Las galerías de A Coruña y el diente de oro

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¿Por qué A Coruña es la ciudad española con mejor calidad de vida?

El Oxford Global Cities Index 2026 sitúa a la ciudad en el puesto 68 mundial en calidad de vida y valora aspectos como los ingresos, la vivienda, la esperanza de vida, la seguridad y la oferta cultural

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A Coruña puede presumir de algo que no depende únicamente de tener mar, playas en pleno centro o uno de los paseos marítimos más extensos de Europa. Es la ciudad española mejor situada en calidad de vida en el Oxford Global Cities Index 2026, una clasificación internacional que analiza 1.000 ciudades de todo el mundo.

La ciudad ocupa el puesto 68 mundial en la categoría de calidad de vida, por delante del resto de urbes españolas analizadas. Y aquí conviene hacer una distinción: A Coruña no es la número 68 de la clasificación general. En el índice completo ocupa el puesto 278, con una puntuación global de 57,1 sobre 100. Es precisamente cuando se analiza cómo se vive en ella cuando escala posiciones: obtiene 82 puntos sobre 100 en calidad de vida.

La diferencia permite entender qué está premiando el estudio. A Coruña obtiene 44,8 puntos en Economía y 29,7 en Capital Humano, mientras que sus resultados son considerablemente superiores en Calidad de Vida (82), Medio Ambiente (79,5) y Gobernanza (78,7).

Pero, ¿qué tiene en cuenta Oxford para concluir que en A Coruña se vive mejor que en cualquier otra ciudad española?

Mucho más que cuánto se gana

El Global Cities Index no se basa en una encuesta en la que los coruñeses valoren si están satisfechos con su ciudad. Oxford Economics construye su clasificación a partir de datos y previsiones y compara las ciudades en cinco grandes categorías: Economía, Capital Humano, Calidad de Vida, Medio Ambiente y Gobernanza.

Para medir específicamente la calidad de vida analiza seis factores: igualdad de ingresos, ingresos por habitante, gasto en vivienda, esperanza de vida, criminalidad y acceso a espacios culturales y de ocio. Es decir, combina la situación económica de los habitantes con cuestiones relacionadas con la salud, la seguridad, el coste de mantener una vivienda y las posibilidades que ofrece una ciudad fuera del trabajo.

Ese equilibrio ayuda a entender por qué una ciudad de tamaño medio como A Coruña puede competir en esta categoría con grandes capitales mundiales. Una mayor potencia económica no equivale automáticamente a una mayor calidad de vida.

El ejemplo está en la propia clasificación. Nueva York lidera el índice general y obtiene la máxima puntuación global, pero su nota en calidad de vida es de 80,8, frente al 82 de A Coruña. Londres, segunda ciudad del mundo en la clasificación general, obtiene un 77 en esta categoría.

El tamaño también define la forma de vivir A Coruña

A las variables que utiliza Oxford se suman características que ayudan a dibujar cómo es actualmente la vida cotidiana en la ciudad. Una de ellas es su escala. A Coruña ocupa apenas 37,5 kilómetros cuadrados, una dimensión que permite realizar muchos desplazamientos cotidianos caminando, en bicicleta o en transporte público.

La transformación del espacio público ha reforzado durante los últimos años esa posibilidad de moverse a pie. Las peatonalizaciones y humanizaciones han ido ganando presencia en diferentes puntos y el Concello desarrolla actualmente su Plan de Barrios, que contempla más de 330 actuaciones en los diez distritos y una planificación de 125 millones de euros para el periodo 2025-2027.

La bicicleta también ha ido ganando protagonismo. BiciCoruña alcanzó en septiembre los 1,9 millones de usos en lo que va de 2026, superando ya en 100.000 viajes todos los registrados durante 2025.

Son transformaciones que no deben confundirse con los indicadores concretos utilizados por Oxford, pero que sí muestran la evolución reciente del espacio urbano de una ciudad especialmente compacta.

Vivienda, seguridad, salud y tiempo libre

El estudio pone también sobre la mesa una cuestión especialmente presente en el debate actual: no basta con tener unos ingresos elevados si una parte demasiado importante de ellos termina destinada a pagar la vivienda. Oxford incorpora el gasto residencial como proporción de la renta disponible dentro de su medición de calidad de vida.

La esperanza de vida constituye otro de los factores, al igual que la seguridad, que en la metodología de 2026 aparece representada por la tasa de criminalidad. A estos elementos se suma la igualdad en la distribución de los ingresos.

Y vivir bien, para Oxford, también significa tener qué hacer cuando termina la jornada laboral. El índice incluye el acceso a espacios culturales y recreativos, un apartado especialmente relevante para entender por qué la clasificación no se limita a comparar salarios o riqueza.

En una ciudad como A Coruña, esa dimensión se traduce en una oferta que abarca desde museos y espacios científicos hasta teatros, salas de conciertos, instalaciones deportivas, parques, playas y zonas naturales integradas en el propio tejido urbano. Es precisamente esa combinación entre capacidad económica, salud, seguridad, vivienda y posibilidades de ocio la que pretende capturar el indicador de Oxford.

Por delante del resto de ciudades españolas

A Coruña no es la única ciudad gallega que obtiene una posición destacada. Vigo ocupa el puesto 83 mundial en calidad de vida, lo que sitúa a las dos principales ciudades de Galicia dentro de las cien primeras del mundo en esta categoría.

El resultado coruñés también permite observar una circunstancia llamativa. Ciudades españolas con mucha más población y peso económico presentan una puntuación inferior en calidad de vida: Barcelona obtiene 80,7 puntos, Bilbao 80,3 y Madrid 80, frente a los 82 de A Coruña.

Madrid, por ejemplo, ocupa el puesto 30 del índice general, muy por encima de A Coruña, gracias especialmente a sus resultados en Economía y Capital Humano. Sin embargo, cuando el análisis se limita a la calidad de vida, la ciudad gallega obtiene una puntuación superior.

Una ciudad pequeña frente a las grandes capitales

Ese es probablemente el dato que mejor resume el resultado del informe. A Coruña no compite con las grandes metrópolis por tamaño, empleo, universidades o capacidad para atraer talento internacional. De hecho, esos apartados penalizan considerablemente su posición global.

Su fortaleza aparece cuando la pregunta deja de ser qué ciudad tiene mayor peso económico para centrarse en qué condiciones ofrece para vivir.

Oxford Economics explica que su categoría de calidad de vida busca medir el bienestar y los beneficios de residir en cada ciudad combinando resultados económicos y sanitarios con el acceso a servicios y espacios de ocio. Y es en ese equilibrio donde A Coruña consigue sobresalir: 82 puntos y el puesto 68 entre 1.000 ciudades del mundo, el mejor resultado entre las españolas analizadas.