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La polémica terraza cubierta en Porta Faxeira del antiguo restaurante Alameda, en Santiago

La terraza fija del antiguo restaurante Alameda, en Porta Faxeira, estuvo décadas rodeada de polémica: hasta 2006 estuvo instalada ilegalmente y entre 2013 y 2020 volvió a estar operativa, aunque sin licencia los últimos tres años
La terraza fija y la actual del antiguo restaurante Alameda.
Arquivo de Galicia/Quincemil
La terraza fija y la actual del antiguo restaurante Alameda.

El debate sobre la ocupación del espacio público por parte de las terrazas ha estado muy activo durante los últimos meses, años y décadas, sobre todo en las calles estrechas donde obstruyen el paso de los peatones o en zonas amplia pero con muchísima afluencia.

En este segundo supuesto se enmarca Porta Faxeira, uno de los puntos más emblemáticos de Santiago, donde durante décadas hubo múltiples terrazas fijas y estructuras metálicas tanto ilegales como no adaptadas a la normativa en el antiguo restaurante Alameda, posteriormente Pecaditos y actualmente Newroz Döner Kebap.

Primer intento

El proyecto de terraza presentado por el Restaurante Alameda en 1982 (Arquivo de Galicia).

El Restaurante Alameda, ubicado entre Porta Faxeira y la Avenida de Figueroa, fue durante décadas uno de los establecimientos de referencia de Santiago. Aunque contaba con una terraza normal con un toldo, en 1982 sus propietarios quisieron sustituirla por una estructura fija.

La propuesta dirigida en su momento al Concello de Santiago hablaba de crear "una zona cubierta con una construcción típica gallega que se entronque con la arquitectura de la plaza en la que está situado el restaurante, integrándose en el mismo, de clara construcción popular".

"Para lograr el diseño se han estudiado las soluciones que se adoptaron en otras ciudades como París para crear zonas cubiertas que se hacen imprescindibles en regiones con una climatología como la de gallega y sobre todo en zonas peatonalizadas, en las que la sociología moderna estima como una solución óptima el establecimiento de estos servicios", proseguía la propuesta.

Así, la demanda concluía argumentando que la solución propuesta "no perjudica el ambiente propio del lugar, sino que lo enriquece y da un servicio al usuario durante periodos de climatología inclemente y mejora el aspecto del edificio".

La petición, sin embargo, fue rechazada por la Comisión Provincial Delegada de la Dirección General de Bellas Artes, toda vez que en el "perímetro morado" del Casco Histórico "no son autorizables los toldos enrollables o marquesinas de cualquier tipo o color".

"Mucho menos una instalación fija como la que se pretende, que además de suponer la consolidación de un toldo no autorizado, ya denunciado, significa una ocupación de la vía pública no admisible en el Casco Monumental", prosigue.

Así, y teniendo en cuenta "el pernicioso precedente estético que significaría para la ciudad", se estima "que no puede accederse a lo solicitado en el proyecto de referencia, ni a cualquier modificación exterior del edificio en cuestión".

Segundo intento

Lo cierto es que, pese al informe desfavorable, la estructura metálica se instaló y permaneció en el espacio público durante cerca de veinte años, siendo tolerada por el Gobierno municipal.

Su final llegó en 2006, cuando los propietarios quisieron reformar el restaurante para convertirlo en cervecería y se encontraron con un problema: no podían pedir la licencia de obra sin eliminar la irregularidad que suponía la terraza fija.

Así, el Gobierno municipal, de la mano de la entonces -y también ahora- concejala de Urbanismo Mercedes Rosón, exigió su desmontaje para que el establecimiento se adecuase a la ordenación.

De este modo, la aparatosa marquesina del Alameda dio paso a una terraza normal, con sus parasoles, sus mesas y sus sillas. La historia de la terraza, sin embargo, no terminaría ahí.

Tercer intento

La terraza fija instalada entre 2013 y 2020 (Arquivo de Galicia).

Y es que tan solo siete años después el restaurante, ya convertido en el Pecaditos, volvió a intentarlo. En este caso, el Gobierno municipal, con el popular Ángel Currás al frente y María Pardo como concejala de Urbanismo, aprobó la licencia.

La polémica estuvo servida: el PPdeG sostuvo que, frente a la situación del Alameda, que durante veinte años "tuvo un terraza ilegal sin pagar tasas", en este caso la terraza fija contaba "con todas las autorizaciones".

Las críticas fueron muy duras desde PSdeG y BNG, quienes advirtieron de que permitir una estructura fija de este tipo, además de "ilegal" por contar con anclajes en el suelo, sentaba un peligro precedente al posibilitar una oleada de instalaciones similares "imposible de frenar".

La actual terraza, con toldos y parasoles.

El Colexio de Arquitectos de Santiago también expresó sus dudas tanto ante esta instalación concreta, que "abarata y banaliza el bien común", como ante la propia ordenanza de terrazas, que permitía aprobarlas sin pasar por la Comisión Asesora del Casco Histórico.

Sea como fuere, y pese a que se presentó una denuncia, el Pecaditos obtuvo una licencia por un periodo de cuatro años para instalar su terraza fija, una estructura que se mantuvo cuando el local pasó a estar ocupado por el actual Newroz Döner Kebap.

Aunque la licencia finalizó en 2017, la terraza estuvo operativa hasta febrero de 2020: fue necesario que un particular presentase una denuncia en 2019 para que el Concello de Santiago declarase su caducidad y obligase a su retirada, ya que la modificación del Plan Especial hacía imposible renovarla.

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