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El Casco histórico de Santiago, el corazón de piedra de Compostela

Es uno de los destinos de peregrinación católica más importantes del mundo, con un casco histórico que ha crecido a la medida del Camino de Santiago y que no tiene parangón. Cubierta de niebla, bañada en lluvia o iluminada por el sol, este Año Xacobeo, más que nunca, es hora de volver a Compostela.
Skyline de Santiago (Foto: turismo.gal)
Skyline de Santiago (Foto: turismo.gal)
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Los orígenes de la vieja Campus Stellae están íntimamente unidos a los restos del Apóstol Santiago. Para custodiarlos, en el año 874 y en medio de aquel Campo de Estrellas comenzó a construirse una pequeña iglesia que fue creciendo a medida que lo hacía el minúsculo asentamiento que fue en origen Compostela y la Ruta Jacobea que llevaba hasta ella desde diversos puntos de Europa. 

Aquel diminuto templo se convirtió en fastuosa catedral y el Camino de Santiago en una de las rutas de peregrinación católica más importantes del mundo. El resto es historia. Una historia que sigue viva más que nunca cada Año Xacobeo y que nos recuerda que siempre es buen momento para perderse por el casco viejo de la ciudad santa.

Praza do Obradoiro, el alma del casco antiguo santiagués

Praza do Obradoiro (Foto: turismo.gal)

El casco histórico de Santiago, declarado Conjunto Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural, es un bello y compacto amasijo de callejuelas, casas con galerías, plazas monumentales, templos y museos. Pero es en la Praza do Obradoiro donde palpita con fuerza el corazón de la ciudad. Es el centro del Santiago medieval, el principal punto de encuentro de visitantes y peregrinos llegados de todas partes del mundo. Está presidida por la imponente Catedral de Santiago, cuya base románica corresponde al S. XI, es Patrimonio de la Humanidad y ofrece todo un mundo de posibilidades.

Pórtico de la Gloria (Foto: turismo.gal)

En la Catedral se puede acceder a su interior y abrazar al Apóstol Santiago, admirar el aclamado Pórtico de la Gloria del Mestre Mateo, que hoy luce limpio y restaurado. También es recomendable entrar a su interesante Museo o subir a sus cubiertas para contemplar el centro histórico desde las alturas. Desde estos tejados, a 30 metros de altura sobre el Obradoiro y con amplio campo de visión de 360 grados, la vista se pierde entre la amalgama de tejados rojizos, abarcando hasta los montes circundantes a la ciudad. 

En la plaza del Obradoiro también destacan otras edificaciones como el Hostal dos Reis Católicos, que en el siglo XV fue hospital para atender a los peregrinos. El Pazo del Arzobispo Xelmírez, el Pazo de Raxoi y el Colegio de San Xerome completan el conjunto monumental del Obradoiro.

El entorno de la Catedral, todo un mundo de piedra

Praza de Azabacherías (Foto: turismo.gal)

Rodeando la catedral por su izquierda se halla su fachada norte, Azabacherías, y justo enfrente el Monasterio de San Martiño Pinario, donde se suelen programar exposiciones temporales. De ahí el paseo da un salto a otra de las plazas importantes de la catedral, famosa por su animado ambiente a cualquier hora del día y de la noche: Praza da Quintana y su Quintana de Mortos, antiguo cementerio. Aquí se ubica el Monasterio de San Paio de Antealtares y se ve a la perfección la famosa Torre da Berenguela presidiendo el “skyline santiagués”

Rua Nova en Santiago (Foto: turismo.gal)

En esta ruta circular por la catedral, bajando por la Praza de Praterías, se encuentra la fachada de la catedral del mismo nombre y, en medio de la plaza, la Fuente de los Caballos, a la que los turistas arrojan monedas con la esperanza de volver a Santiago algún día.

Siguiendo camino por sus bellas calles tapizadas en piedra vieja por Rúa da Raíña vamos a parar a la Praza de Fonseca y su Pazo, antigua sede de la Universidad en el S. XVI. Y de ahí a una de las calles emblemáticas del casco histórico, Rúa do Franco, una de las zonas preferidas por los visitantes para comer. 

Vistas desde la Alameda (Foto: turismo.gal)

Después de llenar el estómago lo más recomendable es darse un paseo por el Parque da Alameda, donde encontraremos la curiosa estatua de las Dos Marías y al ilustre Valle Inclán sentado eternamente en un banco. Un imprescindible en este parque son sus magníficos miradores hacia la catedral, que ofrecen unas panorámicas espectaculares de la ciudad vieja. 

Una vez completado este recorrido habremos disfrutado lo más significativo del casco histórico de Santiago. Hay mucho más: el Museo do Pobo Galego y el Parque de Bonaval, recorrer Rúa de San Pedro, visitar el Mercado de Abastos o pasear por las céntricas Praza do Toural, Rúa Nova o Rúa do Vilar, perfectas para comprar artesanía en plata y contribuir al mermado comercio de la zona. 

Emma Sexto

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