Instante del juicio.
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La hermana de los acusados de la Primitiva Millonaria de A Coruña: "No tendría huevos de hacer semejante cosa"
Belén Reija estaba en la delegación el día que se enteraron del valor del premio: "Nos quedamos en shock"
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"Mi hermano llegó a la delegación diciendo que le acababa de pasar una cosa alucinante. Me dijo que se había encontrado un grupo de boletos en el mostrador y que, al pasarlos por la máquina, uno salía con premio superior". Son las palabras de Belén Reija, hermana de los acusados del juicio de la Primitiva Millonaria que se está celebrando esta semana en A Coruña.
Por aquel entonces, en junio de 2012, Belén trabajaba en la delegación de loterías de A Coruña junto con su hermano Miguel. Todos en la familia tenían algún tipo de vínculo con loterías. "Mi padre era delegado territorial, después de que lo fuera mi abuelo", contextualizó la testigo. Y su hermano Manuel, se sabe que era el que regentaba la administración de San Agustín.
Conocían de sobra el procedimiento a seguir cuando un lotero se encontraba un boleto premiado en su oficina: "Hay que llevarlo a la delegación y de ahí se manda a Madrid". Sin embargo, según contó hoy la hermana, "Miguel le dijo a Manuel que se lo llevara de vuelta a la administración 'por si alguien volvía a buscarlo'". Y eso hicieron.
Aquella tarde, nadie se pasó a buscar aquel boleto, por lo que al día siguiente, el 3 de junio de 2012, Manuel se lo volvió a llevar a su hermano. De ninguno salió llamar a la policía, aunque sí se lo comunicaron a la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado (Selae) unos días después a través de un escrito.
No supieron el valor del boleto hasta llegar a la delegación
Por lo que cuenta la hermana, Manuel se "encontró el grupo de boletos en el pasamonedas del punto de venta" y se los llevó a su hermano a la delegación. De hecho, apareció allí diciendo: "No te lo vas a creer".
A su llegada pasaron varias veces "el grupo" de boletos por la terminal de la delegación. Solo entonces pudieron consultar el importe real del premio. "Comprobé que el boleto daba el premio exacto de 4,7 millones", explicó la hermana ante las preguntas de la acusación familiar.
Antes de eso solo sabían que se trataba de "un premio superior". Hasta que Manuel no llegó junto a sus hermanos no supo la cifra exacta. "Nos quedamos en shock", admitió.
Lo que dice el Ministerio Fiscal y lo que defienden los acusados
Si los hechos fueran tal y como cuenta la hermana, no habría delito. Lo que intenta demostrar el Ministerio Fiscal es que el lotero "le ocultó" el premio al supuesto dueño del boleto. Si realmente se lo hubiera encontrado, el procedimiento a seguir es llevarlo a la delegación. Que fue lo que hizo.
El problema aquí, y lo que plantea la acusación, es que "no se lo encontró", sino que "no le comunicó al dueño del boleto que tenía premio". Y por eso este se marchó con las manos vacías y sin ningún resguardo.
En consecuencia, a Miguel se le acusa de un presunto delito de blanqueo de capitales y encubrimiento. Entendiendo así que, de haber cometido ese robo su hermano, este lo ayudó a ocultarlo. En base a esto hay ciertas pruebas de que así lo hizo. Como el hecho de que le dijera a la dueña de la administración de Carrefour que el boleto "ya había sido cobrado", cuando no fue así. También le insitió en que "no volviera a preguntar más por el tema".
Manuel Ferreiro reclamó en la delegación
Otro asunto que también señala a Miguel Reija es el hecho de que mintiera a un hombre que se pasó por la delegación reclamando aquel boleto apenas dos meses después de que lo "encontraran".
Según las pruebas aportadas este miércoles por los investigadores de la policía, casi todo apunta a que José Luis Alonso es el "legítimo beneficiario" del premio. Sin embargo, todavía existe una pequeña posibilidad de que el dinero vaya para Manuel Ferreiro.
Cuando esa persona se presentó por la sede que regentaba Miguel diciendo que había perdido un boleto con esa combinación, perfectamente podría haberlo comunicado a la SELAE. Pero no lo hizo.
"Nos dijo que este premio ya había sido cobrado"
"Vino a reclamar un boleto", reconoció Belén Reija, que estaba aquel día en el mostrador de la delegación. Lo hicieron en septiembre, tres meses después de que se "extraviara" el boleto. Es decir, que ya tenían conocimiento de que ese número lo había "perdido" alguien. Aún así, según la hija, Miguel le dijo que "este premio ya había sido cobrado".
A pesar de que hay ciertas discrepancias en la versión de Manuel Ferreiro, como el hecho de que no figure en ningún registro que el boleto fue comprobado en Antonio Noche como él dijo, sí evidencia el hecho de que Miguel ocultó que ese boleto había aparecido en su delegación.
Miguel no pudo asistir a la cuarta sesión del juicio
Su hermano Miguel, no pudo estar presente hoy en la vista por problemas de salud. Aun así, la versión parecía que coincidía con la que siempre contaron los dos acusados."Era algo totalmente inusual", insistía la hermana.
Belén Reija defendió a sus hermanos en todo momento. Hasta el punto de decir que "ninguno tiene una mente conspiranoica", tal y como se ha dado a entender estos días. De hecho, aseguró que "Manuel no tendría huevos de hacer semejante cosa".