Dos ejemplos de fabricación industrializada en Galicia: la planta de Estrella Galicia en Morás (Arteixo) y un edificio de viviendas en Santiago.

Dos ejemplos de fabricación industrializada en Galicia: la planta de Estrella Galicia en Morás (Arteixo) y un edificio de viviendas en Santiago. Cedidas

Inmobiliario

El modelo industrializado de la construcción en Galicia, una "obligación" que fortalece el sector

La prefabricación, con procesos en taller que ahorran tiempos y costes y refuerzan la calidad, consolida su impacto en la comunidad, "potencia" en esta especialización

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El bipartidismo aparca en ocasiones su clásica confrontación de criterios, posturas y decisiones para coincidir en asuntos de urgencia. La vivienda lo es, y en tiempos de continua discusión y gresca parece inaudito que gobiernos contrarios apuesten por las mismas fórmulas para encontrar soluciones. Como ocurre con la construcción industrializada.

El Gobierno estatal (PSOE-Sumar) anunció a mediados del año pasado una inversión de 1.300 millones de euros en préstamos en diez años para aumentar la edificación prefabricada, las viviendas industrializadas, a través de un programa con fondos europeos. Objetivo: 20.000 pisos en una década construidos según este modelo.

A finales de 2025, el Gobierno gallego (PP) ensalzaba este método de construcción en el inicio de las obras de unos pisos prefabricados en Vigo. El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, apelaba a la modernización del sector, reafirmado poco antes con la suscripción de un convenio con el Clúster da Construción para fomentar la incorporación de técnicas industrializadas.

La administración gallega aspira a duplicar su parque residencial hasta las 8.000 viviendas en esta legislatura; unas 3.000 están en marcha y 400 utilizan la fabricación industrializada. Un modelo que, aunque hoy cubre solo el 5% de la demanda de ejecución de obra residencial, convierte ya a Galicia, según el sector, en "potencia" de la especialidad.

Obras en la nueva fábrica de Estrella Galicia en el polígono de Morás.

Obras en la nueva fábrica de Estrella Galicia en el polígono de Morás. Cedida

Sostenibilidad, rapidez en la ejecución, ahorro de tiempo, calidad en la fabricación. Son características que definen la construcción industrializada, en la que el proceso de creación de módulos, piezas y elementos constructivos se desarrolla mayormente en la fábrica o el taller y no en el lugar donde se edifica, facilitando la reducción de imprevistos y del número de operaciones.

"Conciliar y aprovechar"

La espectacular nueva fábrica de Estrella Galicia en el polígono de Morás en Arteixo (A Coruña), inaugurada a mediados de 2025 tras dos años y medio de obras, es un ejemplo de construcción industrializada. También hay instalaciones sanitarias y edificios públicos en Galicia que han seguido el mismo proceso.

Rueda proclamaba en octubre pasado que Galicia aspira a situarse en vanguardia de la edificación pública industrializada, un proceso de cambio en la construcción que en la comunidad ya implica a unas 200 empresas que "de una manera u otra trabajan en procesos industrializados", apunta el presidente del Clúster da Construción de Galicia, Diego Vázquez Reino.

"El avance de la construcción industrializada no supone desterrar la construcción tradicional. Abre la posibilidad de aprovechar potencialidades para cumplir con una de las primeras necesidades del país, la vivienda"

Diego Vázquez Reino, presidente del Clúster da Construción de Galicia

"No es una moda ni una elección. Es una obligación. La industrialización consiste en aprovechar los avances tecnológicos y de talento en el ámbito de las infraestructuras y la construcción. Su avance coincide con una falta grave de renovación de talento y de recursos humanos del sector. Por tanto, tenemos la obligación de dar respuesta a un cambio transformador de paradigma: de la construcción tradicional al modelo industrializado", juzga Vázquez Reino.

Diego Vázquez Reino, presidente del Clúster da Construción de Galicia.

Diego Vázquez Reino, presidente del Clúster da Construción de Galicia. Laura Mateo

La consolidación de este cambio no supone "desterrar" la construcción tradicional, recalca el presidente del Clúster, sino que abre la posibilidad de "conciliar" y "aprovechar potencialidades" en el esfuerzo por satisfacer "una de las primeras necesidades del país, la vivienda".

Reino incide en el término "cadena de valor" gallega, de la que destaca la disponibilidad de madera, aluminio y piedra, materias primas ampliamente utilizadas por "importantes empresas en el mundo de la prefabricación".

Mano de obra y precios

El aumento de empresas especializadas, añade, supondrá no solo la ampliación de su nicho de mercado y el refuerzo del "ecosistema constructivo", sino el aumento paulatino de mano de obra en el sector.

"Cuando haya más oferta notaremos la mejora económica en costos y procesos. El Clúster capitanea este proceso junto a los demás actores, desde empresas a colegios profesionales", defiende Vázquez Reino.

Con cautela en sus previsiones, el presidente cree además que la fabricación industrializada puede contribuir a "estabilizar" el sector de la vivienda y quizá a contener los precios: "Primero hay que superar este periodo de volatilidad grande a varios niveles: falta de trabajadores, inflación laboral, bruscos incrementos de precio en las materias primas, alteración de mercado... Poco a poco el mercado se va conteniendo pero es difícil aventurar cuándo se estabilizará".

Lo que falta por desarrollar

Las empresas de la construcción que en los últimos años han desarrollado técnicas industrializadas miden con optimismo el alcance de su actividad. Resaltan la especialización tecnológica y la rapidez en la fabricación, así como la superación de prejuicios respecto a la construcción tradicional. Pero apuntan también tareas por hacer.

"Para consolidar el cambio es necesario que todos los elementos de inversión, regulación, gestión de suelo, formación y capacidad productiva avancen de forma coherente", proponen fuentes de la compañía Home3, de Bergondo.

Una vivienda unifamiliar prefabricada en Outeiro de Rei (Lugo).

Una vivienda unifamiliar prefabricada en Outeiro de Rei (Lugo). Cedida

"Es complicado precisar si la fabricación industrializada será suficiente, ya que su tejido industrial está por desarrollar. En cualquier caso, es fundamental invertir si queremos revertir la situación actual y modernizar tanto el sector como sus métodos constructivos", expresan fuentes de Cube, empresa con sede en Carballo.

Lo hecho y lo que está por desarrollar, las bases, los trabajos, las perspectivas y las potencialidades están sobre la mesa y se analizarán el mes próximo en un foro del sector en Santiago.

El encuentro estratégico Galibuild, convocado el 12 y 13 de marzo, contará con más de treinta ponencias y la exposición de casos gallegos que abordarán aspectos como el impacto del modelo industrializado, su capacidad competitiva, la colaboración institucional y la implantación de una cultura profesional que, como señala Vázquez Reino, tiene como reto principal facilitar el acceso a la vivienda.