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La vida es huella transporta a las familias coruñesas con sus mascotas hasta el crematorio

Este tanatorio de animales domésticos empezó a ofrecer el servicio por la demanda de los usuarios que no tenían cómo ir hasta las instalaciones o que "no estaban en condiciones de conducir" por su estado emocional tras la pérdida
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El tanatorio y crematorio de mascotas La vida es huella de Culleredo (A Coruña) estrenó su servicio de transporte de familias hasta las instalaciones. Hasta ese momento, la firma coruñesa recogía a la mascota para incinerarla y eran los dueños los que debían acercarse por su cuenta hasta el edificio para asistir a la cremación y recoger las cenizas.

"En muchas ocasiones, hubo familias que nos comentaban que no tenían como venir o que no estaban en condiciones de conducir por el estado emocional en el que se encontraban ante la pérdida. Pensamos que una manera de ofrecer un servicio más completo era esta", explica una de las responsables de La vida es huella, Patricia Montejo.

La firma tenía una furgoneta en la que solo podía viajar el conductor y otra persona, ya que la parte trasera estaba completamente cerrada. A raíz de su idea, los dueños de La vida es huella decidieron adquirir un coche con el que pueden transportar hasta cuatro personas a hacer la cremación y llevarlas de vuelta a casa. "Toda nuestra flota está compuesta por vehículos perfectamente acondicionados y que cuentan con todas las autorizados correspondientes para realizar esta actividad", explica Montejo.

Esta empresa familiar nació hace menos de cuatro años y desde ese momento no ha parado de crecer debido al incremento en la demanda en los servicios que ofrece. Además de Patricia, forman parte de La vida es huella su marido, Fabio Ghibaudo, y su hijo Blas.

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