En el tejido empresarial gallego, la financiación debe ser mucho más que una simple cuestión de números: es el motor que permite a las empresas sobrevivir a las tormentas y prosperar en los días soleados. Como en la trilogía de Star Wars, donde la alianza de fuerzas diversas es clave para la victoria, aquí la clave está en coordinar los distintos tipos de financiación: pública, bancaria y alternativa.

Pero… ¿qué ecosistema de empresas encontramos en Galicia? Galicia es tierra de pymes, grandes grupos industriales y empresas familiares que deben adaptarse a un entorno cambiante y a veces hostil. La economía gallega, marcada por sectores tradicionales como la automoción, la alimentación, el textil o la pesca, convive con nuevas iniciativas tecnológicas y startups que buscan su hueco en el mercado global. Esta diversidad hace que las necesidades de financiación sean tan variadas como las propias empresas.

La financiación pública, con sus préstamos blandos, ayudas y subvenciones, actúa como el escudo que protege en los momentos de mayor incertidumbre. Programas autonómicos, nacionales y europeos ofrecen oxígeno en forma de fondos para innovación, internacionalización o digitalización. Sin embargo, este escudo no basta por sí solo: la banca tradicional sigue siendo clave para muchas compañías, ofreciendo recursos para el día a día y para proyectos de expansión. La relación con las entidades financieras exige transparencia, solvencia y, cada vez más, una gestión profesionalizada de la información financiera.

Pero en los últimos años, han surgido nuevas fuentes alternativas —crowdfunding, fondos de inversión, plataformas fintech— que aportan la agilidad y flexibilidad que exige el mercado actual. Estas alternativas permiten acceder a capital sin depender exclusivamente de los bancos o de la administración, pero requieren un conocimiento profundo de sus condiciones, riesgos y oportunidades. Entenderlas, utilizarlas y complementar las fuentes tradicionales con ellas es uno de los retos para el tesorero de hoy en día.

No existe una receta mágica. El verdadero reto está en conseguir un mix eficiente de financiación que combine el mejor precio, la máxima flexibilidad y la disponibilidad inmediata. En épocas de bonanza, la empresa puede permitirse ser selectiva; en tiempos de crisis, la coordinación entre fuentes se convierte en cuestión de supervivencia. Cada elemento aporta una habilidad única: la financiación pública puede ser tal vez más lenta en su consecución, pero eficiente en precio y sólida, la bancaria es estable, pero exige no pocas veces garantías y entender y conocer el negocio, y la alternativa es rápida pero puede resultar más costosa.

Ir mejorando el mix y contactando a las distintas fuentes se convierte en uno de nuestros trabajos clave como tesoreros. La gestión activa de la financiación implica negociar condiciones, anticipar vencimientos, diversificar riesgos y mantener siempre abiertas varias puertas. Porque, como decía Churchill, "El éxito consiste en ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo", y en Galicia, el entusiasmo empresarial se alimenta de una gestión financiera inteligente y flexible.

La experiencia demuestra que las empresas que sobreviven y crecen no son necesariamente las más grandes, sino las que mejor coordinan sus recursos financieros. La planificación estratégica, el análisis continuo de escenarios y la capacidad de anticipar tensiones de liquidez son esenciales. Aquí, la tecnología juega un papel fundamental, permitiendo integrar información, automatizar procesos y mejorar la transparencia ante financiadores.

La digitalización de la función financiera permite a las empresas gallegas monitorizar en tiempo real su posición de tesorería, simular escenarios de estrés y preparar documentación fiable para bancos, inversores o administraciones. Herramientas como los sistemas de gestión financiera, el business intelligence o la automatización de procesos (RPA) liberan tiempo para el análisis y la toma de decisiones, y refuerzan la credibilidad de la empresa ante terceros.

Además, la transparencia y la calidad del reporting financiero se han convertido en factores diferenciales. Los financiadores valoran cada vez más la capacidad de las empresas para presentar información estructurada, coherente y trazable. La confianza se construye con datos, pero también con la capacidad de anticipar y gestionar los riesgos.

En Galicia, la coordinación entre las distintas fuentes de financiación debe ser vista como una orquesta: cada instrumento tiene su momento, pero solo la armonía permite afrontar épocas problemáticas y gestionar el crecimiento sin desafinar. El CFO o el tesorero de la empresa gallega, lejos de ser un mero contable, se convierte en el director de esta sinfonía, capaz de negociar, anticipar y adaptar el mix financiero a las necesidades cambiantes del negocio.

El liderazgo financiero implica estar al tanto de las novedades del mercado, conocer las oportunidades de ayudas públicas, mantener relaciones fluidas con la banca y explorar nuevas alternativas de financiación. También supone formar equipos preparados, capaces de analizar, negociar y ejecutar operaciones complejas en un entorno cada vez más exigente.

En definitiva, la financiación empresarial en Galicia es una aventura digna de película. Solo quienes logren coordinar de forma eficiente la financiación pública, bancaria y alternativa, y consigan un cóctel óptimo de precio, flexibilidad y disponibilidad, estarán preparados para afrontar cualquier desafío. La clave está en la acción coordinada y estratégica y en la alta profesionalidad de los equipos que deben estar al tanto de las distintas innovaciones y de la oferta en mercado de las distintas fuentes de financiación existentes.

El “Retorno del Tesorero” no es solo el final de una trilogía, sino el inicio de una nueva etapa donde la vigilancia, la adaptación y la búsqueda constante de la mejor combinación financiera serán la diferencia entre sobrevivir o quedarse atrás. Porque en el universo gallego, como en las mejores sagas, solo los que se reinventan y coordinan sus fuerzas logran escribir su propio final feliz.

José Carlos Cuevas de Miguel

Socio Director de Transformación & Turnaround de Crowe Spain