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La Gata: salir a flote en la Ciudad Vieja de A Coruña a base de cócteles y rock

42 años lleva abierto este local de la plaza de Azcárraga. María Cabezas lo regenta desde hace casi cuatro y nos cuenta cómo sus secretos y cómo está la hostelería de la Ciudad Vieja
María Cabezas, propietaria de La Gata.
Picado
María Cabezas, propietaria de La Gata.

La Gata nació con apariencia de vagón de tren. La madera de sus paredes cambió y ahora "parece más un camarote de un barco". Es uno de esos pocos garitos que quedan en la Ciudad Vieja y luchan por sacar a flote el ocio nocturno de la zona.

Desde el 1 de marzo del 2016 el local lo regenta María Cabezas. Tras cumplir su sueño de vivir en la Ciudad Vieja, esta hostelera decidió coger el traspaso de un local con 42 años de historia. Comenzó siendo un restaurante italiano, pero su época de más popularidad fue reconvertido en pub. Fue uno de los primeros locales especializados en chupitos en la ciudad.

María también tiene su historia en el negocio, al que se lleva dedicando desde los 17 años. Fue la propietaria del Mono Paco, un local muy popular en el entorno del Campo da Leña. Ahora, junto al resto de hosteleros y comerciantes de la Ciudad Vieja, trata de revitalizar este entorno único y tan castigado por el paso del tiempo a base de cócteles y música rock.

Sus puntos fuertes para conseguirlo son los mojitos, las micheladas, la música en directo y las sesiones vermú. Hablamos con María de la Ciudad Vieja, de su local, de gatos y perros, de su futura carta de comidas y de la decoración de La Gata, con artículos vintage y cuadros de su hermano, Jorge Cabezas. Un buen sitio por el que pasarse durante estas fiestas del Rosario.

El local más alternativo de Azcárraga

¿Frecuentabas este local antes de cogerlo?

No. Nunca había parado en La Gata. Creo que era de generaciones anteriores, como mis hermanos. Fue el primer local en el que se pusieron de moda los chupitos. También había un billar mítico. Todavía viene gente y lo recuerda.

Eran otros tiempos para el ocio nocturno de la Ciudad Vieja.

Sí. Ahora está la cosa mucho más parada. En verano está bien pero en invierto es de valientes tener un negocio aquí.

¿Cómo surgió la idea de coger La Gata?

Yo me vine a vivir a la Ciudad Vieja. Siempre quise vivir aquí. Por casualidad, conocí al dueño del local, que se quería jubilar. Así que se lo propuse y aquí estoy.

"Cuando empezamos, nos pusimos con mojitos y ese tipo de bebidas, pero no como ahora, que lo están petando"

María Cabezas

¿Cómo estaba el local cuando lo cogiste y cómo lo adaptaste?

Aquí no hay obra ninguna. Lo que hice fue pintar y colocar la cocina el año pasado. Después de las fiestas tenemos previsto comenzar con un servicio de picoteo, con nachos, burritos, tostas o hamburguesas.

También habéis trabajado mucho la coctelería.

Exacto. Tenemos mojitos, caipiriñas, micheladas [receta mexicana con cerveza, tomate y picante]... A estas últimas estoy enganchada. Además, tenemos auténticos adictos, que vienen desde la otra punta de la ciudad a tomar una.

Llama la atención el cartel del desaparecido Caimán Club. ¿Cómo lo conseguiste?

Fue una tremenda suerte. Yo acababa de llegar a la Ciudad Vieja y el Caimán ya llevaba cerrado 3 o 4 años. Cada vez que pasaba por allí me decía que tenía que hacerme con ese cartel. Casualidades de la vida, un día estaban los obreros quitándolo y tuve que llorarle mucho al dueño para que me lo diese. Y aquí está.

También hay uno de la peluquería Encarny. ¿Cuál es su historia?

Es de una peluquería que había en Os Mallos. De hecho, el otro día vino Encarny. Resulta que una amiga de su hija había venido antes y lo vio. La señora entró por la puerta y se puso a llorar viendo el cartel. Le hizo muchísima ilusión. La dueña actual de ese local me lo dio, que lo tenía guardado. Y yo se lo pedí y lo coloqué ahí.

¿Cómo valoras estos cuatro años?

Hubo de todo. Ya estamos más rodados. Aquí, en la Ciudad Vieja, los inviernos son muy duros. Pero no me quejo. Tengo una clientela muy fiel y unos vecinos que vienen todos los días a tomarse sus cañas. Vas tirando con eso y con los fines de semana, que hacemos sesiones vermú y fiestas variadas. También nos ha impulsado mucho la AVEC, la nueva asociación de vecinos y comerciantes de la Ciudad Vieja. Fue iniciativa de Xandra Ripoll, que desde que vino siempre está proponiendo hacer cosas. Nuestra intención es estar aquí muchos años.

¿La Gata ya tenía fama antes de trabajar bien la coctelería?

Sí que era un local de cócteles. Cuando empezamos, nos pusimos con mojitos y ese tipo de bebidas, pero no como ahora, que lo están petando. Mucha gente viene a pedirse un cóctel, sobre todo en verano y durante la feria medieval. Está funcionando muy bien.

¿Qué idea tenéis para la cocina?

Queremos que sea algo sencillo. Burritos, tostas... Un picoteo. Tenemos un espacio algo limitado. A lo mejor hacemos una sesión vermú y a las tres de la tarde desaparece todo el mundo y se van a comer a otros sitios. Así creemos que podemos ofrecer más cosas.

¿Os gusta tener música en directo o organizar pinchadas de discos?

Sí, lo que pasa es que últimamente nos estamos cortando un poco por el tema del ruido. Lo que hago es espaciarlas más en el tiempo, para buscar tener una cierta armonía con el vecindario. Lo bueno es que la AVEC está empezando a organizar cosas. Hemos hecho muchísimos conciertos aquí en este tiempo.

"En verano hay un gran ambiente y muchas cosas que hacer en la Ciudad Vieja. Los inviernos son más duros"

María Cabezas

Pese a ello, la música parece que es una parte importante de La Gata.

Lo es, sí. El rock es la base de lo que ponemos aquí. "La Gata Rock Bar" [risas]. Mi novio es más de música de los noventa en adelante y a mí más allá de los setenta me empieza a costar bastante.

¿Cómo son esos meses de verano en La Gata?

Son los mejores. La Ciudad Vieja no es una zona de paso, hay que venir a propósito. Hay un gran ambiente y hay muchas cosas que hacer esos meses. Lo duro son los inviernos.

¿Cómo valoras esta nueva asociación?

Se está moviendo muy bien. Trabajamos de forma conjunta, como hacen en sitios como la calle San Juan. Hay muchas ideas buenas para dinamizar la Ciudad Vieja.

¿Es la calle San Juan un modelo a seguir?

Podría serlo. Además, aquí tenemos una plaza maravillosa en la que hacer conciertos, mercadillos u otros actos. Xandra está trabajando muy duro.

¿Te viene a la cabeza alguna anécdota de estos años?

Pues, por ejemplo, aquí se celebró una boda. Hubo varias prebodas, pero un día aparecieron dos conocidos que nos dijeron que querían celebrar aquí su boda. Yo no daba crédito. Pero al final, les dejamos precioso el local para la fiesta.

Por curiosidad, ¿tienes gatos?

Tengo dos, pero en casa. Aquí son bienvenidos todos los animales. A veces hay más perros que personas [risas].

¿Cómo os veis en el futuro?

Tenemos la intención de darle un nuevo lavado de cara, arrancar con la cocina e intentar hacer un buen invierno. Soy positiva y espero que entre todos podamos hacer cosas buenas. La unión hace la fuerza, dicen.

Como buena hostelera

¿Qué cóctel elegirías?

La michelada.

¿De sesión vermú o de concierto nocturno?

Sesión vermú.

¿De gatos o de perros?

Al 50 %. Tengo dos gatos y una perra.

¿Otro local de la zona al que te guste ir?

La Faisana.

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