PabloRodriguez
El secreto del nuevo atractivo industrial de A Coruña
Pablo Rodríguez, gerente del polígono de Carballo, pone en valor la Oficina de Promoción Tecnolóxico-Industrial, una iniciativa clave para fortalecer el tejido industrial
A Coruña atraviesa un momento especialmente sólido en el ámbito industrial, consolidándose como uno de los principales motores de generación del PIB en Galicia y una de las áreas más dinámicas en términos de exportación a nivel nacional. En este contexto, iniciativas como la Oficina de Promoción Tecnolóxico-Industrial (OPTI) resultan clave para dotar de coherencia a este impulso, canalizar oportunidades y reforzar la capacidad de atracción de nuevos proyectos empresariales.
Vivimos en un contexto global incierto, donde la competencia por atraer inversión y talento se intensifica. En este escenario, los territorios mejor posicionados no son únicamente aquellos con disponibilidad de suelo industrial, sino los que ofrecen ecosistemas empresariales e innovadores maduros, acompañamiento efectivo y, sobre todo, una visión coordinada del desarrollo.
En el área metropolitana coruñesa y su entorno más inmediato, esta transformación se está articulando a través de la OPTI. Se trata de una iniciativa liderada por la Cámara de Comercio de A Coruña, con el respaldo de otras instituciones clave. Su misión es clara: facilitar la implantación y el desarrollo de proyectos tecnológicos e industriales que generen sinergias con el tejido productivo local y aporten valor al conjunto del territorio.
La OPTI actúa como una auténtica puerta de entrada para la inversión, ofreciendo un acompañamiento integral desde el primer contacto hasta la puesta en marcha del proyecto. Este proceso incluye asesoramiento estratégico, conexión con agentes del ecosistema de innovación, identificación de localizaciones industriales óptimas y apoyo en la interlocución con las distintas administraciones públicas.
Resultados tangibles en sectores de alto valor añadido.
En un periodo relativamente corto, la OPTI ya ha demostrado su impacto. Actualmente acompaña a decenas de proyectos empresariales —en su mayoría de carácter internacional— en sectores como las tecnologías de la información, la e-salud, la logística avanzada, las energías renovables, el agrotech o la economía circular. Varios de estos proyectos se encuentran en fases avanzadas de implantación, lo que refuerza el creciente atractivo del área coruñesa como destino para la inversión tecnológica e industrial.
Estos resultados no son casuales. Responden a una estrategia deliberada de posicionamiento territorial que combina tres elementos clave: infraestructura industrial disponible, talento cualificado y un modelo de acompañamiento real y eficaz.
Otro de los factores diferenciales es su capacidad de articulación institucional. La OPTI ha logrado alinear a dos actores estratégicos como son la Universidade da Coruña y la Autoridad Portuaria, junto a cuatro ayuntamientos de marcado perfil industrial: A Coruña, Carballo, Curtis y Cerceda. Esta alianza institucional, a la que presumiblemente se irán incorporando nuevos agentes, ha permitido diseñar y ejecutar una estrategia conjunta de atracción de inversiones en un eje industrial con vocación tractora, reforzando su atractivo y competitividad industrial.
La combinación de estos actores configura un ecosistema de apoyo poco habitual en regiones urbanas de tamaño medio como la nuestra. Este factor resulta determinante para atraer inversores exigentes, que buscan certezas más allá de la mera disponibilidad o coste del suelo.
El mayor valor: convertir potencial en realidad.
La promoción económica ha evolucionado hacia modelos en los que la clave ya no es sólo captar proyectos, sino generar las condiciones necesarias para que su implantación sea efectiva y sostenible. En este nuevo paradigma, A Coruña y su área de influencia cuentan con los ingredientes necesarios: talento, infraestructuras, tejido empresarial consolidado y capacidad de innovación.
Iniciativas como la OPTI son las que conectan esos elementos y los transforman en resultados tangibles: proyectos empresariales, empleo de calidad, innovación aplicada y un futuro económico más sólido.
En última instancia, el atractivo de un territorio no se mide sólo por lo que ofrece, sino por su capacidad para generar confianza, reducir la incertidumbre y garantizar la viabilidad de los proyectos. Ese es, en esencia, el verdadero secreto del nuevo atractivo industrial de A Coruña.