmitió historias de su familia y de su lugar de origen, y también algunos platos típicos.
En Burela, junto a personas de otros países como Pakistán o Marruecos, celebran en la mezquita de la localidad el Eid Al-Fitri, que tiene lugar después del Ramadán y es "unha festa onde se reúnen as familias, dan regalos aos nenos como a Navidad, pero ás 9 da mañá vamos á mezquita a rezar e despois a comer todos xuntos", explica.
Aquí también se mezclan las gastronomías y comen platos como uno marroquí con arroz amarillo, calabacines y carne de pollo.
Mientras que de la gastronomía gallega destaca el pulpo á feira, de la indonesia menciona una típica de esta fiesta, la Opor ayam dan ketupat, un plato de pollo.
Otra celebración, que será en cuatro meses, es la Eid Al-Adha, "unha festa onde cortan unha ovella ou unha vaca, e vamos á mezquita a rezar e comer, como a outra festa pero non dan regalos, senón que comparten a carne que cortan para todo o pobo e familiares".
A futuro, Shiva todavía se ve a medio camino entre sus dos hogares: "Primeiro quedaríame aquí e despois iría a Indonesia".
Nueva etapa
Su vida en Burela se vio interrumpida en ocasiones con viajes a Indonsia. Tras acabar 6º de Primaria, mientras estaban en Indonesia de vacaciones, se declaró la pandemia mundial de COVID-19.
"Non puidemos volver e quedamos alí un ano con miña nai e miña irmá pequena, que naceu en Muxía", cuenta.
En el 2022 regresó a la localidad lucense, donde finalizó sus estudios en la ESO. En Bachillerato se cambió al IES Monte Castelo para perseguir su pasión: las bellas artes.
Shiva era una habitual en los concursos municipales, entre los que ganó con un cartel de la Feria del Bonito de Burela o un concurso sobre la Navidad de Santiago.
Mario Pillado Mon, teniente de alcaldesa y concelleiro de Xustiza Social, Mocidade e Educación, destaca sobre ella que "é unha gran artista. Desde pequena participou en moitos concursos e está completamente integrada".
Después de graduarse en el 2025, su familia regresó a Indonesia de vacaciones después de cuatro años. "O día que chegamos a Indonesia chegamos á mañá a Yakarta e despois fumos a Bandung. Chegamos ás catro da tarde. Esa noite, ás once, faleceu miña nai por un ataque de asma", cuenta la joven.
El fallecimiento de su madre hizo que las dos hermanas se quedaran temporalmente en Indonesia.
"Non queríamos volver a España", explica, "pero despois pensámolo máis e eu volvín fai unhas semanas".
Shiva regresó para realizar los exámenes de la Prueba de Acceso a la Universidad. Debido a sus buenas notas, el pasado 7 de julio fue admitida en la facultad de Belas Artes de Pontevedra.
Ahora vive en esta ciudad, donde empezará una nueva etapa.
Shiva frente a la facultad de Belas Artes de Pontevedra.
Casi sin palabras, Shiva admite sentir "moita emoción".
Cuando finalice sus estudios, quiere poder dedicarse en exclusiva a la pintura. "Busco a inspiración a veces polas calles e outras uso fotos", señala sobre su proceso artístico con el que retrata, sobre todo, a personas.
La Mariña lucense, destino de la emigración indonesia
El fenómeno de la emigración indonesia hacia España es especialmente patente en municipios como Burela, donde creció Shiva.
Aquí, los últimos datos ofrecidos por el Concello registran un total de 323 personas de Indonesia, ocho de ellas mujeres y 315 hombres. El perfil habitual es el de un hombre adulto que viene a trabajar de manera temporal, en su mayoría en el sector del mar.
Mario Pillado Mon, teniente de alcaldesa, explica que muchos de ellos llegan directamente con contratos de trabajo temporales para trabajar en el sector del mar. Debido a que pasan largas temporadas lejos de tierra, su arraigo en la localidad se complica.
"Hai moita remuda", indica, detallando que "cando envían diñeiro invirten en negocios agrogandeiros alí e unha vez lles vai ben deciden volver".
En Burela "case non hai familias de Indonesia" y la de Shiva fue una excepción.
Muy cerca de aquí, en Xove, la situación es muy similar.
Su alcalde, Demetrio Salgueiro, coincide en señalar el mismo fenómeno migratorio: hombres llegados de Indonesia a trabajar en el sector de la pesca y que pasan temporadas cortas en la localidad.
Aquí viven unos 200 que "casi todo el tiempo están en el mar".
"A diferencia de otras comunidades, viene el trabajador solamente. Hacen una vida muy tranquila y no se integran mucho socialmente con la comunidad. ", cuenta.
El alcalde recuerda que llevan a cabo "un trabajo duro. Se relacionan poco porque casi siempre están trabajando y se les ve poco por el pueblo".
Como en otras zonas de la Mariña, "tratamos de que lleven una vida cómoda. Son gente trabajadora y nada problemática".