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La Xunta multará con hasta 60.000 euros a quien se niegue a vacunarse contra el Covid

La nueva ley gallega de salud se ha aprobado este martes en el Parlamento con los votos a favor del PP y el rechazo de PSdG y BNG
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La nueva ley gallega de salud --que reforma un texto de 2008--, impulsada por el PPdeG, ha sido aprobada este martes en el pleno del Parlamento solo con los votos de los populares y con el rechazo de la oposición --BNG y PSdeG--.

El Gobierno gallego ha llevado este martes al Parlamento su propuesta de reformaa de la ley de salud gallega de 2008 para adaptarla a la pandemia, que establece un marco legal para que, en caso de ser necesario, se pueda sancionar a aquellos gallegos que se nieguen a vacunarse contra el coronavirus.

Este texto, que entrará en vigor una vez se publique en el DOG, establece tres tipos de infracciones: leves (de 1.000 a 3.000 euros), graves (de 3.001 a 60.000 euros) y muy graves (de 60.001 a 600.000 euros).

Tal y como recoge el texto, el rechazo a vacunarse o hacerse pruebas está estipulado como leve (entre 1.000 y 3.000 euros) en el caso de que las repercusiones tuviesen una "incidencia escasa o sin trascendencia directa en la salud de la población", pero la cifra puede elevarse hasta los 60.000 euros en caso de "negativo injustificada" y "cuando se produzca un riesgo o daño muy grave para la salud de la población", pero solo en caso de que las autoridades sanitarias establezcan su obligatoriedad.

Saltarse una cuarentena por parte de infectados o personas con síntomas compatibles con el coronavirus está estipulado como infracción grave, pero pasará a ser muy grave si se hace de forma repetida o si produce un daño elevado en la salud pública.

La multa por no llevar mascarilla se marca en un mínimo de 100 euros, con la posibilidad de incremento en función del incumplimiento. Y entre otras infracciones leves también se encuentran: hacer botellón, infringir los toques de queda, reuniones con más personas de las permitidas, participar en fiestas que incumplan las medidas aprobadas por las autoridades sanitarias e incumplimientos de horarios de locales.

La nueva medida que se implantará en Galicia choca con el criterio del Gobierno central, que rechaza multar a aquellas personas que se nieguen a ponerse la vacuna del Covid. Esta reforma de la ley gallega tampoco es bien recibida entre las filas de la oposición: tanto el PSdG como el BNG votaron en contra.

Durante el debate, el diputado socialista Julio Torrado ha acusado al PP de "utilizar el miedo para recortar derechos" en un "dudoso marco jurídico", mientras Iria Carreira (BNG) ha alertado de que esta ley supone una "supresión de derechos fundamentales de los gallegos" con la excusa de la pandemia.

En contraposición, Encarna Amigo (PPdeG) ha defendido que la nueva norma, que "tanta algarabía está suscitando", "cumple todas las garantías jurídicas" y sirve para combatir al coronavirus.

La reforma de esta ley ha estado rodeada de polémica desde el comienzo. El propio modo de tramitarla por el Grupo Popular por la vía de urgencia, en vez de por el Gobierno gallego, suscitó las críticas de la oposición al acusar a los populares de buscar "esquivar informes jurídicos".

Protestas de negacionistas

Junto a esto, durante la tramitación de la ley se produjo una campaña de correos masivos en la web del Parlamento gallego con contenido negacionista de la covid-19 y antivacunas.

El pasado sábado una manifestación negacionista recorrió las calles de Santiago contra lo que denominan la 'Ley Auschwitz'. Asimismo, este martes, decenas de negacionistas se han concentrado ante la Cámara en contra de la ley con carteles en los que se podía leer mensajes como 'La televisión en el virus'. En ambas movilizaciones, se ha podido ver a algunos manifestantes sin mascarilla o con ella bajada.

Los populares han deslizado en los últimos días una vinculación entre el rechazo de la oposición al texto con estas movilizaciones negacionistas. Una cuestión que ha provocado un airado reproche por parte del BNG y PSdeG, que acusan al PP de usar un "argumento ridículo" y "tramposo" de identificar las críticas de la oposición con el negacionismo para no abordar lo que entienden problemas de fondo en el texto

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