Un autobús inteurbano esperando a que crucen peatones en Obelisco.
Ofrecido por:
Atascos en el Obelisco de A Coruña por los pasos de peatones y los buses del Teatro Colón
Quincemil comprobó esperas de hasta 50 segundos por el continuo paso de peatones. Taxistas y conductores de buses alertan de los problemas que genera la nueva configuración
Te puede interesar: Así cambiará la movilidad en los Cantones de A Coruña con la recta final de las obras de Obelisco
La circulación en el entorno del Obelisco de A Coruña registra momentos de tráfico lento debido a la combinación de varios factores que coinciden en este punto del centro de la ciudad. El continuo paso de peatones por los cruces y la concentración de autobuses en la parada de Colón obligan a los vehículos a detenerse o avanzar con dificultad en determinados momentos.
La situación afecta a autobuses urbanos e interurbanos, taxis y turismos que circulan por la zona. Los peatones tienen prioridad en los pasos y, cuando el flujo es constante, los vehículos apenas encuentran oportunidades para avanzar entre un grupo y otro.
En concreto, hay dos pasos de peatones en el entorno de Colón, uno situado a la altura de la Subdelegación del Gobierno y otro frente al edificio de Correos. Quincemil comprobó esperas de hasta 40 y 50 segundos para los vehículos en momentos de especial concentración de peatones.
La situación se hace especialmente evidente cuando coinciden varios grupos de personas cruzando de forma consecutiva. Los coches y autobuses deben permanecer detenidos hasta que los peatones terminan de atravesar la calzada, generándose retenciones que pueden extenderse por el tramo.
Los taxistas alertan de un "atasco continuo"
El presidente de Radio Taxi, Antonio Vázquez, señala que el problema viene provocado, entre otras cuestiones, por la sucesión de pasos de peatones sin regulación semafórica. "Sin un solo semáforo, pasos de peatones cada pocos metros, la gente cruza, claro, normal, y tienes que andar esperando", explica.
"Cruzan dos personas, cruzan otras dos y claro, al final estás ahí esperando, esperando", apunta Vázquez, que también pone el foco en el entorno del Teatro Colón. Según relata, allí se encuentra otro punto especialmente conflictivo por la combinación del paso de peatones y los autobuses que realizan maniobras para acceder a su parada.
Un bus urbano esperanado a que los peatones acaben de cruzar delante de la Subdelegación del Gobierno.
El presidente de Radio Taxi asegura que el problema se intensifica con el movimiento de personas procedentes de cruceros y de la calle Real. "Al final es atasco continuo", resume. Por ello, considera que para los taxis que salen de Puerta Real o de sus alrededores resulta preferible buscar itinerarios alternativos.
"Es mejor escapar por la avenida de Oporto o por el túnel antes que meterse por allí", afirma. Vázquez considera además necesario estudiar alguna solución que permita ordenar los cruces. “Yo creo que en alguno, pues no sé si un semáforo o varios semáforos y que estuvieran todos coordinados”, plantea.
También advierte del riesgo para los peatones y conductores cuando hay poca visibilidad. "Cualquier día puede haber un atropello de noche o cuando hay no demasiada luz", señala. “Yo lo veo peligroso”, concluye.
"¿Quién vio que trasladarlo de Entrejardines a Correos iba a mejorar el tráfico?"
En la misma línea se pronuncia Óscar Vieites, representante del sindicato CSIF en Tranvías, la compañía que gestiona el transporte municipal de autobús. Vieites cuestiona la decisión de trasladar parte de las paradas desde Entrejardines hacia el entorno de Correos. "¿Quién vio que ese caos de trasladarlo de Entrejardines a Correos iba a mejorar el tráfico? Al contrario, si quieres mejorar el tráfico, llévalo al final", sostiene.
El representante sindical señala que las dificultades no se limitan a este punto concreto y afectan también al cumplimiento de los tiempos de las líneas. Según explica, algunos autobuses pueden salir de cabecera con normalidad y encontrarse posteriormente con importantes retrasos al atravesar el centro.
"Está demostrado que sales de Abente y Lago de la cabecera y llegas a Plaza Pontevedra y hay momentos que te lleva 20 minutos", afirma. Pone como ejemplo una línea que dispone de unos 30 minutos para completar determinado recorrido: "Hay líneas que tienen 30 minutos para hacer el recorrido y 20 ya los ha perdido ahí".
Vieites atribuye parte de estas demoras a la sucesión de pasos de peatones y a situaciones puntuales que dificultan la circulación. "La gente pasa, que es por donde tiene que pasar, y ya no te digo los turistas cuando vienen los barcos", explica.
Autobuses interurbanos y dobles filas
El representante de CSIF también pone el foco en la concentración de autobuses interurbanos en el entorno de Colón. Según explica, algunos vehículos realizan las operaciones de carga de pasajeros en doble fila, una situación que, a su juicio, complica todavía más el tráfico.
"Hay interurbanos girando. Algunos ya cargan en doble fila, que está prohibido, porque no tiene sentido que tú vayas a coger el bus y tengas que pasar entre el medio de buses y que pase una bicicleta, un patinete", señala.
Un bus interburbano espera a que acabe de cruzar un peatón delante del Teatro Colón.
Mientras estos autobuses realizan sus paradas, los vehículos que circulan detrás quedan retenidos. "Mientras que ellos se están cargando, nosotros estamos en cola", apunta Vieites, que considera que la ubicación actual genera un problema para las líneas de transporte municipal que tienen que atravesar la zona.
El representante sindical defiende además buscar recorridos alternativos en determinadas fechas en las que la afluencia de vehículos y peatones es especialmente elevada. "Nosotros venimos reclamando que en tiempos de fiestas como ahora y en tiempos de algún evento deportivo, como pueda ser un triatlón, dejarlo e irnos por detrás, por la avenida del puerto, subterráneo y sin problema", explica.
Colón concentra ahora más autobuses
A esta problemática se suma la acumulación de autobuses en la parada de Colón. Tras el cierre de la parada de Entrejardines, este punto concentra ahora las paradas de autobuses urbanos e interurbanos, mientras que en Entrejardines únicamente paran los autobuses metropolitanos.
En determinados momentos pueden coincidir varios autobuses en Colón, realizando sus paradas para recoger y dejar pasajeros. La situación contribuye a ralentizar todavía más el tráfico, especialmente cuando los vehículos tienen que detenerse al mismo tiempo que se produce un intenso flujo de peatones.
Dos autobuses esperan a que crucen peatones delante de Obelisco.
La vía es de doble sentido y cuenta con un único carril, por lo que las detenciones tienen una incidencia directa sobre el resto del tráfico. La situación afecta a todos los vehículos que circulan por el tramo, aunque a partir de la zona de Correos únicamente pueden continuar los vehículos autorizados, los autobuses y los taxis.
Los taxistas lo consideran "una auténtica ratonera"
El vicepresidente de UGA-Taxi, Juan Carlos Sambad, considera que el problema puede agravarse todavía más con el regreso de la actividad habitual después del verano. "Ahora no es nada", asegura, antes de advertir de que la situación se hará más evidente "cuando ya empiecen los colegios" y aumente el número de trabajadores que se desplazan diariamente hacia el centro.
Sambad pone como ejemplo un trayecto reciente entre Puerta Real y Linares Rivas. "Me llevó 13 minutos llegar a recoger a unos clientes. Es una barbaridad", afirma. El representante de UGA-Taxi también critica la configuración actual de la vía y la ubicación de las paradas de autobús. Según explica, los vehículos no disponen de un espacio específico para apartarse de la circulación cuando realizan la parada.
Un bus urbano esperando a que acaben de cruzar peatones delante de Santa Catalina.
"No se le ha ocurrido ni siquiera hacer una entrada para que el autobús se pueda meter y cargar sin parar a todos los coches que vienen detrás, porque no tienen cómo esquivarlo", sostiene.
Sambad augura que el problema será todavía más visible con la vuelta de los colegios y la incorporación de autobuses escolares, además de los vehículos de reparto y los autobuses urbanos, interurbanos y de excursiones.
"Es una auténtica agonía ir a trabajar a la zona de Obelisco, Puerta Real. Nos lleva un mundo llegar y nos lleva un mundo salir", afirma. Y resume su visión de la situación con una expresión contundente: “Ha convertido en una auténtica ratonera nuestro centro de la ciudad”.
El carril bici no se ve afectado por estas retenciones, ya que el problema se concentra en la calzada destinada al tráfico rodado. Así, el entorno del Obelisco y Colón concentra en pocos metros dos pasos de peatones con un flujo elevado de personas, una parada con autobuses urbanos e interurbanos y una vía de doble sentido con un único carril. La combinación de estos elementos provoca que, en los momentos de mayor concentración peatonal, los vehículos puedan permanecer detenidos durante decenas de segundos antes de poder continuar su recorrido.