Marta Fierro e Irene Termenón, gallegas en la acampada en la Puerta de Sol de Madrid.

Marta Fierro e Irene Termenón, gallegas en la acampada en la Puerta de Sol de Madrid. Cedidas

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Marta e Irene, gallegas acampadas en Madrid: "Reivindicamos la congelación de los alquileres"

Cientos de personas se han concentrado en la Puerta del Sol desde donde demandan una solución urgente al problema de la vivienda y la aprobación del Decreto Maricarmen

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Desde el pasado sábado cientos de personas han acampado en la Puerta del Sol de Madrid para demandar soluciones urgentes al problema de la vivienda. Lo que comenzó como una manifestación en defensa de Maricarmen, la mujer de 87 años desahuciada de su casa la semana pasada, desembocó en una protesta improvisada que recuerda al 15M del 2011.

Ahora, 15 años después, el foco está en poner freno a los desahucios y parar el incremento del precio de los alquileres, dos de las demandas centrales de una protesta a la que se han sumado centenares de personas, varias de ellas de Galicia.

Marta Fierro, conocida artísticamente como Eme DJ, tiene 44 años y lleva 26 viviendo en la capital.

Natural de Sada, explica que acude a esta protesta en solidaridad. Ella es propietaria, pero está afiliada al Sindicato de Inquilinas, así que se ha presentado en la Puerta del Sol —y en manifestaciones anteriores— desde su "privilegio" para apoyar y mostrar su rechazo "a que los fondos buitre estén comprando todo para conseguir el mayor dinero posible en el menor tiempo posible".

"Nuestra mayor reivindicación es la congelación de los alquileres para que no sigan subiendo y también limitar a los fondos buitre", recalca. En su entorno hay personas a quienes "les han llegado a triplicar el alquiler y han tenido que irse de Madrid".

Irene Termenón, de Vigo, tiene 28 años y lleva casi una década viviendo en la capital, todos estos años como inquilina y viendo cómo "medramos e a mesma xente que nos mudamos a Madrid cos nosos soños non os estamos puidendo cumprir polo problema da vivienda. Teño amigas ás que botaron da casa. A min mesma me botaron da casa para subir o prezo".

En estos casi 10 años, esta joven gallega ha visto cómo "os barrios cambian, tes que irte cada vez máis lonxe e ves como as túas amigas se teñen que mudar a cada pouco tempo".

Antes de estas últimas movilizaciones, la viguesa acudió también a los dos últimos intentos de desahucio de Maricarmen para intentar frenarlos.

"Estiven no seu portal e cando segues un caso concreto conectas moito emocionalmente", reconoce.

Os barrios cambian, tes que irte cada vez máis lonxe e ves como as túas amigas se teñen que mudar a cada pouco tempo

Irene Termenón, gallega en Madrid

Por eso ahora, con esta movilización, recalca que "o fin último é evitar que volva suceder isto, que pasa todos os días. Pero tamén a conxelación dos prezos, que os contratos teñan un carácter indefinido e, simplemente, lograr a mellora da vida das inquilinas".

Sobre la acampada, Marta explica que está todo "bastante organizado", con un servicio de limpieza formado por voluntarios, toldos extendidos para protegerse de la lluvia que esta tarde cae ya sobre Madrid y con comida y agua suficientes. "No se puede decir que sean comodidades, pero la gente está animándonos y apoyándonos con mantas, sacos, agua...", indica.

Irene coincide en destacar la organización. Después de acudir a su puesto de trabajo, tiene previsto pasar una noche más aquí.

"Hai de todo porque estamos no epicentro de Madrid, pero o ambiente é de axuda e ilusión", añade.

También hay quienes se acercan a curiosear, tanto para apoyar como para no hacerlo, e incluso, comenta Marta, "hay guías turísticos que se están parando aquí y explican a los turistas lo que somos".

Unas 250 tiendas de campaña ocupan este lunes una de las ubicaciones más simbólicas de Madrid. El sábado eran solo una treintena.

En la mayor parte de ellas se concentran personas entre 20 y 30 años. "De toda la gente que me rodea ahora mismo, yo soy de las mayores", cuenta la sadense. Ella vino sola, pero enseguida se sintió arropada por quienes ya estaban en Sol.

Irene es una de estas jóvenes y resalta que, durante el día, hay talleres infantiles y que también son muchos los mayores que se acercan a mostrarles su apoyo y agradecerles estar ahí.

Ecos del 15M

Con el ruido de cientos de manifestantes de fondo, Marta explica que en esta ocasión acude a la concentración durante el día, pero que ella formó también parte del movimiento de los indignados del 15M, hace ahora 15 años.

"Es bastante diferente porque aquí hay un objetivo común, el de la vivienda y que dejen de echar a la gente de sus casas y se den ayudas a la gente para poder pagarse una vivienda dentro de su ciudad", señala.

Tienen todos el mismo problema en común. Esto está uniendo mucho

Marta Fierro, gallega en Madrid

De todas formas, sí cree que esta movilización podría llegar a tener el alcance que en su día tuvo el 15M.

"He hablado con gente que no está afiliada a ningún partido ni ninguna organización y tienen todos el mismo problema en común. Esto está uniendo mucho", valora.

Irene tenía 13 años entonces, así que está viviendo el momento actual como algo "histórico".

"Hai xente que no 15M, que é o que máis se asemella, non puidemos estar porque eramos cativos pero é unha referencia histórica que tiñas na cabeza. De repente, estar vivindo algo parecido, é moi emocionante", subraya.

Votación del Decreto Maricarmen

En principio, la acampada —que arrancó el sábado tras una protesta multitudinaria en la capital— se extenderá hasta mañana martes.

Será entonces cuando se vote en el Consejo de Ministros el llamado Decreto Maricarmen, un paquete de medidas para avanzar en la solución del problema de la vivienda.

En este sentido, Marta expresa que espera "que se cumpla", aunque recalca que "ya no me creo demasiadas cosas de los políticos".

Desde Sol, sus reivindicaciones van dirigidas a todas las administraciones, desde el Ayuntamiento hasta el Gobierno central pasando por las Comunidades Autónomas.

Irene admite que quiere ser positiva, pero "o que me vén dicindo a historia e os movementos sociais que vivín nos últimos tempos non me dan pé a crer que realmente poida pasar algo. Pero sinto que isto é especial, que a xente está moi farta e que realmente este caso concreto nos inspirou a todas".

Por eso, si las propuestas no salen adelante, Marta reconoce que "habrá que tomar medidas" y no descartan continuar con movilizaciones entre ellas, quizás, la propia acampada.

Irene va más allá y considera que "deberíamos continuar pase o que pase co decreto. Estamos fartas de moitas cousas e debería extenderse aproveitando a enorme infraestrutura que se levantou en Sol. Sería desperdicialo se mañá, pase o que pase, marchamos a casa".