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De San Pedro a la Torre de Hércules: un repaso por las islas de A Coruña y sus historias

¿Conoces los archipiélagos de A Coruña? Ubicados en O Portiño y en el entorno de la Torre de Hercules, estos islotes son espacios naturales que merecen una especial protección
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Están a un paso (más bien a unos pocas brazadas). Hace miles y miles de años llegaron a estar unidas a tierra, pero con la erosión del mar y del conocido viento del Nordés se fueron desgajando. Ahora están separadas, rodeadas de mar, pero sin perder su vinculo con su territorio origen. Hablamos de las islas de A Coruña. Sí, has leído bien. Y es que la ciudad herculina también puede presumir de islas. En concreto, de los islotes de San Pedro y de todas aquellas islas que rodean a la Torre de Hércules.

Tan lejos y tan cerca. Estas dos archipiélagos coruñeses son visibles desde diferentes zonas del Paseo Marítimo de la ciudad. En el caso de las islas de San Pedro, la mejor vista la encontramos desde el paseo de O Portiño, un lugar donde la puesta de sol alcanza su máxima belleza. El otro archipiélago, el de la Torre, como su propio nombre indica, se divisa desde la inmediaciones del faro romano de la ciudad.

El cuidado y la protección medio ambiental de estos archipiélagos es vital para lograr que estas islas perduren en el tiempo. La manera de preservar esta fuente de riqueza medioambiental es a través de planes de conservación. En el caso de las islas de San Pedro esté paso ya se ha conseguido al lograr su declaración del Plan de Conservación del ENIL (Espacio Natural de Interés Local). En el caso de las de la Torre, están a un paso de blindar su protección final al obtener el entorno de la Torre la declaración provisional del ENIL.

El archipiélago de San Pedro

Vista de O Portiño y de las islas de San Pedro

Adentrémonos ahora a conocer estas islas de la ciudad. Nuestro primera parada será en las islas de San Pedro. Situadas frente al puerto de O Portiño este archipiélago granítico está compuesto por 4 islas bajo los nombres de Aguión, As Tres Illas, O Pé y Vendaval. Su superficie total es de 7 hectáreas, y su altura máxima, en la isla do Pé, de 12,40 metros. Están separadas del continente por un canal de entre 200 y 350 metros de anchura y cerca de un kilómetro.

La flora es semejante en todas las islas, aunque se muestra una distribución y dominancia diferente entre la isla da Cetárea y las demás. En cuanto a la fauna, destaca la presencia de aves. Destaca, durante la época de cría (abril-julio) una colonia de gaviotas patiamarillas (Larus cachinnans). Las islas también ofrecen un hábitat muy adecuado para el paíño común (Hydrobates pelagicus). También aparecen otras especies como el ostrero (Haematopus ostralegus), el vuelvepiedras (Arenaria interpres) o el andarríos chico (Actitis hypoleucos). En su entorno, además, son habituales los delfines mulares.

"Están ubicadas en una zona privilegiada, cuando hay bajamar ves todo el fondo marino y puedes observar como la zona es rica en especies de algas", comenta la concejala de Medio Ambiente, Esther Fontán, con quien charlamos para conocer más detalles sobre estas islas que, como ella bien nos comenta, tienen una peculiaridad: la facilidad que ofrecen para la anidación de aves que encuentran cobijo en estas islas.

Además, estas islas son muy ricas en moluscos. En la zona que está más expuesta a los golpes de mar abundan especies como los percebes. Precisamente, uno de los objetivos del plan de conservación -explica la edil- es frenar el furtivismo.

Con el plan de protección, estas islas se convierten en lugar protegido, lo que significa que "puede ser visitado previa comunicación para fines de investigación o para el marisquero (con autorización) por parte de la Cofradía de Pescadores", explica Fontán.

Además, desde la Concejalía también prestan cuidado a que este espacio natural no sufra ningún tipo de contaminación. Además, a través de este plan, se ha instalado un observatorio de aves justo enfrente de estas islas para facilitar la contemplación del paseo de aves.

Estas islas también guardan secretos entre sus rocas. Las voces más vinculadas con el mar dicen que se pueden ver los restos de un embarcadero y los muros de la cetárea.

El archipiélago de la Torre

A diferencia de las de San Pedro, las pequeñas islas ubicadas en los alrededores de la Torre de Hércules se encuentra muy expuestas al mar abierto y al fuerte Nordés. Estos islotes también sufren la visita de los furtivos, por ello es tan importante la declaración ENIL del entorno del faro romano. "Están causando un daño ecológico enorme", comenta la concejala, quien destaca la gran capacidad de regeneración de moluscos que tienen estos islotes.

Las islas de la Torre, de menor tamaño que las de San Pedro, también son lugar de anidación, aunque en menor medida. En el entorno de la Torre suelen anidar mucho en tierra, asegura la concejala, quien hace hincapié en la necesidad de lograr la aprobación definitiva del ENIL para poder actuar en la preservación de este espacio natural, del que forman parte estas islas.

Esta zona costera fue escenario de dos trágicos desastres ecológicos que tiñeron de negro la ciudad, los hundimientos del Urquiola y el Mar Egeo. Precisamente uno de los objetivos del ENIL del entorno de la Torre de Hércules es salvaguardarlo de cualquier tipo de contaminación que pueda llegar a ocasionarle daños.

Aunque ambos archipiélagos no se puede visitar de manera generalizada por la población, los planes de protección buscan contribuir al cuidado de estos dos grupos de islas que, aunque están separadas físicamente, siguen unidas a tierra firme. Siguen unidos a la ciudad, A Coruña.

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