El Español
Economía
|
Sostenibilidad

Slowlight: La iniciativa nacida en Galicia para cambiar y mejorar la luz del mundo

El objetivo de esta propuesta es promover la gestión responsable de las redes de alumbrado público hacia el diseño del paisaje nocturno y la protección de la noche
La nueva iluminación de la rampa de la Torre de Hércules, en A Coruña.
Óscar Blanco
La nueva iluminación de la rampa de la Torre de Hércules, en A Coruña.
Ofrecido por:

A Coruña es la cuna de una iniciativa ciudadana que busca conseguir mejores ciudades a través de la luz y que fue promovida por el delegado del comité español de iluminación en Galicia, Coque Alcázar, y Raquel Valiño: Slowlight. Las zonas urbanas y rurales no están bien iluminadas, ya que se centran solamente en dar luz y no en si ésta contribuye a proteger el medio ambiente y la salud de la ciudadanía. "La iniciativa pretende una iluminación de calidad, que conecte a la persona con el entorno a través de una iluminación emocional basada en la tecnología, y luchar contra la contaminación lumínica", explica Alcázar.

La mala iluminación provocó, entre otros perjuicios, la pérdida de la noche: son pocas las zonas desde las que puede contemplarse la Vía Láctea y hay lugares en los que apenas es posible percibir el brillo de las estrellas. El problema, sin embargo, va más allá, ya que también se considera contaminación lumínica la existente dentro de los hogares, como el uso de luces inadecuadas o las pantallas antes de ir a dormir.

El nacimiento de Slowlight

Esta situación llevo a Alcázar y a Valiño a redactar un manifiesto que ya cuenta con unos 75 compromisarios, entre ellos los ayuntamientos de Cambre y A Coruña o Portos de Galicia, y en el que ya han mostrado interés numerosos países, empresas de alumbrado y arquitectura, entre otros. El objetivo es lograr que los municipios adopten un marco que favorezca una iluminación que conecte con la ciudadanía para que ésta entienda que hay una forma más saludable de iluminar y conozca el valor del paisaje nocturno.

El origen de esta propuesta se remonta a hace unos años, durante una reunión en el Parlamento de Galicia en la que se dijo que no había una norma que protegiese el cielo nocturno a pesar de que la observación de las estrellas es un derecho reconocido por la Unesco en la Declaración de La Palma. Los expertos admitieron que existía "un grave problema" pero consideraron que no se podía hacer nada, algo con lo que Alcázar no estuvo de acuerdo. Impulsó así Slowlight, gestionada a través de una organización sin ánimo de lucro que actualmente ofrece sus servicios de forma gratuita.

"Queremos trabajar ayudando a los ayuntamientos, concienciando a la ciudadanía de los municipios Slowlight y en general. También para que el sector privado, que está en una situación delicada porque se tiende a una precarización de la iluminación, ponga en valor que la iluminación bien hecha es un argumento para competir", explica Alcázar, que defiende que las ciudades necesitan diseñadores de luz y planes de iluminación para que "adquieran una segunda piel" mediante el juego entre la luz y su ausencia.

Pequeños cambios, grandes beneficios

"Cuidar el patrimonio arquitectónico, el patrimonio cultural, generar una atmósfera confortable en las ciudades...", cita el impulsor de Slowlight sobre las bases de esta propuesta. El cambio es posible, tal y como demuestran diferentes actuaciones realizadas en la ciudad de A Coruña "con éxito". La calle Palomar dispone desde hace meses de un sistema inteligente que contribuye a "mejorar" la calidad del espacio urbano por la noche, y la calidez de la iluminación de la rampa de bajada de la Torre de Hércules va a juego con el monumento.

Imagen de la iluminación cedida por Slowlight.

La contaminación lumínica de A Coruña llega a decenas de kilómetros y afecta a espacios como la Reserva da Biosfera. Mariñas Coruñesas e Terras do Mandeo, las Fragas do Eume o incluso la Costa da Morte. Otro ejemplo sería lo que ocurre en las islas Cíes, Destino Starlight, cuya visión del cielo estrellado peligra debido a la contaminación procedente de la zona costera de la península. La luz durante la noche es un elemento contaminante que pone en riesgo a las personas y de la biodiversidad, algo que podría evitarse en gran medida si se utilizase de forma adecuada.

"Hay sitios donde ya nunca es de noche"

Más luz no significa mayor seguridad. "El 99% de la luz durante la noche se desperdicia porque no hay nadie que la vea", explica el responsable de Slowlight, que indica que la única luz útil es la que entra en la pupila. El gasto energético y la generación de luz actuales son "absurdos", tal y como demostraron situaciones como la dada durante el confinamiento de 2020, cuando la totalidad del alumbrado se mantuvo encendido en muchos lugares pese a que la ciudadanía no podía salir a la calle.

La luz solar y su ausencia regulan el funcionamiento fisiológico del ser humano. "Hay sitios donde ya nunca es de noche", denuncia Alcázar, que indica que las personas duermen cada vez menos o peor, algo que tendrá efectos a largo plazo. El responsable de Slowlight explica que "estamos desequilibrando la Naturaleza a pasos agigantados" y que habría que cambiar la idea de que cuánta más luz mayor es el desarrollo por otra premisa: "Cuanta más iluminación responsable, más desarrollo".

Slowlight no busca iluminar poco, sino iluminar bien. La renovación de luminarias permite ahorrar entre un 50% y un 70% en potencia y en consumo a lo largo de año. Los materiales de las luminarias, columnas y cuadros deben ser, además, lo más sostenibles posibles.

Una foto cedida por Slowlight.

"En cada barrio tiene que haber zonas en las que la iluminación transmita significado, con una atmósfera agradable donde la ciudadanía pueda pasear o estar disfrutando durante la noche", explica Alcázar. El secreto pues, no está simplemente en cambiar unas bombillas normales por otras de bajo consumo, sino en planificar desde el tipo de luz hasta su orientación para crear zonas cómodas para los ciudadanos y respetuosas con el medio ambiente.

Ilusionados con el proyecto

La concienciación ciudadana es fundamental y por eso es una parte importante del proyecto. Alcázar y Valiño hablan con el Xacobeo para que el Camino Nocturno de Santiago se pueda poner en valor, mientras que animan al estudiantado y profesorado de las universidades a luchar contra la contaminación lumínica. Precisamente, la Universidade da Coruña (UDC) se sumó al Manifiesto Slowlight, por el que mostró mucho interés.

La pandemia y el crecimiento de movimientos como residuos cero o contra la contaminación en los ríos y el mar generaron el contexto para que esta iniciativa "tenga sentido hoy en día" y haya adquirido fuerza. "Estamos muy ilusionados con el proyecto, que nació en A Coruña y está cogiendo dimensión mundial. El 15 de junio vamos a dar una conferencia para presentarlo en México y en octubre, vamos al Simposio Nacional de Vigo", explica Alcázar sobre la repercusión que tiene su idea. Un pequeño paso hacia la sostenibilidad que mejorará la calidad de vida de todos los ciudadanos al mismo tiempo que ayuda a conservar la biodiversidad y a recuperar el cielo estrellado.

Economía