Roberto Rey en Riazor.
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El posible ascenso del Dépor también se sufre fuera de España: "Como buen gallego, malo será, ¿no?"
Aficionados del Deportivo que viven fuera de España preparan una jornada de emociones, reencuentros y supersticiones ante la opción de ascenso este domingo
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El posible ascenso del Deportivo este domingo no solo se vive con tensión en A Coruña. Miles de kilómetros lejos de Riazor, la diáspora deportivista también cuenta las horas con una mezcla de nervios, ilusión y rituales que ya forman parte de su propia historia con el club.
Desde Londres hasta Nueva Jersey, los aficionados blanquiazules preparan reuniones, viajes y hasta cálculos "matemáticos" para intentar anticipar un desenlace que puede marcar la temporada.
Entre ellos está Roberto Rey, deportivista afincado en Londres, que reconoce que las últimas semanas han sido una auténtica montaña rusa emocional.
"Ha sido muy intenso la verdad, muchas semanas haciendo matemáticas”, resume entre risas, en referencia a los múltiples escenarios de ascenso que han ido haciendo los seguidores.
Su vínculo con el equipo se mantiene intacto pese a la distancia. De hecho, recientemente pudo volver a A Coruña para vivir en directo uno de los partidos más especiales del curso.
"Yo estuve hace poco en Coruña, para el partido del Leganés y la verdad es que hubo muchas emociones, pero el momento del paradón de Ferllo fue de los mejores que he vivido en directo", recuerda.
Ahora, con el ascenso a tiro, la ilusión ha ido creciendo hasta convertirse en un tema recurrente entre amigos y familiares. "Ojalá este finde quede todo hecho", afirma, aunque ya mira más allá por si la celebración se retrasa.
De hecho, un grupo de amigos ya valora la posibilidad de cerrar la temporada en Riazor. "Hemos estado hablando de intentar ir al último partido contra Las Palmas", explica.
La tradición, la superstición y el vínculo con Galicia también juegan su papel. "Como buen gallego, malo será, ¿no?", bromea, tras recordar que en anteriores temporadas ya vivió ascensos viajando desde Londres.
“Hace dos temporadas vinimos varios desde Londres y fue un día espectacular, empezando por la quedada en San Xoán”, añade, evocando una de las jornadas más especiales que recuerda como deportivista en la distancia.
También explica una especie de "regla no escrita" que han adoptado en su grupo: "Como ya fuimos al primer partido de Liga en casa esta temporada, nos toca ir también al último, ¿no?", comenta entre la lógica y la superstición.
Imagen de los deportivistas en EE.UU.
También en Estados Unidos
A miles de kilómetros, en Estados Unidos, el sentimiento no es muy distinto. Miguel Fontán, aficionado deportivista residente en Nueva Jersey, vive la previa con la misma intensidad.
"Tenemos muchos nervios. El domingo aún está muy lejos”, reconoce.
En su caso, la comunidad gallega en la zona se reunirá para seguir el partido en un punto habitual de encuentro: la Casa do Paco, en Newark.
“Nos vamos a juntar en nuestra sede en Casa do Paco en Newark, NJ”, explica, en un plan que ya se ha convertido en tradición para los grandes partidos del equipo.
Fontán resume en una frase el estado emocional de muchos deportivistas emigrados: "Llevamos muchísimo tiempo sufriendo", dice con una mezcla de resignación y esperanza.
Gonzalo con su bandera del Dépor en Nepal.
Tras muchos años en Nepal, podrá vivirlo en primera persona
Gonzalo, socio del Deportivo y habitual residente en Nepal, vive el deportivismo "esté donde esté". Aunque estos días se encuentra en A Coruña y reconoce que, como abonado, va "a todos los partidos que puede", cuando está en Katmandú tampoco falla. "Cuando estoy allá y tengo internet me conecto por medio de una VPN", explica.
La diferencia horaria obliga muchas veces a hacer sacrificios, con partidos que arrancan a las "3:45 o 4:45 de la madrugada", pero asegura que "si hay internet, no me lo pierdo". En más de una ocasión, además, consigue reunir a algunos jóvenes nepalíes para seguir al Dépor y mantiene "buenos piques" con un compañero santanderino con el que comparte la pasión futbolera desde hace años.
Desde hace doce años se define como "embajador deportivista en Nepal" y aprovecha cada viaje para "conectar al Dépor con el país". "Cada año regalo camisetas del Deportivo que me llevo para allá, así que si alguien visita Nepal igual se encuentra con alguna", relata.
Ese trabajo desembocó hace un par de años en la creación de "NamasDÉ Nepal", "la primera peña del Dépor en el país y seguramente una de las pioneras de Asia".
Gonzalo utiliza la historia blanquiazul como ejemplo de superación: "Les cuento cómo desde la humildad, siendo pequeños, se pueden conseguir cosas tan grandes como ganar una Liga".
Ahora, con el regreso a la élite, reconoce que "ascender después de ocho años sin estar con los grandes hará más fácil seguir con mi colonización deportivista" y confiesa su deseo: "Espero volver a Nepal siendo de Primera".