Foto: Nuria Prieto

Foto: Nuria Prieto

Ofrecido por:

Conoce Coruña

El edificio de Avenida de Buenos Aires 9 de A Coruña

El edificio situado en la avenida de Buenos Aires, 9 es obra del arquitecto Jacobo Rodríguez Losada. Construido en 1946 es un volumen sólido y contundente que se acerca a las ideas el edificio-muro francés

Puede interesarte: A Coruña y las Torres de los Marineros en Monelos

Publicada

Cuando el arquitecto Christopher Alexander escribía sobre la ciudad, afirmaba: "Si el borde falla, el espacio nunca llega a animarse". Alexander defendía que los usuarios de los espacios arquitectónicos saben más de ellos que los arquitectos, y estableció para ello el Pattern Language (lenguaje de patrones), un sistema que permite acercar la arquitectura a público no especializado y, por lo tanto, popularizar la disciplina y la reflexión crítica desde una base de conocimiento reforzando su divulgación. Este proceso permite estudiar la humanización de algunas obras de arquitectura.

En el siglo XIX nace una nueva perspectiva en torno a la forma de la ciudad. El higienismo nace como respuesta a las devastadoras consecuencias que tenían sobre la población algunas enfermedades y pandemias. El progresivo crecimiento de las ciudades como consecuencia de la industrialización aumentaba la densidad urbana, pero las infraestructuras no se adaptaban de una forma tan ágil. El trazado urbano se transformó en favor de condiciones higiénicas, es decir, ventilación, iluminación natural e incorporación de saneamiento. Las actuaciones que se llevan a cabo en las ciudades europeas son ambiciosas, y muchas de ellas se asociaron a las circunstancias específicas y eventos históricos de cada lugar. En ciudades como París, Londres, Roma, Barcelona o Berlín se realizan intervenciones de reforma interior, algunas de las cuales crean nuevo tejido desarrollando una nueva morfología urbana que organiza espacios más fluidos y amplios. Particularmente en Berlín y París se desarrollan dos estrategias singulares: la reconstrucción crítica (Kritischer Rekonstruktion) en la primera y la calle-muro en la segunda.

“Sorre ha escrito que, en sustancia, para Chabot ‘la vie seule explique la vie’. Ello significa que su la ciudad se explica a sí misma, entonces el clasificarla por funciones no constituye una explicación, sino que retorna a un sistema descriptivo (…) la descripción de la función es fácilmente verificable, es un instrumento como todo estudio de la morfología urbana; además no poniendo elemento alguno de continuidad entre el ‘genre de vie’ y la estructura urbana, como quieren por el contrario los funcionalistas ingenuos” - Aldo Rossi

Rue Marcadet, Montmartre, París

Rue Marcadet, Montmartre, París

Charles Marville, Rue du Marché aux fleurs. París,1853–70

Charles Marville, Rue du Marché aux fleurs. París,1853–70

La influencia francesa, centroeuropea es más contagiosa o común en las intervenciones del sur de Europa, especialmente en aquellas ciudades de imagen más heterogénea. La ciudad no sigue una organización estrictamente funcional, ya que, como establece Rossi, esto constituiría una lectura descriptiva de la ciudad y por tanto un ejercicio de ingenuidad frente a la realidad rica y diversa.

Calle-muro

La solución calle-muro es una envolvente similar a la ‘ciudad Potemkin’ enunciada por Adolf Loos, una piel que esconde tras de si un conjunto de viviendas tradicionales. La calle-muro es una herramienta flexible, tanto puede envolver un conjunto de viviendas vanguardistas como conservadoras, o una tipología completamente ajena.

En la poética del espacio Gastón Bachelard se preguntaba en La poética del espacio, “¿para quién se abren las puertas?”, si lo hacen “para el mundo de los hombres o para el mundo de la soledad”. El racionalismo transforma el ejercicio decorativo beauxartiano en una liberación formal creando una piel limpia, lisa y continua. La austeridad del racionalismo presiona al ingenio desarrollando nuevas estrategias estéticas.

El edificio situado en la avenida de Buenos Aires número 9, es una interesante propuesta racionalista obra del arquitecto Jacobo Rodríguez Losada. Construido parcialmente en 1946, la propuesta inicial era un proyecto ambicioso que buscaba resolver la parcela de una forma más equilibrada.

El volumen proyectado era compacto y se perforaba con tres grandes patios de luces que le permitirían ventilar. Sin embargo, el volumen construido no ocupa la totalidad de la parcela en cada planta, sino que adquiere forma de ‘L’ dejando la fachada posterior abierta al patio de manzana, con pequeños retranqueos. Esta transformación modifica la contundencia de la obra, como gesto arquitectónico, pero subraya la austeridad del conjunto.

Foto: Nuria Prieto

Foto: Nuria Prieto

Sin decoración

Lo más relevante de esta obra, en términos perceptivos, es la ausencia de ornamento. La fachada es un plano continuo. El bloque de doce plantas y bajo se organiza en dos bandas siguiendo la ordenanza municipal: la planta baja y la planta primera se retranquean, mientras que las once plantas superiores constituyen un bloque de aspecto pesado y sólido, como una gran roca que se apoya en un zócalo oscuro. Pero, no solo la envolvente continua genera esta percepción, ya que muchos otros edificios cuentan con esta decisión conceptual y, sin embargo, proporcionan una idea natural de movimiento.

En este edificio el ritmo de los huecos, constante y repetitivo los hace desaparecer de la mirada, ya que su ordenación permite percibirlos como una ornamentación incrustada en la propia piel del edificio. La desaparición del hueco a través de la repetición es una estrategia similar a la desaparición del tiempo a través de la monotonía. El proyecto original incorporaba algunos retranqueos en fachada y aventuraba diferencias en el tamaño de los huecos.

Foto: Nuria Prieto

Foto: Nuria Prieto

“Frente a los conceptos de fachada, muro o pared (con agujeros) que hacen referencia a elementos protectores de masa considerable, gran espesor, cierto monolitismo, asociados a funciones sustentantes y no activas, la arquitectura contemporánea los sustituye por el de piel. La piel asociada a la idea de capa mediadora, de membrana activa, no neutra, capaz de modificarse a voluntad, de adaptarse a diversas situaciones y de contener capas especializadas formando un sistema” - Emilio Pemjean y María Jimena González

Foto: Nuria Prieto

Foto: Nuria Prieto

La ausencia de ornamentación de esta fachada revela una obra sólida que da frente al mar, como una roca. El edificio presenta una estructura de hormigón armado que le permite obtener gran altura, llevando los núcleos de comunicaciones al interior, pero en una posición próxima a la fachada. Las ventanas situadas en la zona curva donde debería encontrarse el vértice de la parcela amplían su ancho manteniendo la altura de tal forma que estas parecen estirarse por efecto de la tensión superficial de la piel que envuelve al edificio. Cada una de las plantas se resalta mediante una fina línea de cornisa que también aparecen verticalmente en la esquina de la parcela, donde se produce la curva de la fachada.

Foto: Nuria Prieto

Foto: Nuria Prieto

Un retrato arquitectónico

Un retrato busca ser la imagen de una persona o, quizás, algo más que eso, es la interpretación de su personalidad y forma de ser. En casi cualquier obra de arte que muestra un rostro mirando al observador, se puede percibir algo más que una mera descripción de sus rasgos.

“A menudo siento que la gente viene a mí para ser fotografiada como irían a un médico o a una adivina; para averiguar cómo son. Para mí, las fotografías tienen una realidad que la gente no tiene. Es a través de las fotografías como conozco a las personas” - Richard Avedon

La envolvente del edificio es su piel, su retrato y su cuerpo, por tanto, expresa el concepto interno que lo ha materializado. La arquitectura de un edificio es una estructura compleja y cargada de numerosos parámetros, al igual que la personalidad de un ser humano. La construcción de una obra inerte como un edificio es, en realidad, la creación de un futuro organismo, ya que va a ser habitado por seres vivos que lo transformarán y adaptarán. El edificio averigua cómo es cuando se habita y cuando forma parte de la ciudad.