En grande, Paloma Soto y Joana Montouto con un equipo de Esclavas. Arriba a la derecha, Gabriela Vázquez con un portero del Silva. Abajo, Cruz Sánchez en el banquillo del Bergantiños.

En grande, Paloma Soto y Joana Montouto con un equipo de Esclavas. Arriba a la derecha, Gabriela Vázquez con un portero del Silva. Abajo, Cruz Sánchez en el banquillo del Bergantiños. Cedidas

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Las chicas del fútbol de A Coruña que entrenan a los chicos: "El recelo ya se ha superado"

Paloma, Joana, Gabriela y Cruz son cuatro de las 33 entrenadoras de fútbol colegiadas en A Coruña que dirigen equipos masculinos. El debut histórico de la alemana Marie-Louise Eta en el Union Berlin de la Bundesliga es un ejemplo en el que se miran para mantener viva su pasión por el deporte

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Su nombramiento fue histórico: por primera vez una mujer entrenaría a un equipo de fútbol masculino de las cinco principales ligas europeas. La elegida para relevar en abril a un hombre en el banquillo del Union Berlin fue Marie-Louise Eta, de 34 años. El pasado fin de semana se despidió como técnica interina tras lograr mantener al club en la Bundesliga alemana. La próxima temporada se hará cargo del equipo femenino.

Cuando Gabriela Vázquez se enteró de la noticia se le puso el pelo de punta. "Rompí a llorar", confiesa. A Paloma Soto se lo contaron sus "niños". "Para mí fue una locura, por lo que representa para el fútbol femenino", admite. "Por fin, qué orgullo", exclamó Joana Montouto al saberlo.

Gabriela, Paloma y Joana son entrenadoras de fútbol de A Coruña. Dirigen a niños menores de edad en los clubes Silva y Esclavas. Muy cerca, en Carballo, Cruz Sánchez diseña las sesiones de trabajo y hace las alineaciones en un equipo alevín y otro infantil del Bergantiños.

Gabriela Vázquez, con los niños del Silva que entrena antes de un partido en los campos de A Torre.

Gabriela Vázquez, con los niños del Silva que entrena antes de un partido en los campos de A Torre. Cedida

Las cuatro han crecido con el fútbol, lo han practicado y han querido seguir dedicándose a este deporte desde los banquillos tras obtener el título de entrenadoras, "formando a los chavales en valores deportivos y humanos".

Son minoría en el fútbol coruñés de base, donde los hombres mandan en los vestuarios de benjamines, alevines, infantiles... Pero para los niños y niñas de los clubes a los que pertenecen no son extrañas ni diferentes. Marie-Louise Eta, quizá, se convierta en un espejo para ellas, el ejemplo de un hito alcanzable para el que no haya barreras de ningún tipo.

La cantera de Esclavas

"Por algo hay que empezar. Ojalá que no se quede ahí, en la noticia extraordinaria. En el fútbol, y en A Coruña por ejemplo, cada vez hay más mujeres fisios en equipos, psicólogas, entrenadoras, directivas... Ahí está Michelle Escotet como vicepresidenta del Deportivo", apunta Paloma Soto.

Esta joven coruñesa vivió el fútbol desde la cuna. Hija de un periodista deportivo y hermana de seis varones, jugaba con el balón desde los cuatro años. Así que a nadie extrañó que hiciera carrera: Portazgo, Carral, Orzán, Silva, donde primero fue jugadora y luego entrenadora, Unión Campestre. Hace cuatro años que está en Esclavas y es la coordinadora de cantera y dirige a un equipo benjamín.

"Me gusta que tengamos una identidad de juego", admite Soto. "Hacemos dinámicas de grupo, vamos juntos a ver partidos. Eso se nota en el campo. Los chavales son unos monstruos competitivos", dice después de haber sufrido solo una derrota en la liga con el Benjamín A, frente al Ural.

Paloma Soto y Joana Montouto celebran un trofeo ganado por Esclavas.

Paloma Soto y Joana Montouto celebran un trofeo ganado por Esclavas. Cedida

Paloma es una de las cinco mujeres (junto a Joana, Jenni, Zaira y Euge) que entrenan en los equipos de base de Esclavas, un club en el que deciden las mujeres aunque solo una niña juega al fútbol, en categoría infantil. Los chicos (Álex, Diego y Carlos) también dirigen otros conjuntos.

La viguesa Joana Montouto pasó por el Apóstol, El Olivo en tres etapas, el Sárdoma otras tres, Mos, Boavista y Atlético San Pedro, con el que este jueves ganó la Copa de A Coruña en los penaltis frente al Victoria. Entre 2007 y 2010 fue jugadora de Primera División con el Zaragoza y el Espanyol, una etapa en la que coincidió con Vero Boquete: "Fue con quien más aprendí".

Lleva poco tiempo entrenando (a un equipo alevín y otro cadete de Esclavas) y el fútbol, reconoce, la ha avisado de que quizá, a los 36 años, haya llegado "el momento de parar". Mientras, trabaja con los chicos "tratando de jugar como a mí siempre me ha gustado". "Asimilan bien que les entrene una chica, y yo soy de las que los animo, no me gusta machacarles cuando han tenido un mal día".

"Una bendita droga"

En el Silva, la venezolana Gabriela Vázquez, de 26 años, ensalza que "detrás de muchos logros femeninos y masculinos en el deporte están mujeres apasionadas del deporte". Ella llegó a España en 2022 y en su país había jugado al kickingball, una modalidad que fusiona fútbol y béisbol y batea la pelota con el pie. Llegó a jugar con la selección nacional.

El tenis, el sóftbol y el fútbol han sido sus otros deportes. Obtuvo el título de entrenadora de fútbol de la UEFA y desde septiembre de 2025 entrena a un equipo benjamín del Silva, al que transmite lo que ella ha aprendido "de hombres y mujeres" en cada una de sus etapas deportivas.

Cruz da instrucciones a un equipo del Bergantiños durante un partido.

Cruz da instrucciones a un equipo del Bergantiños durante un partido. Cedida

"Les digo a los niños que sigan adelante, que peleen hasta el final dando el cien por cien en los entrenamientos y en los partidos. Veo que notan más cariño cuando más les gritas o estás encima", explica Gabriela. "La disciplina y el respeto son valores que forman parte del proceso de formación de los niños como deportistas y como personas".

La coruñesa Cruz Sánchez se ajusta al tópico de "nacer con un balón bajo el brazo", aunque empezó "tarde" a jugar al fútbol. Fue alevín con el Vioño, cambió a fútbol sala en Viaxes Amarelle, fichó por el Victoria en categoría nacional y alternó vestir de corto en este club con abrocharse el chándal en la banda con un equipo de niñas en Carballo.

Continúa, y "muy contenta", en el Bergantiños, solo con niños alevines e infantiles a sus órdenes. "Si te gusta mucho el fútbol, y es mi caso, te engancha y te llena. Pero quieres más. Por eso me encanta entrenar, no sé si es por mi culpa o por la de los niños", admite Cruz, que aprueba que ahora los equipos "demanden más entrenadoras" por el crecimiento del fútbol femenino. "Es como una bendita droga".

33 entrenadoras en A Coruña

En Galicia hay 187 entrenadoras de fútbol colegiadas, de las que 88 dirigen equipos masculinos. De este grupo, 33 son de la delegación coruñesa de la Federación Gallega de Fútbol. La mayoría están a cargo de conjuntos de edad benjamín o alevín; solo una lo hace en un equipo juvenil y otra en uno senior. Otras 48 mujeres están colegiadas como ayudantes o auxiliares.

Paloma y Joana, con jugadores del Esclavas antes de entrar al campo en un partido en A Torre.

Paloma y Joana, con jugadores del Esclavas antes de entrar al campo en un partido en A Torre. Cedida

"El miedo que pudo haber en su momento a que una mujer entrenase un equipo de hombres ya se ha superado”, dice convencido Manolo García, presidente del Comité de Entrenadores de la Federación Gallega. "Aún es un número pequeño, pero en los últimos cinco años hemos visto un tirón importante".

El Mundial de Fútbol femenino conquistado por la selección española en 2023 fue un detonante especial para esta corriente, admite García. "La Federación Española ha potenciado la formación de mujeres con cursos y subvenciones. Los incentivos han dado resultados positivos. Son parte del proceso".

Marie-Louise Eta ha llegado lejos. Ha hecho historia en la Bundesliga, en Europa, en el mundo. Algún día los grandes sueños de las entrenadoras de fútbol pueden hacerse realidad.