El "rincón especial" de las velas en Santiago: "No las vas a encontrar en ningún otro sitio"
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El "rincón especial" de las velas en Santiago: "No las vas a encontrar en ningún otro sitio"
En 2009 Mariana (o Ana) se puso al frente de la Cerería Cinco Calles, abierta desde el año 1940 por sus suegros. Se trata de la tercera generación de este local que también cuenta con una fábrica en el Polígono do Tambre donde elaboran sus propias velas y que la propia dueña decora manualmente
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El buen olor de las velas ya se deja oler nada más abres la puerta del número 5 de la Rúa do Castro, allí está Mariana, aunque todos la llamen Ana, que se puso al frente de la Cerería Cinco Calles en el año 2009, siendo la tercera generación de esta tienda de velas que abrieron sus suegros en el año 1940. Cuentan, además, con una fábrica propia en el Polígono do Tambre en dónde trabajan su marido y su hijo.
Tanto la fábrica como la tienda, en un principio, estaban especializadas únicamente en tema religioso. Poco a poco, y sobre todo con la llegada de Ana a la tienda, fueron incorporando productos nuevos, "hay muchas cosas en la tienda implantadas por sugerencia de clientes", explica Ana, quien dejó una empresa y un nivel de vida más estresante para atender el local, "gané en calidad de vida".
"Mantuve el comercio tal como estaba más o menos un año, para que la gente se acostumbrara a que solo había cambiado la dependienta. Cuando ya todo el mundo me conocía, era el momento de darle una vuelta importante a la tienda. Empecé a meter esotérico, decoración y cositas que no había", apunta la dueña, "no te puedes quedar atrás: tienes que ir con los tiempos".
Algunos tipos de velas del local
Velas de varios colores, tamaños o aromas, es muy difícil no encontrar lo que se busca en esta cerería que, además, producen y elaboran artesanalmente. "En la fábrica hay un proceso artesanal: hay un tipo de velas que se fabrica todavía con el sistema de toda la vida, luego vas metiendo máquinas y vas modernizando. No solo hacemos velas para iglesia, velas perfumadas, velas decorativas, velas para ceremonias", explica Ana.
Una modernización que afecta también a los tipos de velas que se encuentran en el local, "en los aromas también te tienes que ir modernizando y enceras". Así, conviven velas de "toda la vida", con unas elaboradas con cera ecológica, pensadas para personas con alergias a químicos. "Tenemos una línea de velas 100% ecológicas: las esencias, las ceras vegetales e incluso la mecha que es de madera", apunta Ana.
Fabricación propia
Su marido y su hijo desde su fábrica del Polígono elaboran velas que venden no solo para vender en la tienda de Santiago, también para enviar a otros lugares de Galicia y España. En ella conviven procesos más manuales con otros más modernos.
"Hay unas máquinas que siguen siendo manuales. Es un proceso lento, pero es un tipo de vela que hacemos solo en esa máquina porque quedan muy bonitas", explica Ana. También tienen otras máquinas que "disparan velas", bromea Ana, "es el mismo tipo de cera, pero la elaboración es distinta: es en polvo. El polvo va cayendo, la máquina lo prensa y va sacando velas".
"Nuestra fábrica tiene ahora parte de producción “a lo bestia” porque si no el mercado te come. Pero después tenemos muchos productos elaborados solo aquí que los hacemos solo para nosotros", comenta.
La elaboración de sus velas está muy cuidada, un proceso lento basado en "prueba y error", para obtener el mejor resultado. Sus velas perfumadas están hechas con parafina refinada, "muy limpia" que no echa humo negro y no manchan; sus velas vegetales y ecológicas están hechas con una cera vegetal que se saca de la soja.
Para las perfumadas, cuenta Ana que también van haciendo pruebas, "a veces huele poco y otras te pasas de olor", un trabajo que "compensa" junto con su marido que casi no tiene olfato, mientras ella tiene bastante. "Si a mí me huele mucho es porque el aroma va bien, enseguida percibo los olores", aclara.
El olor a miel, su "top ventas"
Vainilla, lavanda, frutos del bosque... hay olores que siempre triunfan,pero hay un aroma que sobresale en la Cerería Cinco Calles, la miel, "nuestro top ventas", que tienen en varios formatos.
Vela de miel de la Cerería Cinco Calles
Las velas no solo sirven para iluminar o para decorar, también influyen en la salud de la gente. Así, la vela con aroma a miel "es la que llaman la vela del endulzamiento", explica Ana, "se usa para muchas cosas: para tranquilizar a las personas, reuniones de amigos. El aroma actúa como aromaterapia: calma y baja revoluciones".
En sus cientos de velas también encontramos unas que llevan hierbas y que elabora la propia Ana, quien recoge también las hierbas. Se las enseñó a hacer "un druida" quien le explicó todo el proceso: las hierbas que eran, cuándo recogerlas y cómo elaborarlas. Unas velas elaboradas manualmente que, como añade Ana, "no las vas a encontrar en ningún sitio".
Velas de hierbas elaboradas manualmente por Ana
Ana, además de elaborar sus propias velas, también las dibuja y decora manualmente. Dice que llegó a la pintura "un poco por casualidad" pero que es algo que le encanta, "cuando me traen un dibujo y me dicen si lo puedo plasmar en una vela, para mí es un reto" y así puede llegar a dibujar a El Principito, a Winnie the Pooh, "a veces me traen la tarjeta de invitación de una boda y la plasmamos toda en la vela".
Cuando su suegra estaba al frente del negocio, llevaba los cirios pascuales a un convento donde las monjas los pintaban. "Cuando yo cogí el negocio, un día dije: tengo que intentar, a ver si soy capaz de pintar algo en la vela. Empecé a hacer pruebas, ensayo y error, lo mismo que con los perfumes", rememora Ana.
"Siempre hay un cliente para un producto", explica mientras comenta una anécdota en la que, una vez, en esas pruebas de pintado dibujó una vela, "un churro, la dejé colgada y cuando pueda la limpio y vuelvo a probar". Mientras estaba colgada un sacerdote se fijó en ella, "qué vela más bonita", le dijo.
"Fue como una señal, porque yo lo iba a dejar: Fue como: continúa por ahí, que no vas mal. Empecé a probar y ahora hago lo que me da la gana: cirios pascuales, velas para regalar, para bautizos...".
Ana menciona "la suerte de trabajar muy bien todo el año", con el Día de los Difuntos y la Navidad como la época "más potente". "La de Semana Santa es muy fuerte para la fábrica, pero aquí no, aquí tampoco hay tanta tradición", comenta y así, desde el Polígono do Tambre salen velas para Viviero o Valladolid.
Un negocio familiar que mira a una cuarta generación
Lejos de llegar a cerrar las puertas de este negocio familiar e histórico, Ana confía en el relevo generacional y que su hijo, quien ya trabaja con la familia, se haga cargo y sea la cuarta generación de la Cerería Cinco Calles.
Un local en el que conviven todo tipo de clientes, "los de toda la vida", peregrinos o estudiantes. "Ahora mismo mi clientela es más joven que mayor" menciona Ana, "la gente joven te espabila y tengo conversaciones súper interesantes con estudiantes". Una gente joven que le aporta "cosas nuevas" y hasta le ayuda a la propia Ana con algo que, confiesa, no se le da tan bien: las redes sociales. "Tuve un problema con Instagram y me lo solucionó una chica jovencita", explica entre risas".
"Yo quiero mucho esta tienda", afirma la dueña que ve la Cerería Cinco Calles "como un rincón especial que tiene Santiago". De hecho, no está nada lejos de equivocarse, es una de las pocas cererías que conviven en la ciudad, y también en Galicia. Un rincón único y especial que ya forma parte de la historia de la propia ciudad.
"Renovarse e ir con los tiempos", resume Ana el éxito para abrir cada día las puertas de un negocio de más de 80 años de historia en la ciudad.