Más de un siglo vendiendo en Fonte de Santo Antonio de Santiago: Los negocios atan

Más de un siglo vendiendo en Fonte de Santo Antonio de Santiago: "Los negocios atan"

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Más de un siglo vendiendo en Fonte de Santo Antonio de Santiago de Compostela: "Los negocios atan"

Ana es la tercera generación de Deportes Romar, cuyo origen se remonta al siglo pasado y en la calle de enfrente donde su abuelo comenzó vendiendo máquinas de escribir o de coser. Ahora, es una tienda especializada en productos de deportes y la "única superviviente" de productos de pesca

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En los años 20 del siglo pasado, Vicente Romar abría las puertas de su comercio en el número 17 de la rúa da Fonte de Santo Antonio (donde actualmente está el bar O Cum), Casa Romar, un establecimiento que vendía máquinas de coser, de escribir, registradoras... y hasta daban clases en el propio local para aprender a usarlas.

Vicente Romar abrió su negocio familiar gracias al dinero conseguido cuando emigró a Cuba, "fue cuando se estableció aquí, fue comprando e invirtiendo en una serie de propiedades", comenta su nieta, Ana Romar. Cuando falleció Vicente, el local pasó a manos de su hijo, y en la actualidad lo regenta Ana, la tercera generación de Deportes Romar.

En el año 1999, el local se mudó para la calle de enfrente, en el número 30, y sus productos también fueron mudando. Las máquinas de coser se cambiaron por productos de armería o de pesca, de hecho, como menciona Ana, Deportes Romar es la "única superviviente" especializada en productos de pesca.

Por supuesto, no falta la ropa, calzado y complementos que le dan nombre al local, los productos de deportes son los grandes protagonistas. "Eso vende", dice Ana cuando se menciona el auge de prácticas como senderismo y trail. "Es todo ropa técnica, delgada, antes la ropa era muy pesada, ahora es más ligera", explica. En Deportes Romar hay "un abanico de todo", donde puedes encontrar polares por diez euros y otros por ochenta, "hay gente que no puede gastar eso, pero el de 10 sí", señala Ana.

"Es una tienda que lleva ya muchísimos años, hay gente que ya te conoce, que valora la tienda, el que tú le aconsejes, le enseñes, le muestres, pases un tiempo dedicado a ese cliente", destaca Ana con la sonrisa con la que siempre atiende y aconseja a sus clientes. La atención del cara a cara que se está perdiendo cada vez más.

Aunque, "nadie es fiel cien por cien" y la situación actual "no es como antes, que cada uno casi tenía una clientela fija". "Ahora hay que trabajarlos para que la gente esté contenta y vuelva", aclara Ana.

"Al turismo hay que agradecerle todo"

Con más de 100 años de historia, Deportes Romar es uno de esos comercios de Santiago que cada vez se ven menos. "Ahora el comercio local está desapareciendo", lamenta Ana. "Antes una persona se jubilaba y quedaba otra, había un traspaso o un relevo generacional. Ahora nada de nada".

"Al turismo hay que agradecerle todo", comenta la dueña, "porque son los que más te compran". Así, a partir de los meses de abril y mayo, con la llegada de peregrinos a la ciudad, tras recorrer cientos de kilómetros, agradecen una tienda especializada para comprar calzado y ropa que se adecúen a sus necesidades.

Por el lado contrario, Ana lamenta cómo las compras por internet, la llegada de grandes superficies y la pérdida de estudiantes han azotado más al comercio local. "Dejaron ir a los estudiantes a otras ciudades, el estudiante vivía y compraba en la ciudad".

Para ella se debería "facilitar los aparcamientos", teniendo en cuenta que, además, su comercio está al lado del parking de Praza Galicia, uno de los más céntricos de la ciudad y con más de 300 plazas de aparcamiento. Una posibilidad que no solo favorecería a su comercio, sino también a los demás establecimientos cercanos.

"Tú miras el Mercado de Abastos, lo están fastidiando. Habría que buscar alternativas, aunque sean al aire libre, tener algo para que la gente no tenga que andar buscando dónde aparcar, porque entonces ya van para centros comerciales, porque allí tienen todo a mano", menciona.

"Los negocios atan mucho", comenta Ana, en un tiempo donde abrir las puertas de tu propio comercio es "una lucha diaria". Rememora Ana cuando la rúa da Caldeirería era una zona "tan comercial", "la ves ahora y quedan tres o cuatro, es una pena".