José, Pedro y Carlos en el salón de su piso en A Coruña
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Tres jóvenes de Down Coruña se independizan y comparten piso: "Queremos dar el paso a vivir solos"
Estos tres beneficiarios de la asociación tuvieron que hacer frente a dos barreras en el proceso: los elevados precios de los alquileres y prejuicios por su discapacidad
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Pedro, Carlos y José Manuel nos abren las puertas de su casa en el barrio de Os Mallos, en A Coruña. Los tres acaban de hacer realidad su objetivo de independizarse y compartir piso. Y qué mejor que dar este gran paso entre amigos. "Estamos muy felices", dicen a Quincemil, invitándonos a sentarnos en el sofá de su salón.
Estos jóvenes forman parte desde hace dos años del programa Vivienda con Apoyo: Tu Camino hacia la Emancipación, de Down Coruña, que les acompaña en el proceso hasta que puedan ser completamente independientes. Es la primera vez en la historia de la entidad en la que tres personas con síndrome de Down y discapacidad intelectual firman un contrato de alquiler para vivir de manera independiente en un piso compartido. "Queremos que esto sea un avance para que más compañeros puedan hacer lo mismo", comenta Pedro.
Él y Carlos se conocen desde los tres años y desde entonces han mantenido una amistad que ya ha durado más de tres décadas. Además, con los años se sumó José Manuel al grupo, que el año pasado compartió piso junto a Carlos y a otro compañero en una experiencia piloto en un piso de Down Coruña, cedido por la Xunta de Galicia, donde poco a poco fueron ganando más autonomía.
"Allí estaban supervisados por la asociación, ahora son más independientes y ellos mismos corren con sus propios gastos, aunque nosotros seguimos ayudándoles con lo que necesiten", explica Ana Galdo, responsable de comunicación.
Romper barreras
Sin embargo, el proceso de búsqueda de piso no fue fácil, pues tuvieron que superar dos barreras. Por un lado, se encontraron con un mercado de alquiler en la ciudad con precios desorbitados que complica que muchos jóvenes se puedan marchar a vivir fuera de las casas de sus familias. Y, por otro, los prejuicios de muchas de las inmobiliarias: "No nos querían entrevistar por tener discapacidad".
Eso hizo que la búsqueda se alargase. "Tenían mucho problema a pesar de que ellos contaban con todos los avales, el respaldo de la asociación y sus nóminas", explica Ana Canosa, responsable del proyecto.
Ahora, estos tres amigos se mudaron el pasado lunes 20 de abril de manera oficial y, tras más de una semana, viven sin sus familiares, aprendiendo a gestionar su propia casa. "Tengo que hacer de hermano mayor de Pedro. Ayer me preguntó si podía arreglarle la ducha", comenta José Manuel, entre risas. Vivir solo conlleva un proceso de organización y los tres han tenido que repartirse las tareas del hogar: "Nos repartimos la cocina y la limpieza".
Los tres tienen claro que este "piso de solteros" es un paso más. Su objetivo ahora es seguir ganando experiencia para, en el futuro, conseguir un nuevo reto: "Queremos dar el paso a vivir solos".