Futura Casa de Outeiro
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Casa de Outeiro ya supera el millón de euros para recuperar una histórica propiedad de la Ribeira Sacra
Más de 160 inversores se han sumado ya al proyecto impulsado por Juan Luis Vázquez en Quiroga, que busca alcanzar los dos millones de euros y transformar una casa señorial en ruinas en un espacio de alojamiento, gastronomía, vino y experiencias
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Una casa señorial en ruinas, 30 hectáreas de terreno y un viñedo circular en la Ribeira Sacra son el punto de partida de un proyecto que quiere demostrar que el rural gallego también puede atraer inversión, talento y nuevos modelos de negocio. Casa de Outeiro ha superado ya el millón de euros de financiación privada y avanza ahora hacia su siguiente objetivo: llegar a alcanzar los dos millones necesarios para continuar desarrollando una iniciativa que mira mucho más allá de la recuperación de un inmueble.
Al frente se encuentra Juan Luis Vázquez, fundador de un proyecto que nació en Quiroga y que tiene también un importante componente personal. La propiedad fue adquirida en 2019, pero la relación de Vázquez con este lugar se remonta mucho más atrás.
"La decisión fue 100% emocional en el primer instante. Esa casa marcó la infancia de muchos niños del territorio. Mi padre me llevó a verla cuando tendría unos nueve años", recuerda. Durante mucho tiempo, aquel inmueble representó para él algo prácticamente inaccesible. "Desde entonces siempre la tuve en mente como aquello a lo que los que somos de origen humilde nunca podremos acceder. Pero la vida es caprichosa y hoy mi propósito es recuperarla y, con ella, todo este territorio", añade.
A esa conexión emocional se sumó después la vertiente empresarial. La finca cuenta con unas 30 hectáreas y en ella se ha creado un viñedo circular con ocho variedades y diferentes tipos de suelo. La propiedad alberga además la Casa de Outeiro, una construcción histórica cuya primera referencia documental se remonta a 1488. "Es una casa histórica del territorio que sufrió el abandono que sufren muchas de las casas importantes del rural gallego", explica Vázquez.
Más de un millón de euros y 160 inversores
Uno de los principales pasos dados por Casa de Outeiro está en su modelo de financiación. El proyecto está realizando una emisión de acciones que permite a los inversores convertirse en propietarios de una parte de la compañía.
La captación ya supera los 1,1 millones de euros, según explica Vázquez, y cuenta con más de 160 inversores que han confirmado su participación y firmado el correspondiente acuerdo de inversión. El objetivo mínimo marcado está en los dos millones.
"Hasta aquí hemos llegado con la emoción, hablando de propósito y contagiando a la gente la idea de recuperar no solo el patrimonio de una casa importante, sino también un territorio", señala.
El siguiente paso será reforzar la parte empresarial del proyecto. "Ahora vienen anuncios y cosas más relacionadas con el orden: qué va a pasar, cuándo va a pasar, quién es el responsable y hacia dónde va el CAPEX. Es una parte que un inversor también necesita recibir", destaca.
La entrada mínima se ha fijado en 2.000 euros, una cantidad que desde Casa de Outeiro denominan ticket territorial. La intención, explica su fundador, es que el proyecto no pierda su vínculo con Galicia y con los propios habitantes de la comarca. "Tiene que haber gente del territorio en el proyecto. No podemos desligarlo de la gente de la comarca ni de la gente de Galicia, porque ahí es donde está el ADN gallego", sostiene.
La participación y los derechos de cada socio dependen de la cantidad invertida. "Lo que están comprando son acciones y los socios tienen el capital relativo al dinero que aportan", explica.
Además de la participación societaria, la comunidad de propietarios contará con diferentes ventajas vinculadas al futuro complejo, como vinos, noches de alojamiento, acceso a eventos privados o determinados servicios en función de la modalidad de inversión.
De una casa en ruinas a un alojamiento de ocho habitaciones
El proyecto definitivo contempla transformar la propiedad en un espacio orientado a un turismo de alto nivel. Casa de Outeiro contará con un hotel boutique de ocho habitaciones, un asador y una propuesta gastronómica, un salón de eventos y una zona dedicada al bienestar y la longevidad.
También se proyectan diferentes experiencias vinculadas al paisaje y al territorio, además de servicios como un barco y una zona de helipuerto.
La intención, sin embargo, no es limitarse a construir un alojamiento. "Podríamos haber hecho simplemente una casa rural, pero no", resume Vázquez. El modelo busca combinar diferentes líneas de negocio para generar actividad económica y empleo alrededor de la propiedad.
La bodega, de hecho, ya está en funcionamiento. "Elaboramos desde el año 2020, llevamos siete añadas. La gente entra en un negocio en marcha y entra en la propiedad igual que los socios que ya estamos", añade.
A ella se añadirán progresivamente el restaurante, los eventos, el alojamiento, las experiencias y los servicios de bienestar. "Todo eso son fuentes de ingresos. Y de creación de empleo y recuperación para el territorio", apunta.
Para el fundador, la clave estará en conseguir que la estancia vaya mucho más allá de las propias instalaciones. Un atardecer en pareja en alguno de los puntos del entorno, un picnic acompañado de una copa de vino o actividades diseñadas alrededor del paisaje son algunos de los ejemplos que plantea. "Lo que queremos es diseñar experiencias que sean inolvidables", añade.
Apertura prevista entre 2029 y 2030
El dinero captado se destinará fundamentalmente a la rehabilitación del inmueble y a poner en marcha las diferentes unidades de negocio. Actualmente, Casa de Outeiro dispone ya de una licencia de consolidación de ruina que permite intervenir en los muros que se conservarán.
Una vez cerrada la ronda de capital, el siguiente paso será avanzar con el proyecto de ejecución y las correspondientes licencias. La hoja de ruta sitúa la apertura a finales de 2029 o principios de 2030, con una ventana aproximada de seis meses que podría variar en función del desarrollo de las obras.
El proyecto cuenta además con una constructora que ha entrado en el capital y con una ingeniería que asumirá la coordinación de las distintas áreas vinculadas a la construcción.
Para Vázquez, esta nueva fase resulta fundamental. "Hasta ahora nos hemos centrado en la emoción. Pero hay una estructura de negocio, un plan y una hoja de ruta muy concreta", afirma.
Un modelo que aspira a repetirse
La ambición de Casa de Outeiro tampoco termina en Quiroga. Sus impulsores plantean esta iniciativa como un posible proyecto piloto que pueda replicarse en otros territorios, siempre que cuenten con las condiciones paisajísticas, patrimoniales y turísticas necesarias. "Está en la hoja de ruta que este sea el primer activo, el primer modelo y el primer poryecto de una serie", explica Vázquez.
Antes, el objetivo está en devolver la vida a una propiedad que permaneció durante décadas abandonada y conseguir que el propio territorio la sienta como suya.
"Me gustaría que la comarca lo viva como un icono, como un lugar de referencia que levante la confianza de un pueblo", señala. Y tiene clara la imagen que le gustaría encontrar cuando la rehabilitación termine: conservar parte de las paredes y las huellas de la ruina y combinarlas con materiales contemporáneos: "Quiero que sea un lugar de orgullo para ellos. Algo que permita decir: mira, esto salió adelante".